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Castigado como niño

Relato enviado por: jorgegu el 17/5/2009. Lecturas: 6245
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Relato completo
Un empleado consiente ser castigado desnudo sobre las rodillas.Castigado como niño
Cuando lo llamó la jefa esa mañana el muchacho se puso pálido. Ya sabía lo que ocurría cuando

ella se ponñia furiosa por algo que un empleado hacía algo mal. Si había aceptado que le

propinaran castigos a cambio de un bono extra tendría que soportar la reprimenda y el castigo.
Ese chico venía cobrando el bono y ya había pasado por un castigo humillante.
Se quedó paralizado en su escritorio y la jefa con un grito furibundo lo llamó nuevamente.
El fue al despacho y durante cinco minutos todos oímos el reto, que terminó con un "Ven aquí,

sobre mis rodillas!".
El chico se colocó atravesado en las rodillas de la jefa y su secretaria le bajó los pantalones.
Quedó solo con el boxer y ella le dió varias palmadas en las nalgas con la mano abierta.
El muchacho tenía la cara roja de dolor y humillación.
"Ahora quítale el boxer!", ordenó a su secretaria.
"No, desnudo no, por favor, que tengo mucho pudor!", rogó él.
Nadie le respondió. La secretaria le bajó el boxer y a través de la puerta abierta todos lo

veíamos con las bolas colgando debajo de las nalgas enrojecidas.
Le dió no menos de diez palmadas.
"Ahora te paras con la cara contra la pared !", le ordenó.
El muchacho caminó como pudo con el pantalón y el boxer en los tobillos y se paró contra la

pared.
Era muy sugestivo ver un hombre tan bello llorando en silencio y secándose con las manos las

lágrimas.
Lo ignoró mientras lo mantuvo parado desnudo frente a todos durante diez minutos.
El chico lloró todo el tiempo.
Ahora te das vuelta. El muchacho quedó con su verga circuncidada a la vista mientras la jefa y

sus secretarias hacian su trabajo como si él no estuviera.
Despues de otros diez minutos lo envió a su escritorio_
"Y no te quejes que te lo tienes merecido y cobras tu bono!", le dijo burlona.
El chico se subió el calzoncillo y el pantalón, fue a su escritorio y se puso a llorar sobre sus

manos.
"Puedo ayudarte ?", le dije.
"No, es mi culpa", dijo entre sollozos.
A los pocos dias recibió otro castigo. La jefa no le perdonaba ningún error. Incluso le abrió el culo y lo mostró a todos: "La próxima tendré que meterte el dedo para que me entiendas ?".