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Como me gusto oler sus braguitas

Relato enviado por: JCPopeye el 18/10/2010. Lecturas: 34933
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Ella dejo sus braguitas y su sostén en el cesto de la ropa sucia y decidí ir por la noche a coger sus prendas intimas y volver a masturbarme recordando lo que había visto aquella tarde.En mi último relato (espiando a mi hermana) os relaté como me masturbé espiando a mi hermana en la ducha. Ella dejo sus braguitas y su sostén en el cesto de la ropa sucia y decidí ir por la noche a coger sus prendas intimas y volver a masturbarme recordando lo que había visto aquella tarde.
Llego la noche y cuando todos ya se habían ido a la cama me dispuse a ir con mucho sigilo al cuarto de la ducha, donde también esta la lavadora y el cesto de la ropa sucia.
Llegué al cuarto, rebusqué en el cesto y acabé encontrando las braguitas que mi hermana había dejado aquella tarde. Nada mas cogerlas las puse en mi nariz y empecé a inspirar con fuerza. Al momento entraron en mi cerebro los aromas que su vagina había dejado en la parte de la braguita que entra en contacto con sus partes íntimas.
No se que es lo ocurrió en mi cabeza, pero os puedo asegurar que aún no había empezado a fantasear con las imágenes que tenía de mi hermana desnuda y al momento nada mas oler sus fluidos vaginales empecé a experimentar una empalmada rápida y fuerte. Supongo que ese olor causa un estimulo sexual muy fuerte en alguna parte del cerebro. En el fondo el sexo activa la parte más instintiva y animal de nuestra mente. La verdad es que me sorprendí de lo rápido que mi pene se puso erecto. A quien no lo haya probado nunca le recomiendo que lo pruebe, eso si, con precaución de no ser pillado, estoy seguro que vosotros también experimentareis una fuerte erección.
Bueno, retomando mi historia, os contaré que pensaba llevarme las braguitas a mi habitación y masturbarme allí, pero como me excité tan rápido me baje los pantalones del pijama y allí mismo empecé a masajearme el pene. Me senté en el suelo para estar más cómodo. Cada vez estaba más excitado y no paraba de darme unos buenos meneos a mi rabo. El olor que aspiraba no era fuerte, dicen que si el olor es fuerte puede ser que haya una infección, o que la mujer tiene una fuerte menstruación, no se bien como describirlo, era un poco como una mezcla de olor a sudor y olor a yogur. También quise ver las manchas que sus jugos habían dejado eran de color amarillo-marrón pálido y también unas de un color tirando a blanco. Restregaba mi nariz y aspiraba sus aromas. Me la pelaba cada vez con más frenesí, en alguno de los meneos llegué ha hacerme daño en el frenillo de mi glande. Estaba como ido de tanta excitación. Tenía la polla empapada del líquido lubricante que brotaba de la punta mi rabo. Notaba un fuerte placer y también tenía la sensación de que mi pene y mis huevos estaban a punto de reventar, de vez en cuando notaba que me venía el orgasmo y paraba de golpe las arremetidas que me metía para no correrme. Entonces salían de mi polla algunas gotas de semen que resbalaban por todo mi rabo, algunas se quedaban en mi mano y me ayudaban a lubricar el pajote, otras acababan bajando por los huevos y las ingles, resbalando por las cachas de mi culo hasta llegar al suelo o quedarse en mi ano, ya que estaba sentado en el suelo, con las piernas cruzadas. El orgasmo estaba a punto de llegarme, no podía aguantar mucho mas aquella agonía que era puro placer sexual.
Apagué la luz del cuarto ya que me preocupaba que alguien de la familia se levantara y me descubriera y allí en la intimidad que me daba la oscuridad empecé a recordar las imágenes que mi memoria hacia aparecer con fuerza. En ellas veía a mi hermana totalmente desnuda mostrándome su sensual cuerpo, su preciosa cara, su bonita melena rubia, las curvas de sus caderas, su culito respingón, su pubis lleno de pelo rubio y rizado, recordaba a la perfección sus pechos, con sus pezones rosados y tiesecitos y sobretodo su rosado y jugoso coño bien abierto y mojado, como deseaba chupar esos labios, su clítoris y meter mi lengua en la entrada de su vagina. Poder saborear sus jugos ya que el olerlos ya no era suficiente para mí. Se me paso por la cabeza entrar en su habitación, ver si estaba dormida y comerle bien el coño, pero descarte rápidamente esa idea ya que seguramente se despertaría y se pondría a gritar, menudo marrón. Solo con pensar en la situación se me bajo un poco el pene. Me volví a concentrar en el recuerdo de su cuerpo desnudo y ya decidido a correrme me enrosque las braguitas en la punta de mi rabo a modo de preservativo improvisado y me di los últimos meneos con fuerza. Empecé a corerme jadeando de placer, me salieron unos buenos chorros de semen, a pesar de haberme masturbado unas horas antes espiando a mi hermana. Bendita sea la juventud, era un chico joven con mucha energía sexual por expulsar, ahora a mis 35 años no tengo esas corridas tan abundantes. Deje las braguitas bien llenas de mi leche, encendí la luz de la habitación y las deje de nuevo en el cesto de la ropa sucia, me limpié con una toalla el pene, los huevos, las ingles, hasta el ojete de mi culo, estaba toda mi entrepierna empapada de semen y sudor, gran parte de la corrida por el efecto de la gravedad me había dejado pringado del todo. Limpié también los restos de semen que habían quedado por el suelo y una vez estuvo todo recogido me fui a dormir. Aquella noche dormí muy a gusto, supongo que relajado por los dos pajotes que me había pegado gracias a mi hermanita.
El último pensamiento que tuve antes de caer en un profundo sueño fue que había llegado el momento de follar con una chica, de saborear un buen coño, el de mi hermana o el de otra chica. Estaba harto de ser virgen, de masturbarme con revistas porno. Tenía que buscarme una chica con la que estrenarme, estaba decidido a hacerlo.
Bueno amigos, aquí acabo mi relato, en el próximo os contaré como antes de perder mi virginidad con una vecinita de mi rellano, la vida me dio la oportunidad de comerle el coño a mi mismísima hermana, una oportunidad que nunca hubiese imaginado que se me presentara. Solo me pasó una vez, pero la supe aprovechar. Y yo que creía que esa ilusión nunca se haría realidad. Como dice la canción, sorpresas te da la vida, la vida te da sorpresas. :)
Hasta pronto amigos.