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Mis sobrinas, mis liberadoras

Relato enviado por : Anonymous el 24/05/2010. Lecturas: 6400

etiquetas relato Mis sobrinas, mis liberadoras   Amor filial   anal   sodomia .
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Resumen
Pasé de fría esposa a lujuriosa buscadora de sexo extremo y perverida corruptora de jóvenes en menos de una hora


Relato
Saludos a todos.
Hoy tengo 46 años soy morena, no muy bella y cuerpo de regular a obesa, aun cuando tengo un culo grande, tengo celulitis.
Mi marido siempre ha tenido el cuerpo de un modelo de ropa interior, es rubio de cabello largo y se hace una colita de sin vergüenza increíble. Es todo un adonis. Ojos verdes grandes, bien parecido, tiene un pene demasiado grande que nunca se cae y lo sabe usar como nadie.
Mientras no trabaja piensa en sexo todo el tiempo y da unas acabadas inmensas con mucha esperma.
Como si fuera poco es muy exitoso tiene varias compañías y varios doctorados, algo así como 12 patentes industriales, compone música, toca piano y guitarra, pinta al oleo con suficiente calidad para hacer exposiciones y vender sus cuadros y su música muy bien.
Nos casamos muy jóvenes, yo de 16 y él de 20 debido a que salí embarazada y decidimos casarnos, aún cuando Carlos tenía una novia formal se decidió por la regla de la época.
Como pueden ver me saqué la lotería con él porque además me adora.
Lo malo de todo esto que a mí no me gustaba mucho el sexo. Mejor dicho, mi frecuencia sexual no es muy alta o más bien pobre. Yo tengo sexo hoy y lo gozo pero no me apetece mas si no luego de varios días digamos una semana o dos y no tenía imaginación en la cama. Teniendo sexo una vez por mes estoy más que satisfecha, realmente aun no he sentido necesidad sexual alguna, sólo le cumplo a mi esposo y hago lo que él diga, más o menos.
Por el contrario mi esposo es muy activo, siempre esta erecto, viendo a las chamas de la calle, piropeando a mis amigas, atacando a cuanta mujer se le acerca.
Para colmo de males no me gusta la cosa por el culo. Me duele demasiado, para mí ha sido horrible tener que soportar los intentos de Carlos por metérmelo por el culo y no se ha podido.
Ya pueden tener una idea de lo que ha sido nuestro matrimonio, yo en la casa sin profesión, sin otro logro que el de haber conseguido un marido de antología, medio gorda y fea, todavía no entiendo que vio él en mi. Él logrando todas sus metas, con un cuerpo y ánimo de un hombre de mucho menor edad, súper inteligentísimo y con un pene de 24 cm. parado todo el tiempo.
Nuestros dos hijos estudian en universidades en el extranjero, el mayor se quedó a vivir allá y el menor no se sabe.
Cuando tenía yo 36 años Carlos aún insistía en arreglar las cosas conmigo, animándome a gozar mas del sexo, de nuestra intimidad y yo respondía bien los primeros días y luego volvía a lo mismo, a la apatía sexual. Yo creía que eran cosas de pervertidos y de gente de mala calaña, las fantasías que el quería hacer conmigo y equivocadamente creía que él era el que estaba mal, que necesitaba de sicólogo y no yo.
En este estado de cosas Carlos me propuso que le dejara tener una amante para satisfacerse sexualmente. Me contó que había cogido con algunas mujeres en el tránsito de nuestro matrimonio pero que no le gustaba. Me dijo que aún me amaba pero que sus urgencias sexuales eran grandes y terminarían nuestra por acabar con nuestra relación, pero él no me quería engañar ni dejar.
Yo le dije que lo pensaría.
En realidad no quería aceptar pero me sentía en deuda con Carlos, por lo del sexo y porque me sentía muy inferior a él.
Mientras estas cosas se ventilaban, pasó algo lamentable, mi hermano y su esposa mueren en un accidente de tránsito, dejando huérfanas a sus dos hijas Isabel y Ana de 16 y 18 años respectivamente. Dos niñas bellísimas, altas, rubia Isabel y blanca de pelo negrísimo Ana. Esta poseía un culo espectacular. Ellas vivían en la capital y ambas tenían fama de malcriadas y putonas.
Los únicos familiares de ellos éramos nosotros así que no había duda que deberíamos encargarnos de ellas.
Cosa que me preocupaba por que yo las había observado viendo a Carlos con ojos soñadores y también con lujuria y Carlos les miraba las tetas y el culo siempre que podía, pero no podía hacer otra cosa.

Cuando les comuniqué que se venían con nosotros, ninguna pudo ocultar su alegría cosa que a mí no me animó para nada.
Debo confesar que la desgracia de mi hermano fue un descanso a la tirantez sexual entre Carlos y yo. Nos dedicamos al asunto legal y acomodo de las dos jóvenes en nuestra casa y así pasaron varios semanas hasta que un sábado en que se suponía que Carlos estaba fuera de la Ciudad me dirigí a la casa adjunta donde trabaja él y me encontré con Ana dándole un show a mi marido en pantalones muy cortos y el top del bikini. Me encolericé formando un zaperoco del mil demonios a lo que Carlos respondió que ella tenía en la universidad un show y estaba ensayando, que yo no tenía que estar así. Por mi parte no me creí el cuento pero deje la cosa de ese tamaño.
Estaba claro que debía cuidarme al menos de Ana y poner atención a ambas.
En otra oportunidad que estaba en la cocina y ambas sobrinas en el patio. Pude escuché hablar a Isabel de lo bien que lucía Carlos, de su abdomen plano con cuadritos, y de las ganas de probar sus besos y su pene, a pesar de poder ser su abuelo. Pero lo que me cayó como un rayo en mi cabeza fue escuchar “Pero él está casado con la vieja horrible esa de tía Diana. Ella no se da cuenta de Carlos es demasiado para ella”.
Diana soy yo y me fui a llorar al cuarto sintiéndome la cosa mas inservible e insignificante del mundo.
Ya varios meses de que ellas vivieran con nosotros, una noche que Carlos me buscó para tener sexo. Luego de que terminara mi actuación de mujer normal teniendo sexo con su marido Carlos me dijo . . . ¿Hoy estas fingiendo de nuevo verdad? Yo le respondí que no que no era cosa de hoy que siempre lo había hecho que el sabia que yo no sentía ese apetito de sexo que sentía él. A lo que él respondió: Entonces por que no quieres que tenga una amante…. Yo seguiría contigo….Te quiero…Así no tendría que engañarte y no quiero hacerlo….Yo te quiero, tu me acompañas y apoyas en todo lo demás pero en el sexo eres muy mala, desdeñosa, tu sabes bien de que hablo no es la primera vez que lo discutimos.
Luego de un silencio de unos minutos acepté con el movimiento habitual de la cabeza. Pero le dije que no me gustaba la idea de que lo vieran en la calle con otra a lo que el me respondió que tenía la solución perfecta y que mas adelante me explicaría.
Pasada una semana Carlos me dijo que ya había arreglado la cosa de una forma que no saldría de la casa. Yo le pregunté inquieta que como era eso. Y el me dijo algo que tarde bastante en asimilar…. Ya he cogido varias veces con Ana mi sobrina de 18.
Siguió diciendo “nos vamos a la casa de la playa y cogemos como locos, a ella si le encanta el sexo y hacemos de todo por todas partes y claro yo le he hablado de nosotros.
Me puse a llorar en acto, pero luego de unos minutos fui entendiendo que no podía hacer mucho o me ponía en la posición normal de mujer engañada, cosa que no me quedaba, o admitía que el arreglo no era del todo malo.
Ya más calmada pensé que si aceptaría esto, pero pondría condiciones.
Me acerqué a Carlos y le dije que todos sus encuentros deberían ser o en la casa o que yo estuviera cerca y que no debería haber hijos. Si embarazaba a Ana lo demandaría.
Carlos se alegro y me dijo que el no quería más hijos si los míos, que no había problema, pues, ya él le había aclarado a Ana que nunca rompería conmigo que esto iba a ser un triángulo siempre.
Esa noche Carlos se despidió para ir al cuarto de Ana, cuando volvió yo seguía despierta con mucha ansiedad y le dije que me contara. Empezó a contar cosas muy vagas y lo detuve para pedirle que me contara con detalles, como se lo contaría a su mejor amigo. Entonces sin la más mínima duda o recato empezó a contarme que mi sobrina era muy ardiente. No había terminado de entrar cuando salió de la cama a mi encuentro totalmente desnuda se arrodilló en el piso y se metió en la boca mi pene que ya estaba algo erecto. Se lo sacaba solo para decir “que rico palo este” y cosas parecidas, se lo metía hasta la garganta y ella a veces arqueaba para vomitar y a mi me excitaba eso mas aun y le agarraba la cabeza para empujarle el palo de nuevo sin ninguna consideración. Luego me tiraba al piso y ella me ponía su conejito afeitadito y perfumado en la cara para que se lo mamara al mismo tiempo en el famoso 69. Luego nos subimos a la cama y se puso en la posición mas lujuriosa que se puede, en cuatro patas mirando para atrás con una cara de puta increíble. La vista de Ana desnuda apuntándome con el culo y ver sus ricas tetas de lado fue sensacionalmente morboso.
Se lo metí en su chocho divino que ya estaba muy mojado no era muy abierto mas bien apretadito y era muy sabrosa la sensación. Ana me dijo “Papi me acabas en la boca ¿Ok?”
Yo estaba escuchando a mi esposo y al rato no podía creer lo mojada que estaba, tenía mis pezones duros y me palpitaba el chocho…..era increíble. Carlos siguió:
Mas tarde se lo saque de la vagina y se lo metí de un golpe en el culo Ella grito de dolor (yo escuché ese grito en mi cuarto) pero no se detuvo como tú, si no que decía “Me duele Papi, pero me gusta…dale duro papi dale, rómpeme el culo que es todo tuyo, soy tuya para lo que quieras”
Al final, cuando estaba a punto eyacular le dije “pon la boquita para darte la leche bebé” ella se dio la vuelta le eyaculé dentro de la boca, ella hacia ruidos como “umm uumm uumm” le eché tanta leche que se le salió por las comisuras de la boca y entonces las recogía con los dedos y se la untaba en los senos y se masajeaba eróticamente.
Luego de esto ella me dijo que me fuera que no abusáramos de su tía, es decir, de ti. Y aquí estoy contándote todo.
En ese momento yo estaba masturbándome con la pantaleta halándola para que se incrustara en la raja y Carlos se dio cuenta y se puso a reír diciéndome que yo estaba loca, pero no pude aguantar y le saque el huevo y se lo chupe. Su pene sabia a una combinación de chocho, culo, saliva y semen que me enardecía, no podía creer la lujuria que sentía.
Yo la ultra fría. A la que no le gusta culiar, estaba tan caliente que me sabía bien la mierda de mi sobrina.
Carlos no tardó en ponerse duro y me lo metió hasta la garganta, cosa que no había tolerado yo nunca, me dieron nauseas y vomite en el piso fuera de la cama, él me agarró por el pelo sin ningún cuidado ni compasión y me lo volvió a meter en la boca, me pareció tan rico todo que tuve un orgasmo en ese mismo momento como nunca lo había tenido en varios años. El desencajo que ocasiona vomitar, el pene de Carlos en mi garganta, el olor a vomito, los olores de mi sobrina en el vello púbico de Carlos ahh sobre todo esto, todo hacía un ambiente extraño pero muy lujurioso para mí.
Carlos me empujó y quede boca arriba en la posición de misionero él abrió mis pierna a todo lo que daban y me penetró en la vagina muy salvajemente y por fin después de tantos años disfrute del dolor que me propinaba mi marido con su palo. Sentía las paredes de mi concha estallar con la presión del enorme pene de Carlos y me gustaba, por vez primera, cuando escuchaba los ruidos del mete y saca de Carlos me estallaba la cabeza en un paroxismo sexual asombroso. Le pedía que me besara pero en realidad quería percibir los olores de Ana en su cara.
Me armé de valor y le dije "dame por el culo cabrón" y me sorprendí de lo fuerte de Carlos, porque me cogió de la cintura y me dio la vuelta como si fuera un papelito, me levantó el culo y "suasssss" me lo metió de una vez.
Pero no lo pude soportar di un grito y me aleje de él gateando.
Le pedí perdón por enésima vez pero en esta oportunidad él se me acercó y me dio un beso de lengua divino y dijo “vamos a calmarnos hoy a sido un día memorable que nunca se olvidará” y yo respondí con una mamada hasta que acabó en mi boca y me salió leche de la boca que yo recogí y me la volví a comer.
Pasada la excitación comente con mi marido que aun tenía el olor de Ana en él y me eso gustaba. Aún mas, la idea de imaginármela desnuda con él me resultaba altamente erótica, y Carlos me hacía notar que no sólo estaba hablando de sexo y que días atrás todo eso eran suciedades de un enfermo sexual como yo. Ahora estaba hablando de cuestiones lesbianas sin ningún tapujo ni pudor.
Roto el hielo del asunto, me venía a mi mente las tetas de Isabel y de Ana y el culo de esta última con verdadero morbo y se lo dije a Carlos.
Nos miramos un rato y sabíamos que estábamos pensando en lo mismo. Yo tenía muy adentro guardado mi lado lésbico y ahora estaba aflorando. Yo no era fría, sólo tenía escondido mis inclinaciones sexuales. Carlos se puso muy contento pues se sentía cerca de su más grande fantasía.
Estar conmigo y otra mujer pero nunca había pensado ni en sus sueños más morbosos que iba a compartir esa mujer conmigo.
Inmediatamente él salió del cuarto y volvió como en diez minutos. Me dijo “Ya está listo, a Ana le gusta la idea. Ella hubiera preferido con Isabel pero contigo estaba bien, es mas pervertido y excitante”
Le pregunte a Carlos si también se había cargado a Isabel y me dijo que no, pero que el sabia por boca de Ana que ellas hacían cositas en sus cuartos desde muy temprana edad, entre ambas y con otras compañeras de estudio y en las últimas ocasiones Isabel había comentado las ganas que tenia de coger conmigo y que ya no era virgen.
Diosss como me ha cambiado la vida. No podía creer que ya estaba deseando estar con mujeres y niñas, pues Isabel tenía sólo 17 añitos, recién cumplidos.
Mi vida se había convertido, de ser la insípida esposa sin ningún apetito sexual, a una delincuente sexual y practicante del sexo extremo, todo en unas horas. Pero la verdad es que ahora me siento mucho mejor que antes.
La siguiente noche Ana e Isabel tenían arreglado ir al cine con unos amigos. Nos pusimos de acuerdo para cuando llegaran luego del cine, Ana se iría a mi cuarto.
Carlos estaba preparándome para esto con películas porno de tríos y lesbianismo y me dijo que no me masturbara ni lo buscara a él, que mantuviera la excitación pensando en Ana. Así hice y cuando por fin llegó Ana yo estaba convertida en un manojo de sentimientos encontrados, remordimientos, miedo escénico, excitación sexual, miedo a la competencia, a no tener lo suficiente y ver que Ana era mejor que yo en la cama, pero mi esposo en un alarde de extrema sensibilidad e inteligencia, le abrió la puerta a Ana y le dijo “Pasa. Hoy vas estar con la mujer que más amo en el mundo ¿ok?” Ana dijo “Ok te entiendo” hecho esto Carlos sacó una botella de vino de la neverita del cuarto y sirvió a todos una copa. Ana tenía un short de jean que le dejaba ver la base de sus nalgas y una franelita que guindaba de sus senos sin corpiño. La película porno seguía rodando y Ana dijo algo gracioso y nos reímos todos y yo le dije a ella que se acercara y sentara con nosotros en la cama y que si Carlos le había enterado de la situación, a lo que ella respondió: “Claro Carlos me contó de lo sexy y ardiente que eres en la cama, que querías experimentar conmigo y él al mismo tiempo, que lo que habíamos hecho antes era preparatorio para esta ocasión y que tu nunca habías estado con una mujer hasta ahora.”
Me di cuenta de lo considerado de mi esposo y me alegre tanto que me arrastre hasta donde estaba en la cama y lo besé, primero con ternura y agradecimiento y después agregué lujuria y mucha pasión.
Al rato de estar en esto Ana comenzó a tocarnos a ambos por encima de la ropa. Era raro sentir unas manos tan suaves tocándome pero también muy sensual. Seguíamos besándonos cuando ella pidió permiso y se pegó a nosotros para alcanzar nuestras bocas y participar del beso.
Sentir sus senos durísimos en mi brazo me hizo voltear la cara y besarla a ella, le puse los labios en los de ella y Ana sacó la lengua metiéndola en mi boca hasta muy atrás, a donde nunca había sentido una y después me chupaba mi lengua tan fuerte que parecía que me la estaba sacando de mi boca.
Carlos nos quitaba la ropa a ambas y entonces alejé a Ana un poco para verla bien, la miré de arriba abajo y ella sonrío con placer de ver que yo la admiraba, Carlos me dijo “Te dije que era una diosa. ¿Te gusta?” y dije “Muuuuucho, es divina”.
Su piel rosada, sus labios rojos, sus pezones claritos con piquitos parados, una vulva gordita totalmente depilada como nunca había visto antes, sin ninguna manchita ni oscurito. Completamente rosadita…..Divina.
La tire a la cama y cayó boca abajo y su culo sobresalía duro, firme redondo y también rosado.
Le abrí las nalgas para verle el ano y me salió solito besarle el culo y chupárselo. Esta niña era un portento de sexualidad.
Ella hacía un ruido de ronquido extraño pero que denota muy bien el placer que sentía, Le metí la mano en chocho y dos dedos en su vagina, sin dejarle de chupar el ano, el ronroneo se hizo más agudo y erótico. Ana dijo “me estas matando tía….que sabroso me chupas el culo”
Carlos se acomodó al frente de Ana y le metió el palo por la boca diciendo “Te voy a romper la boca puta sucia” y ella dijo “Siiiiiiii” y se lo volvió a meter.
Al rato Ana estaba acabando de tal forma que parecían convulsiones, Parecía un pez cuando lo sacan del agua. Gritando “ Coooooño, coooñooooo, ya ya ya”. Sus jugos me sabían a miel y su olor me volvía loca, jamás había experimentado algo igual en mi vida. Yo sentía corrientes de calor por mi cuerpo que siempre terminaban en mi chocho.
Yo supuse que se había acabado la función con ella, pero como diez segundos después de la convulsión me brincó y me besó de nuevo halándome la lengua igual que antes y al mismo tiempo me agarró un pezón y lo torcía y también lo halaba.
Me dejó de besar y se metió una de mis tetas en la boca. Se la metió toda y con la lengua acariciaba el pezón como lo hace Carlos.
Él nos puso de pié para meterme el pene por detrás pero en mi chocho. Nos abrazaba a ambas y sus golpes de cadera nos movía a todas.
Ana levantó la cara para ver a Carlos y él se la escupió Ana lo recogía con su lengua diciéndole que le diera mas. Carlos le seguía escupiendo y Ana restregó su cara con la mía y nos repartimos la saliva de Carlos.
Yo le dije a Ana que abriera la boca y le escupía dentro, ella hacia ruidos con la saliva y me devolvía lo que le había dado junto con la suya. Esto era muy sucio y lujurioso.
Los quejidos de los tres eran tales que Isabel los oyó en su cuarto, cuenta ella, que fue primero al cuarto de su hermana y al no encontrarla fue al nuestro.
Carlos olvidó trancar la puerta y cuando nos dimos cuenta Isabel se masturbaba en frente de nosotros con toda su mano metida en su enorme chocho.
Carlos se fijó y la llamó haciendo la señal con dedo índice de “ven a acá”. Se acercó Isabel y Carlos la comenzó a besar de lengua.
En ese momento yo me volví a separar del grupo para ver a Isabel. Era otro sueño de mujer como su hermana. Tenía su cintura muy marcada parecía una abeja y sus muslos y culo y tetas….cubiertas con una piel sedosa linda rosada, parecían globos inflados.
Carlos tomó la iniciativa con Isabel, la colocó en la cama boca abajo y se lo metió por el chocho. Su cara era un poema cuando la penetró. Yo le puse mi chocho en la boca y demostró ser sensacional en eso, su lengua trataba de entrar en mi vagina y su nariz rozaba mi clítoris. Movía su cabeza de arriba abajo con un ritmo corto y rápido, bestial y yo le cogía la cabeza y la empujaba en mi raja, como gozaba de eso.
Ana se fue a que Carlos para chuparle las tetillas. Yo sabía que eso le gustaba mucho y parece que ella también. Al mismo tiempo Ana le metía los dedos de su mano izquierda en el culo a Isabel. Ésta lanzaba unos “ahhhh ahhh ahhhh” al ritmo de su respiración que fueron subiendo la frecuencia hasta un “aaaaayyyy ay aayyyy me mueeeeero” Isabel estaba acabando con una intensidad increíble. Se movió rápido y puso su vagina en mi cara y sus líquidos cayeron en ella y mi boca deleitándome con eso. Yo traté de imitar su técnica de mamar chocho y parece que lo hice bien pues Isabel decía “dale, tiita dale así, así me gusta muuucho”. En ese momento sentí que levantaban mis pierna elevándome el culo y escuche a Carlos que le decía a Ana “tú en el chocho y yo en el culo” Sentía las lenguas y dedos de Carlos y Ana haciendo lo que querían con mis huecos. Ana me tenía su mano metida en mi vagina y daba chupones sonoros a mi clítoris y Carlos metía un dedo ensalivado en mi culito que hasta ahí no me dolía para nada y me mordía las nalgas tan cerca del culo como podía.
Me tocó a mí acabar y lo hice de tal manera que creí que desmayaría, perdí la noción de tiempo y espacio, me caí de la cama y cuando sentí el piso volví en mi y todos se reían y me festejaban…”bravo tía”…..”Que tremendo orgasmo”.
Me sentí tan relajada y realizada en ese momento que me subí a la cama para agradecerles a todos besándolos y diciéndoles “gracias mis amores, nunca había sentido algo como esto”.
Carlos me acostó boca arriba y puso su palo entre mis tetas, era tan grande que quedaba palo para meterme algo de él en la boca. Carlos me golpeaba las tetas por debajo y me escupía entre ellas para lubricar, veía las manos de Isabel acariciando en cuerpo de Carlos cuando acabó, se levantó un poco y metió todo su pene en mi boca casi ahogándome. Sentí su semen llenando mi boca con el sabor que antes no me decía nada y que ahora me hacía sentir tan lasciva, tan puta que no lo podía creer.
Las dos chamas tenían tanta experiencia en estas lides que se acercaron a mi pidiéndome la leche de Carlos, ellas mismas me levantaron y primero se pegó Ana en mi boca y le descargué la leche de mi boca su boca, repetimos varias veces esto y luego se alejó y se la pasó a Isabel dándose ambas un beso en que se les salía la mezcla del semen con sus salivas y les chorreaba en los senos. Me les acerqué y les lamí a ambas los senos con el semen.
Yo seguía excitada chupándoles las tetas a mis sobrinas. Sus senos eran tan perfectos, duros, rosados. Pero Isabel buscó mi boca y nos estamos besando con el sabor amargo y salado del semen de Carlos cuando él entró en escena besándonos a todas.
Ana se acomodó detrás de él y comenzó a chuparle el culo, Carlos se sorprendió y Ana le preguntó “No te gusta” la respuesta fue un “Siiiiiiiiiiiiii me encanta dale mas”. Como el pene de Carlos estaba flácido, pues había acabado recientemente, yo no sabía qué hacer para calmar mi chocho que ardía en ganas de ser penetrado. Le tomé la mano a Isabel y me la puse en mi vulva insinuándole que necesitaba de sus habilidades. Isabel se sonrió y buscó la mejor posición para meterme la mano.
Cuando les digo la mano no es por un decir, estaba tan mojada y mi vagina estaba tan distendida que se le fue la mano completita. Isabel movía la mano de arriba abajo al mismo que los dedos dentro de mí, hasta que encontró un punto en donde yo brincaba cada vez que lo tocaba y ahí se concentró, al mismo tiempo lamía mi clítoris con bastante eficiencia y me volví loca de nuevo.
Con las convulsiones ya conocidas de mis nuevos orgasmos me quedé sola en cama ya que todos se apartaban a mirarme acabar….era todo un show.
Esta vez no me caí. Carlos dijo “Tengo ganas de orinar unas tetas” a lo que todas respondimos alineándonos en el piso arrodilladas frente a él. Carlos comenzó orinando a Ana que estaba en medio, luego a mí y de último a Isabel, ella agachó la cabeza para buscar con la boca el chorro de orine. Carlos soltó una media carcajada y dijo “…Y serás puta tu….”.
Luego de esto me levanté y fui directo a la ducha y Ana detrás de mí. Me dijo que quería bañarse conmigo, nos metimos a la ducha e inmediatamente Ana me agarró por los hombros para bajarme hasta que puso mi cara frente a su cueva. “Yo todavía estoy muy cachúa y me gusta que me la chupes”. Ya para este momento yo ya estaba enfriándome pero no quería despreciarla, así que le di con la lengua y le chupaba el clítoris con su pierna pasando hasta mi espalda para abrirme el camino a su chochito. El sabor de la cueva de Ana no tardó en volverme a excitar, así que me despegaba del chocho de Ana para llamar a Isabel. Ella llegó de inmediato y yo le dije que me hiciera algo rico que seguía muy excitada. Isabel se acostó en el piso de la bañera para chuparme el culo y el chocho.
Era un sueño la situación, me sentía en el aire.
Isabel me daba chupones durísimos en el culo y de pronto en vez de eso se pegó mas fuerte a mi ano y sopló con fuerza para adentro, fue una muy extraña y erótica experiencia.
Ana volvió a cavar en mi cara bañándome con sus fluidos, Isabel se levantó para besarme aprovechando la presencia de ellos, pasando su lengua por mi cara como recogiendo los fluidos de Ana me dijo “Tía ahora te toca ti hacerme algo rico”
Ana se había ido al cuarto, quedamos Isabel y yo solas en el baño. Salí corriendo del baño. Isabel protestó, pero solo fui por la botella de vino. Le dije a Isabel que se acostara en la tina y abriera sus piernas.
Comencé a vaciar la botella de vino en su raja al tiempo que trataba de beber, así estuvimos un rato, cuando se acabó el vino, tome la botella y se empuje por el culo.
Isabel apretaba sus ojos del dolor pero no decía nada. Yo le pregunté que si le dolía y ella respondió “ Siiiii es rico, muy sabroso”. Así que continué empujándole la botella hasta que le metí más de la mitad. Luego me fui acomodando para tener acceso a su chocho y me puse a lamérselo y chupárselo.
Isabel movía su cadera casi sin control y gritaba “ahhy aaahhy me muero, me muero “y se vino también. Sus líquidos eran sensacionales. Parecía que estuviera orinando me llenaba la cara con ellos y me sentía tan excitada por ello que me los chupaba y restregaba por el cuerpo.
Luego Isabel y yo nos abrazamos en la tina descansando de todo el ajetreo anterior.
Más tarde oímos que nos llamaban. Era Carlos y nos decía que no nos quedáramos allá, que nos metiéramos todos en la cama. Nos salimos de la tina y fuimos allá.
Carlos y Ana estaban abrazados en la cama, nos unimos a ellos acariciándonos todos a todos.
Carlos dijo en voz baja “estoy en el cielo” y cada una de nosotros dijo a su tiempo “yo también”.
Para Carlos y para mí nos resultaba difícil de creer lo que nos había cambiado la vida y la forma de pensar.
Éramos todo lo felices que podíamos ser y yo me sentía tan bien que rebosaba de seguridad y alegría. Y sólo podía esperar que mis hijos vinieran para que se nos unieran en nuestra carrera hedonista.
Pero eso es otra historia

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Comentarios enviados para este relato
VILLEGAS65 (5 de June de 2010 a las 16:54) dice: me hice una paja a tu saludy las de tus sobrinas, me gusto mucho. y felicidades por haber despertado a los placeres del cuerpo. que es lo mas delicioso que existe en la vida

rr22 (24 de May de 2010 a las 22:24) dice: Dios mio que historia mas perra, me gustaria estar involucrado en una historia como esa, no te imaginas como me vine leyendo este relato. Tremenda puta que tenias en tu interior

damian69 (22 de November de 2012 a las 09:08) dice: Me excité mucho leyendo esto,quisiera estar en una situación así,coger con mi mujer y dos sobrinas,guauu,q excitante experiencia,espero q q envies mas relatos tan cachondos

mamita56 (2 de July de 2010 a las 19:46) dice: Que vaina tan rica... tengo la cuca super chorreada de lo que he gozado este relato. Sigue asi y disfruta a esas putas todo lo que puedas.

lobocalientee (1 de February de 2011 a las 21:00) dice: muy buen relato heeee, y me hice una paja pensando en tus sobrinas


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