Relato enviado por:
reycolegial el 17/6/2009.
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¡Hay papito me mojaste la raja ahora hazme toda tuya!, le alce su vestido sentándola en la taza del baño, removí su calzón mamando su vagina que estaba deliciosa y bien sabrosa su flujo vaginal.De nuevo les comparto mi nueva experiencia de sexo con una mujer muy rica y golosa.
Celia, es una mujer apetecible de 35 años de edad, estatura normal, delgada y de piel blanca. Está casada y tiene un hijo pero aun así siempre es muy golosa y resbalosa con todos los hombres, por ello todos la conocen con el resaltador apodo de “La golosa” y bueno por suerte también me la tire con mucho placer, esta es la historia.
A Celia la conocí en un colegio de computación, pues entro otros estudios es la informática que estudio, y como en este cole estudian personas de todo tipo de edad, estuve yo de 17 años con varios compañeros y compañeras de edades variables. Pero a Celia me puso cachondo desde que la vi, pues como ya he mencionado es cachonda y provocadora pues a casi cualquier hombre que ella le gusta se lo lleva a la cama, desde luego que yo también, además desde que nos conocimos me coquetea muy seguido. La primer vez que me provoco fue un viernes, como yo soy uno de los adelantados en la materia muchos se quedan unos minutos más con migo para que les explique lo que no entiende bien, y esa ocasión fue Celia que se quedo con migo a estudiar hasta tarde, de pronto ella intencionalmente dejo caer su lápiz en el piso y me pidió favor de levantarlo pero al agacharme y alzar el lápiz ella se alzo su falda y abrió sus magnificas piernas de infarto, por lo cual le pude ver su calzón y ella me dio una mirada picara diciéndome “Quieres cogerme papacito” yo desde luego me puse caliente pero desistí esa ocasión.
Pero desde aquella vez ella me provoca bastante, e incluso me han llegado rumores que se acuesta hasta con hombres casados y por ello muchas mujeres de la región no la miran con buenos ojos y viste muy elegante por eso mis deseos hacia ella se aumentaron mucho más aun y con sus falditas o vestidos cortitos y cristalinos, ella enseña sus piernas a lo loco. Mi segunda y más buena oportunidad de tocarla y cogerla llego tres días después, inicio de clases pero yo y ella llegamos algo pronto y no había nadie en el salón por lo cual nos decidimos a hacer travesuras, la subí su vestido y le metí mis manos entre sus piernas tocándole la zona vaginal, ella inicio a gemir lentamente por lo cual le dije que no, pues nos podía oír alguien pero fue inevitable, después de algunos minutos acariciándole su rajita vaginal se empezó a mojar su calzón, pero por mala suerte oímos pasos de otros compañeros que se acercaban al salón y tuvimos que parar, le acomode su vestido y fingimos naturalidad ante todos como si no pasara nada, más no paro nuestra calentura, al salir y quedarnos solos de nuevo decidimos por fin cogernos, aseguramos que nadie nos viera y nos metimos a los baños, ella me dijo ¡Hay papito me mojaste la raja ahora hazme toda tuya!, le alce su vestido sentándola en la taza del baño, removí su calzón mamando su vagina que estaba deliciosa y bien sabrosa su flujo vaginal, luego ella gritaba a lo máximo de excitación pues jugaba muy delicadamente con su clítoris, y lentamente le ti mi verga en lo más profundo de su vagina, me gritaba que mas y mas mucho más adentro le metiera. Estuvimos al mete y saca como por veinte minutos y explotamos los dos en un intenso orgasmo y al sacársela mi leche salió de su raja y ella de comió el resto como una putita que es.
Desde ese día yo mismo le realizo sus trabajos, pero a cambio me la tiro a mi ancho antojo masculino.