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Cuando mi novio se deprime, yo lo sacó de la depresión… ( CON fotos)

Relato enviado por: narrador el 30/10/2017. Lecturas: 4792
Etiquetas:   Confesiones
Relato completo
Iván mi novio, desde que lo conozco, tiene ciertas temporadas, en que lo embarga una profunda depresión. Al principio, yo era la primera que le aconsejaba, que se tomase los antidepresivos que su psiquiatra le había recetado. Pero al ver que eso, para mí que no le prestaban, decidí buscar otras alternativas.Así que un día buscando en internet, me encontré un artículo de un tío que aseguraba, haber encontrado un método o terapia que a él le prestaba bastante bien, haciendo hincapié, que se trataba de un método completamente natural, y que tanto las sociedades, egipcias, griegas, y hasta la romana, la habían usado a través de los siglos. Yo continúe leyendo ávidamente, con la esperanza de poder ayudar a Iván, a salir de esas fuertes depresiones que le daban. Pero de momento a medida que fui leyendo aquel anónimo artículo, me dio la impresión de que en algún momento, y sin darme cuenta, estaba leyendo un artículo de homosexuales. Ya que abiertamente se refería a que su depresión desapareció, o mejor dicho se le redujo bastante, cuando al enterarse que era una práctica común en varias de las sociedades, que ya había nombrado. Y decidió experimentar, el método o como quieran llamarlo, consistía en que el hombre que pasaba por esa depresión, se dejase penetrar por su ano, ya fuera por otro hombre, o por una mujer ayudada por un artefacto, de forma fálica. En ese instante al leer eso, fue que pensé que en algún momento, y sin darme cuenta había cambiado la lectura. Pero tras revisar, de manera concienzuda, todo lo que ya había leído, entendí que seguía leyendo el mismo artículo. Y aunque con algo de escepticismo, lo continué leyendo, detenidamente. Su anónimo autor, según él continuaba relatando su propia experiencia, diciendo. Que el origen de su depresión se encontraba en su trabajo, por estar subordinado a una mujer, muy competitiva y agresiva. Lo que de inmediato me hizo pensar, en la jefa de mi novio. Era como si estuvieran hablando de ella. El autor del artículo, comenta que por accidente le llegó la información, sobre dicha práctica en los antiguos imperios. Y que tras hablarlo con su mujer, decidieron llevarlo a cabo. Con un resultado positivo casi inmediato. Yo tras pensarlo mucho, finalmente decidí sacar una copia de dicho artículo, y llevárselo a mi novio para que lo leyese. Su primera reacción fue preguntarme si yo estaba loca, pero cuando le dije que honradamente yo deseaba que saliera de esa depresión, el volvió a releer el artículo. Hasta que luego de pasar un par de días, y sumido en una profunda crisis depresiva, me llamó a casa, diciéndome. Si tú estás dispuesta a ayudarme, yo puede que me atreva a experimentarlo, pero eso sí, no se lo puedes decir a nadie, y olvídate de buscar a algún tipo para que me lo haga. Yo con la esperanza de que Iván se mejorase, acepté. Al día siguiente pasé por un sex shop al que había asistido, unas semanas antes, para comprarle un regalo a mi hermana, por su despedida de soltera. Ya que me acordé haber visto, una cosa de forma fálica, acompañada de una correrás. Y cuando pregunté ingenuamente para qué era eso, el chico que atendía la tienda, de la manera menos vulgar que pudo, me explicó su uso. Por lo que yo me puse colorada de la vergüenza, y tras comprar el regalo para mi hermana, no seguí preguntando más nada, y me marché. En la tienda no tan solo compré esa cosa, sino también una crema que me recomendó el dependiente, que según él facilitaba la penetración. Ya en la tarde, llegué a casa de mi novio, por suerte sus padres no se encontraban, y él esperaba que regresaran al día siguiente. Así que ambos nos desnudamos, yo me coloqué aquella cosa, ayudándome con las correas a fijarlas a mi cuerpo, y una vez lista, se la mostré a Iván. Quien de manera impersonal, la observó, y sin decirme nada, se recostó bocabajo sobre su cama, separando las piernas, presentándome sus nalgas. Yo con mis propios dedos, fui embadurnando el hueco de su apretado culo, sin que él hiciera expresión alguna de agrado, o desagrado. Lentamente me fui colocando tras mi novio, y empuñando aquella cosa, la fui dirigiendo a su colorado, y oscuro esfínter. Lentamente comencé a ir presionando la cabeza de aquella cosa, contra su cuerpo, digo contra su ano. Y lentamente fui viendo como lo iba penetrando, por la expresión de dolor en el rostro de Iván me di cuenta de que eso le estaba doliendo, y hasta estuve a punto de echarme para atrás. Para sacarle eso de su culo, pero a la vez yo comencé a sentir una extraña y sabrosa sensación de poder. Por lo que sin importarme el dolor que Iván estuviera sintiendo, continué presionando con mis caderas, y mi coño, aquel objeto que tenía adosado a mi cuerpo. Mientras que Iván comenzó a dejar escapar, unos profundos gemidos. Que al escucharlos, me excité muchísimo más. Al grado que con todas mis fuerzas, continué metiendo y sacando aquella cosa del culo de Iván, quien a su vez movía sus caderas, de manera increíble, restregando sus pálidas nalgas contra mi cuerpo, como buscando sentir más adentro de su culo aquella cosa dura, larga, y más gruesa que su propia verga. Por un largo rato, Iván y yo seguimos haciendo eso, hasta que él al tiempo que yo lo penetraba una y otra vez, comenzó a masturbarse, y así estuvo haciéndolo hasta que se vino. Mientras que yo disfruté de un especial orgasmo, la sensación de poder me embriagó, y a cada golpe que yo daba con mis caderas, en mi coño era presionado por el arnés que tenía adosado sobre mi coño. La verdad es que a mi novio, no se le ha quitado la depresión del todo, pero ha desarrollado un enorme gusto, porque yo lo penetre, mientras que por mi parte, me encanta el penetrarlo por el culo a él….