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A la prima...

Relato enviado por: atletl el 4/11/2013. Lecturas: 2470
Etiquetas:   Fantasías
Relato completo
-No voy a matarte, pero hazme un favor, dile a todos quien soy.
-Pero ¿Quién eres?
-Yo soy... Batman.Toño tomo un puñado de chetos y los mastico lentamente. Batman es una película buena, eso era indiscutible. Pero verla por enésima vez en televisión abierta, doblada y con la enorme carga de comerciales que se incluyen en ese caso, no era realmente algo que lo entusiasmara. Pero bueno, era uno de esos domingos a media tarde, en los que realmente no se tienen muchas cosas que hacer, y tan bueno era eso, como cualquier otra cosa.

Sonó el teléfono y Toño, solo tardo en contestar porque su brazo se movió mucho más lento de lo que usualmente haría.
-¿Bueno?
-Toño, soy Iván, necesito saber si me puede hacer un paro pero enorme.
-A ver, dime.
-Mi prima llega hoy de Monterrey y la verdad no voy a poder ir por ella, tengo muchísima chamba ¿Puedes lanzarte por ella a la terminal?
-Ok, pero ¿Cómo la reconozco?
-Esa es la bronca. Puedes poner un letrerito. Se llama Leticia, mismo apellido.
-Sale gordillo, yo la llevo a tu cantón.
-Gracias carnal.

Iván y Toño eran los típicos amigos de toda la vida, capaces de hacer todo el uno por el otro. Toño veía esto con algo de flojera, pero a fin de cuentas, era mejor que seguir vegetando en la cama. Se hecho otro puño de chetos a la boca y tomo el carro, tan solo poniendo una gorra para disimular en algo el almohadazo. Iván era un individuo de cerca de 1.80 de estatura, pero de complexión bastante robusta, por lo que no era casualidad que le dijeran “El saca borrachos”. Dado que no conocía a la prima, su mente la construyo casi como un Iván con falda. Alta, gorda, y con la misma cara de facciones duras y tipo de saca borrachos de su amigo. Pero total, le iba a dar un aventón, no a salir con ella.

Llego rápido a la terminal, levanto en alto un pedazo de papel donde “garabateo” el nombre de la muchacha. Su mirada recorría a los recién llegados, buscando a la chica que se había imaginado, por lo que la voz que se dirigió a él lo tomo por sorpresa.
-Hola, soy Leticia ¿No vino Iván?
Toño no era para nada una persona tímida, pero considerando la imagen que se había hecho de Leticia, lo que vio lo dejo sin habla unos segundos, ella en realidad era alta, efectivamente, pero tenía un cuerpo increíblemente bien formado, unos ojos verdes enormes -típicos de las mujeres del norte- y una boca carnosa que inmediatamente atrajo su atención... cuando menos hasta que pudo ver la camisa de franela que se habría ligeramente para dejar ver un generoso escote.
-Iván no pudo venir, tenía mucho trabajo. Yo soy Toño, su amigo.
-¿Toño?, mi primo me habla mucho de ti. Yo soy Lety.
Toño la guio al auto, apenas mirándola. Si fuera otra mujer, ya estaría viendo como ir más allá, pero era la prima de Iván, y no se le hacía leal el querer propasarse con ella. Pero si no fuera por eso...

Puso las maletas en la cajuela, arranco viendo la calle y casi sin mirar a Lety. Contra lo que cualquiera pudiera pensar, no tenía miedo de ella, si no de el mismo.
-¿Qué paso pelao?- dijo ella rompiendo el silencio -el Iván me decía que eras bien lumbre para las viejas, y te me estas sentando.
-Lety, no es timidez, pero digo, eres la prima del Iván, no se me hace derecho.
-Pues soy su prima, no su propiedad tu. A ver, “parkeate” en ese jardincito.
Toño había oído de cómo eran las mujeres del norte, pero Lety lo estaba tomando absolutamente por sorpresa. De forma casi mecánica, se estaciono al lado del parque, en un lugar muy obscuro, y miro a Lety con expresión nerviosa.
-A ver pelao ¿Qué tiene que yo sea la prima de tu amigo?
Su tono de voz era de molestia, pero con los ojos abiertos y viéndolo fijamente a los ojos, lo que curiosamente lo excito. No pudo evitar que su erección se dejara ver en su pantalón. Intento disimularlo hasta donde le fue posible, pero el súbito movimiento de la mano, hizo que Lety viera directamente al punto. Curiosamente, ella perdió la cara de enojo y se rio abiertamente.
-Muy la prima, muy la prima, pero ya se te paro... ¿No?
Lety lo volteo a ver con una sonrisa picara y tomo el cinturón para abrirlo con cuidado, mirando sus ojos en todo momento. Abrió el pantalón sin titubeos y tomo su miembro entre las manos. No con la delicadeza de otras mujeres con las que había estado; firme, seguro, con fuerza...
-Pues con razón tienes jalón, traes buen con que.
En ese momento, su miedo desapareció. A fin de cuentas, lo que iba a pasar iba a pasar, así que no estaba dispuesto a ser un observador pasivo.
-Bueno Lety, si nos vamos a tratar en confianza...
La tomo entre sus brazos y la beso, directo, profundo y vigoroso. Lety, por su parte no era una muchacha tierna, si no que reacciono con la misma pasión. Ella seguía masajeando la dura columna sin pena, de hecho, solo corto el beso cuando sintió sus dedos deslizarse dentro de la falda de mezclilla, frotando le húmedo puente de la panty.
-Pues no pierdes el tiempo tú. Si ya sabemos a lo que vamos ¿Qué esperamos?
Lety era una mujer alta, por lo que cuando intento encaramarse en su regazo, tuvo algunos problemas. Al final, los dos optaron por moverse al asiento trasero, pero ello no disminuyo para nada la pasión. Apenas se deslizo adentro, Leticia se puso en cuatro, contoneando la cadera ligeramente.

Toño no se hizo esperar, tan solo tomo la pantaleta y la jalo al lado, penetrándola sin problemas. Ella dejo escapar un grito de satisfacción, lo que volvió a poner nervioso a Toño. A fin de cuentas, estaban en un parque público, pero en cuanto comenzaron sus propios embates, simplemente dejo de importarle.
-No importa que pasara, esto esta valiendo la pena.
Si bien ya estaba obscuro, no era aun muy tarde, por lo que el riesgo de ser sorprendidos era muy grande, pero ellos se entregaban a la lid amatoria con el mayor abandono. Toño la tomo firmemente de la cintura y empujaba una y otra vez contra ella, que gemía y se agitaba violentamente. El coche se balanceaba con fuerza al ritmo de los embates. Lety levanto una mano, apoyándose en el asiento delantero y respondió al empuje con gran energía. De pronto, su espalda se tenso con violencia, y sus gemidos crecieron en intensidad.
-Síguele, síguele, que ya lo siento llegar.
Toño sonrió y, con un último y fuerte empujón, se derramo violentamente dentro de ella. Lety respondió con la misma intensidad, experimentando un fuerte y avasallador orgasmo. Ambos se quedaron inmóviles unos segundos, la cara de la muchacha apoyada en el asiento, tomando aire.
-Estuvo bueno loco, pero apúrate, que el Iván nos ha de estar esperando.

Eso apenas había pasado el día de ayer y Toño aun sentía el sabor de la mujer en sus labios. El esperaba que pudieran verse de nuevo, pero sabía como eran las visitas de familia. Quizá esa sesión sexual sería la única que tendrían juntos.

El teléfono lo saco de sus reflexiones y respondió casi automáticamente.
-Toño, aquí Iván molestándote. Tu sabes cómo ando de chamba... ¿Podrías...?
El sonrió ampliamente y le respondió a Iván.
-Pero claro gordillo. ¿Para qué estamos los amigos?