La verdad es que apenas, y entiendo el juego de baloncesto, es más ni tan siquiera sé si me gusta. Lo que me fascina es ser porrista, y no creo que haya una porrista tan buena, y que se sacrifique tanto por su equipo como yo.
Por eso cuando el entrenador después de estar observando a mis compañeras y a mí, practicando, para el próximo juego, se me acercó discretamente, y me dijo que necesitaba charlar a solas conmigo.
Yo me dirigí a su oficina, y apenas entré me dijo, Mary, Mary, Mary. Tú, y yo tenemos un serio problema. Yo a todas estas me quedé, con cara, de como si no supiera de que me hablaba él, aun que en realidad si me lo sospechaba.
El entrenador se me acercó, y viéndome a los ojos me dijo. Gracias a ti hemos perdido los tres últimos partidos. Yo iba a decirle que no tenía ni idea de lo que me estaba diciendo, cuando, justo antes de que yo fuera hablar, colocó su dedo índice sobre mi boca, en señal de silencio, para continuar diciéndome. Una de las reglas que tú, y los chicos han roto, y no una, sino un sinfín de veces, durante estas últimas semanas, es que los jugadores, y las porristas no deben confraternizar íntimamente, y menos los días en que hay juegos.
Yo poniendo mi cara bien seria, ya que no entendía de qué me hablaba él, le dije. Bueno y eso de confraternizar íntimamente, a qué se refiere. Fue cuando Don Paco el entrenador, me dijo, coño Mary, que no debes acostarte con los muchachos de equipo, y menos los días de juego. Al escucharlo decir eso, y en la manera en que lo dijo, rápidamente entendí de que me hablaba. Yo estaba que me moría de la vergüenza, pensar que el equipo hubiera perdido por culpa mía, la verdad es que no me lo esperaba. Es más yo pensaba que el hacerlo con ellos, los ayudaría a ganar, no que iban a perder, por estar tan agotados.
De inmediato, casi llorando, comencé a pedirle a Don Paco que me perdonase, que no volvería a entrar en los vestidores, antes ni durante los partidos. Fue cuando él se me quedó viendo, y me preguntó, Mary, realmente estás arrepentida del daño que nos has causado, y yo la verdad es que de inmediato le respondí que si, y es más hasta le dije que si había alguna forma o manera de que yo pudiera hacer algo, para remediar lo que yo había hecho, con mucho gusto lo haría.
Fue cuando viéndome de pies a cabeza, mostrando una extraña sonrisa, me dijo. No te voy a pedir, que hagas nada que no hayas hecho ya. Yo de inmediato pensé. Este viejo sucio, lo que quiere es que yo se lo mame, o me acueste con él. Pero cuando continuó hablando, y me dijo. Mary en lugar de entrar a los vestidores de los muchachos de nuestro del equipo, sería mucho más beneficioso, para nuestro equipo, que entrases, al vestidor del equipo contrario.
Yo la verdad como que no entendí, por lo menos al principio, me quedé como en la luna. Don Paco, seguramente se dio cuenta de eso, y continuó diciéndome. Ya sabes, en lugar de irte a duchar al vestidor de nuestros chicos, vas y te das la ducha en el vestidor del equipo contrario. Como la primera vez que lo hiciste con los chicos de nuestro equipo, en los vestidores.
Fue que al Don Paco decirme eso, me acordé lo que sucedió esa primera vez. Mis compañeras, y yo habíamos estado ensayando como porristas, pero a la hora de terminar, las duchas del vestidor de las chicas, ya estaban llenas, y por la prisa que yo tenía por salir con uno de mis tantos novios, pensé que nadie se daría cuenta si yo entraba al vestidor de los chicos y me daba una rápida ducha. Ya que como ellos recién y habían comenzado a practicar, supuse que estaría sola, pero me equivoqué. Esa tarde se lesionaron cinco de nuestros jugadores, incluyendo al capitán del equipo, por lo que Don Paco decidió suspender la práctica.
Por eso cuando yo estaba comenzando a enjabonarme, soñando despierta con que los chicos del equipo me sorprendían en las duchas, y yo les permitía que hicieran lo que les diera la gana conmigo. De repente, los chicos me encontraron completamente desnudita en las duchas. Lo malo fue que yo en lugar de tratar de ocultar mi desnudez, les pregunté si alguno deseaba enjabonarme, y varios a la vez se ofrecieron, incluso hasta el capitán que andaba cojeando.
No pasaron ni tres minutos, cuando ya, uno me daba por el culo, al poco rato cuando el primero terminó, otro me dio por mi coño, y a penas terminamos, a un tercero le mamé yo gustosamente su verga. Lo grato de todo eso es que no bien terminaba de disfrutar de los placeres que me proporcionaban los primeros tres, cuando aún no había terminado de asearme, cuando otros tres ya estaban listos para seguir con la fiesta. Y posteriormente otros tres más, tras asearme.
La cosa es que tanto a ellos como a mí, nos encantó el jueguito, y cada vez antes del partido, yo me colaba en los vestidores, para uno a uno, desearles buena suerte a todos. Sin tener la menor idea de que en realidad, cómo me dijo Don Paco, le debilitaba las rodillas, y sus reflejos.
Bueno cuando mi equipo recibió la visita de otro equipo, yo participe como porrista de nuestro equipo, pero con la excusa de que tenía muchas ganas de orinar, salí de la cancha, y me cole en los vestidores de los visitantes, justo antes de que el equipo visitante llegasen, y que por suerte su entrenador se quedó charlando con Don Paco fuera.
Así que se podrán imaginar lo que pasó, momentos antes de que todos entrasen al vestidor, yo apenas tuve tiempo de quitarme toda la ropa, y me meterme bajo la ducha, por lo que cuando todos ellos entraron, y me encontraron completamente desnuda, casualmente enjabonándome yo misma mi propio coño. Prácticamente me saltaron encima, y sin perder tiempo, me hicieron, y me obligaron hacer de todo, lo que ellos deseaban, y fue cuando me di cuenta de que yo gustosamente los complacía, de que en realidad, me gusta ser maltratada. Además los chicos de nuestro equipo, apenas, y recién han cumplido los 19 o 20 años, mientras que los tipos del equipo visitante, son prácticamente semi profesionales de unos 25 o treinta años de edad. A medida que dos de ellos me penetraban sin consideración alguna, por el culo, y mi coño, a un tercero yo le mamaba su miembro, al tiempo que otro, se masturbaba y regaba su semen sobre mis desnudos pechos.
Esa noche nuestro equipo ganó por primera vez en mucho tiempo, la primera parte del partido, 50 a 30, y posteriormente nuestro equipo ganó 112 a 72. Al siguiente día, la verdad es que yo apenas, y podía caminar, me dolía todo mi cuerpo, en especial tanto mi coño, como mi culo. Fue cuando Don Paco me encontró, y al verme me felicitó por mi excelente labor que realicé, durante el partido, y no precisamente como porrista.
Hoy por hoy, sigo participando como porrista, pero si durante el primer tiempo, nuestro equipo, se encuentra por debajo en el marcador, basta con que Don Paco me haga una señal, para que yo sepa que hacer….