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Ayudando al técnico, a colocar el plato del satélite en la azotea. ( CON fotos)

Relato enviado por: narrador el 14/6/2015. Lecturas: 9194
Etiquetas:   Infidelidades
Relato completo

Cuando Tomás, mi esposo me dijo que no saliera, que durante el día pasaría por nuestro apartamento el técnico encargado de colocar el nuevo plato del satélite, me sentí sumamente mal, ya que había quedado en encontrarme con un par de amigas, para ir de compras. Yo estaba tan molesta con Tomás que cuando el técnico, tocó a la puerta de casa, nada más de verlo supe, como me iba a vengar de mi esposo.
Además por la manera en que se me quedó viendo, no me quedó la menor duda de que él me ayudaría en mi pequeña venganza, aunque nunca mi esposo se llegue a enterar de lo ocurrido, a mí solo me basta el saber que le puse los cuernos, por cabrón.

Así que aunque mi idea era, dejar que todo sucediera en el apartamento. Cuando el técnico me pidió que le indicase en que parte del techo deseaba que colocase el plato de la antena, apenas llegué a la azotea, y observé la magnífica vista que había, como que el morbo de hacerlo a pleno sol, y ante la vista de quien sabe quien, me encendió.

Nada más bastó que yo me sentase con mis piernas bien abiertas, en la butaca en la que acostumbra mi esposo a sentarse, cuando le da por fumar de los cigarrillitos colombianos, para que de inmediato el chico, me pusiera toda la atención que yo deseaba.

Así que en cosa de segundos, ya me encontraba yo, en la azotea de casa, de lo más inspirada mamando su verga, a pleno sol. Y quitándome yo misma toda mi ropa.
Una de las cosas que durante nuestro candente encuentro me excitó más, fue el pensar, que probablemente más de una persona nos debería estar observando desde la distancia, con binoculares.

Yo disfruté al sentir su gruesa y dura verga entrando y saliendo de mi coño, pero cuando me insinuó que deseaba darme por el culo, lo pensé por unos segundos para de inmediato y gustosamente responderle que sí. Ya que dentro de mi venganza, el dejar que me den por el culo, es algo que a mi esposo no se lo permito, como tampoco ponerme a mamar su verga.

Una vez que terminamos, él rápidamente instaló el plato, y el resto del equipo en casa, pero me dejó el número de su teléfono, para que lo llamase en caso de que hiciera falta algún ajuste. Y como se lo podrán imaginar, por lo menos una o dos veces en semana el equipo requiere que lo justen….