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azucena la peluquera y su niña susi.

Relato enviado por: marcosmartín el 17/5/2013. Lecturas: 15254
Etiquetas:   Fantasías
Relato completo
Azucena, mi peluquera y su niña, Susi, mi mejor sueño erótico.Voy a contaros un sueño que tuve hace poco tiempo, es erótico desde entonces me pajeo siempre recordando el sueño.

Fuí a cortarme el pelo como siempre, a la peluquería de Azucena. Llevo muchos años acudiendo a la misma peluquería.
Hola, Azu.

Hola, ¿qué pasa,? ¿A cortar el pelo, no?
Claro, como siempre.
Qué guapa estás hoy, Azu.
La peluquera llevaba una falda cortita y una blusa larga pero muy ajustada que dejaba ver sus tetas, y tenía los pezones duritos.
Gracias, siempre tan amable: dijo.
Estuve esperando un rato porqe estaba atendiendo a una clienta.
Después de media hora ya tocaba mi turno.
Ya está, caballero, siéntese que le corto el pelo.
Me senté en la butaca y después de ponerme el protector y la bata para cubrirme de los pelos que caen, comenzó a su tarea, es decir, cortar mi pelo.
Qué tetazas tenía, me estaba poniendo cachondísimo.
Cuando me cortaba por los laterales, apollaba sus enormes tetas en mis hombros y yo cada vez me ponía más cachondo.
En el momento que tuvo que cortarme el flequillo, yo aproveché para tocarle las piernas. Qué gusto me dió. Que suaves estaban.
Al poco tiempo apareció Susi, su hija. Una niña de 15 años preciosa, qué buena estaba la niña. Vestía una camiseta de tirantes que le marcaban sus pequeños pechos duros y tiesos y unos vaqueros ajustados que le marcaban la rajita de su chochito.
Hola, Susi: dijo Azucena.
Hola, mami.
¿has terminado los deberes?
Sí, mami.
La niña estaba delante de mí y yo tenía unas ganas de tocarla, que se me ponía la polla durísima.
La nena me sonrió y me preguntó: ¿Que tal?
Bien, nena. Aquí a ver lo que me hace tu madre.
A todo esto Azucena, su madre, Me estaba cortando el pelo por detrás y yo notaba sus enormes tetas en mi espalda. La niña se acercaba a mí y pude tocar sus piernas con el vaquero ajustadito, le hacían unas piernas preciosas.
Al mismo tiempo veía las tetitas de la niña que eran pequeñas, como es normal en una niña de 15 años, pero eran redonditas y tan bonitas....
No tuve más remedio que preguntarle a su madre: ¿Azu, puedo tocar a la niña?
Claro, ¿por qué no?
Oh, qué bueno, Azu.
Entonces empecé a tocar a la niña.
Qué tetas tan duritas, eran pequeñitas pero muy duras y tenía los pezones de punta. La niña estaba cachonda.
Entonces le dije: Ven, Susi, acércate un poco más que quiero tocarte el chochito.
La niña se acercó y le toqué el chocho por encima del vaquero ajustado que llevaba.
Qué gusto me daba.
Hubo un momento que tenía una mano entre las piernas de Azucena y otra mano en el chochito de Susi, su hija.
Cómo tenía la polla de dura.
Cuando pasó un ratito yo no podía más y le bajé la cremallera del pantalón a Susi y metí los dedos para tocar su braguita.
Uuuuf qué gustazo. Qué chochito tienes, niña.
Al mismo tiempo notaba las tetazas de su madre en mi cuerpo y también pude tocarlas.
Con una mano tocaba el chochito de Sussi y con la otra mano tocaba las tetazas de su madre.
Yo estaba en la gloria.
Necesitaba liberar mi polla del pantalón y le pregunté a las dos: ¿quién quiere sacar mi polla del pantalón?
Azucena dijo: Bueno, que sea Susi, ya verás que gusto te da.
Entonces La niña se agachó entre mis piernas, me desabrochó la cremallera, desabrochó el botón de mi pantalón y metió su manita dentro.
Al momento mi polla, que estaba ya durísima estaba entre las manos de la niña y mis manos estaba dentro del escote de su madre.
Yo me retorcía de gusto.

Después pude chupar las tetazas de Azucena y las tetitas de Susi, qué gustazo.
La niñita me hacía una paja con sus manitas y su madre me chupaba el capullo.
Qué gusto.
Yo quería follarme a Susi, tenía muchas ganas de follarme a una niña de 15 años y se lo dije a su madre.
Azu: me encantaría follarme a tu hija. Tu estás muy buena pero tu hija es un bomboncito.
Claro, fóllatela y mientras te la follas puedes chupar mis tetas y mis piernas.
Conseguí que Susanita se sentara encima de mi polla y se la metí gasta dentro de su chochito.
Qué rico, que chochito tan pequeñito y tan suavecito. No tenía ni un solo pelo, era tan suavecito como el de una niña pequeña.
Qué gustazo.
Era virgen, la niña.
Mientras me follaba a la niña, le chupaba las tetas a su madre, tenía unas tetazas gigantes.
Que gustazo.
Me iba llegando la hora de correrme pero no quería hacerlo dentro de la niña por si acaso se quedaba embarazada.
Levanté a la nena para arriba y enseguida su madre comenzó a chuparme el capullo y la niña me la meneaba al mismo tiempo.
Era un encanto sentir la boca de Azucena comiéndome la polla y las manitas de la niña masturbándome y tocándome los huevos.
Yo con una manos tocaba las tetas grandes de Azucena y con la otra mano tocaba las tetitas de niña de Susi.
Ah, creo que me voy a correr, qué durísima tengo la polla, me encantaría correrme entre las piernas de Susi.
Me quedé sentado en la silla de la qeluquería y susi se acercó, puse la punta de mi polla entre sus piernas, cojió mi polla con sus dos manitas suaves, me pajeó hasta que me corrí.
Qué gustazo, ufffffffff, qué bueno correrme en los muslos de una niña.
aqué bueno.

Me desperté lleno de leche por todos los lados.
Me había corrido en sueños.