Como las cosas están tan malas, de algo tengo que vivir…
Relato enviado por:
narrador el 2/8/2013.
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Relato completo
Yo no me considero una puta ni nada que se le parezca, pero como las cosas están tan malas de algo tengo que vivir. Eso es lo que acostumbro a decirle a alguno de mis exclusivos clientes. La realidad es que a pesar de mis muchas destrezas y habilidades a nivel laboral, de la noche a la mañana recibí mi carta de despido del banco, ya saben última en llegar eres la primera en irte. Y aunque mi esposo aun mantiene su trabajo en el gobierno, con su mísero y recortado sueldo apenas y nos da para vivir.
Por lo que desde el mismo instante en que perdí el trabajo, Alonso y yo hablamos seriamente. Así que tras evaluar múltiples opciones, irremisiblemente ambos llegamos a la conclusión, de que deseábamos seguir viviendo con estilo de vida al que ya nos habíamos acostumbrado. Yo debía producir algún tipo de ingreso de manera regular, de lo contrario, lo mejor era que nos divorciáramos, entregarle al banco la casa que habíamos comprado, al igual que los autos, y dejar de darnos nuestros particulares gustos, en mi caso por la ropa fina y los buenos restaurantes, y en el caso de Alonso su gusto por los buenos vinos, y sus apestosos cigarrillitos importados de Colombia.
Cosa que en el fondo a ninguno de los dos deseaba abandonar, así que no me acuerdo si fue a él o a mí precisamente a quien se le ocurrió la idea. La cosa es que cuando comenzamos hablar de que yo me acostase con uno que otro hombre, primero hablamos de eso en broma y luego poco a poco fuimos considerándolo en serio, así que mientras Alonso se fumaba uno de sus cigarrillitos, y yo le daba un vistazo a la ropa que me iba a poner a la noche, la idea de por si no nos parecía tan descabellada, ya que tanto él como yo somos de mente abierta, y tanto mi marido como yo estábamos muy claros, con respecto a la crisis económica por la que atravesábamos.
En esos momentos Alonso me preguntó cómo lo haría, la verdad es que en ese preciso instante ni idea tenía de cómo llevar a cabo dicho plan. Así que cuando se lo dije a mi esposo, el viéndome de pies a cabeza, me dijo. A ver actúa como si yo fuera un tipo de esos con los que te vasa a acostar. En ese instante, como ya les dije ni idea tenía de que hacer, y fue Alfonso quien me dijo. Piensa que ya estás aquí en la casa, con tu invitado especial, por no decirle cliente. Demuéstrame qué harías, imagínate que yo soy él.
Yo que recién y me había terminado de vestir, iba a comenzar a desnudarme, cuando Alonso me comentó. Si quieres que tus invitados especiales, se prendan de ti, lo mejor es que sea más original, y pídeles que te ayuden a desvestir, al tiempo que les cuentas tus razones para aceptar acostarte con él por dinero, de lo mucho que amas a tu esposo, de lo avergonzada que te sientes, y que de lo contrario lo harías por el solo placer de estar con él. Así que mientras mi marido me desvestía actuando como si fuera uno de mis futuros clientes, yo fui diciéndole todas esas cosas.
Una vez que me desnudó completamente, Alonso me indicó que sin dejar de sobar por sobre el pantalón al cliente, me agachase, y delicadamente bajase la cremallera de su pantalón, para así poder extraer su miembro. Tras lo cual debía mantener una pequeña toalla humedecida, y a manera de juego ir retirando de su miembro cualquier rastro de orine, o de cualquier sustancia que pudiera usar para retardar la eyaculación. Una vez que le limpié su verga, mi esposo me dijo. Ahora comienza a mamar, suavemente, y sin dejar de apretar los testículos, para evitar que tu cliente no se venga de buenas a primera.
Yo siendo todos oídos y boca, seguí al pie de la letra sus instrucciones. Así que como nunca antes le mamé la verga a mi esposo, quien en cierto momento me pidió, que me detuviera. Ya que no deseaba venirse todavía. Luego de eso, lo ayudé a irse desvistiendo, al tiempo que él me decía que mis futuros invitados especiales, debían sentirse súper cómodos, y bien seguros de que podían relajarse completamente sin el más mínimo temor a ser atrapados en el acto por tu esposo. Previamente le comentaras que esperas la llamada de tu esposo, por lo que en cierto momento cuando suene el timbre del teléfono, dejaras que tu invitado especial escuche claramente que tu esposo, se encuentra llegando al aeropuerto de Barajas en Islas Canarias.
Lo que aparte de darle tranquilidad, le permitirá sentirse a sus anchas. Y a medida que se van acostando en la cama, le vas a ir diciendo lo grande y grueso que lo tiene. Que en tu vida no habías visto algo semejante, yo siguiendo las instrucciones de Alfonso, fui diciéndole esas palabras de la manera más puta y seductora que pude hacerlo. Y a medida que me fue enterrando su verga dentro de mi coño, no dejaba de decirle lo sabroso que era ser penetrada por una verga como la de él. Así que a medida que yo iba hablando, y diciendo todas esas puterias, Alonso me iba diciendo que de seguro, con que yo me hiciera amante de unos cinco ejecutivos. Nos bastaría para poder seguir llevando la vida a la que estábamos acostumbrados.
Así que a medida que Alonso me fue penetrando con su verga, yo me fui haciendo la idea de que se trataba de cómo dijo él de un invitado especial. Al que al finalizar la mañana, lo había dejado que aparte de que me clavase su verga dentro de mi coño, el muy aprovechado no perdió tiempo para también darme por el culo. Aparte de que en innumerables ocasiones le mame la verga.
Bueno así fue como comenzamos nuestro pequeño negocio, hoy por hoy, tengo no cinco sino siete amantes extraoficiales, que nos han ayudado a mantenernos, muy cómodamente. Además como algunos de ellos son ejecutivos de banco, en ocasiones comenten ciertas indiscreciones sobre sus clientes, las mismas que mi marido y yo aprovechamos ya sea para comprar o vender acciones, dependiendo de lo que más nos convenga.