Categorias

Relatos Eróticos

Ultimas fotos

Photo
Enviada por andamios

Photo
Enviada por Mujer22chaparrita

Photo
Enviada por Mujer22chaparrita


Cuando Sandra mi esposa, estaba embarazada me dijo… ( CON fotos)

Relato enviado por: narrador el 28/10/2017. Lecturas: 9279
Etiquetas:   Confesiones
Relato completo
Cariño tengo un antojo, yo de inmediato, bien contento y alegre, le pregunté ¿que deseaba?...Pero la reacción de Sandra, fue opuesta a lo que yo pensaba. Casi llorando me dijo, mi amor es que es algo, tan, y tan vergonzoso, que no me atrevo, a decírtelo. Yo por mi parte, aunque sorprendido por su respuesta, tratando de calmarla, le dije. Mi amor no importa, de lo que tu estés antojada, que yo haré hasta lo imposible por complacerte. Así que cuéntame ¿cuál es tu antojo? Yo no debí insistirle tanto, pero como realmente deseaba complacerla, cuando dejó de llorar, y se calmó un poco, me dijo. Yo sé que mi antojo, te parecerá una locura, y no te culparía, si te niegas a complacerme. Pero no tienes idea de lo que sufro por eso, pero a la vez es algo que dentro de mí, como que me exige que lo haga. Ya había comenzado a preocuparme, por sus palabras. Cuando de golpe, me lo soltó, diciéndome. Mi amor quiero ser follada por un negro. Al escucharla, me quedé pálido, sin la menor idea de que responderle. En ese instante Sandra me continuó diciendo. Pero eso no es todo, mi amor. Mi antojo es que tú también me folles, cuando esté con el negro. Sé que suena a cosa de una loca, pero por más que he tratado de no pensar en eso, peor me siento. Y como te dije, no te culpo, si no quieres complacer ese loco antojo. Lo entiendo, y comprendo de sobra. Pero como ya te dije, es algo que he tratado inútilmente, borrar de mi mente infructuosamente. Yo me ajusté los pantalones, respiré profundamente, y le dije. Ok Sandra, vamos a ver qué podemos hacer al respecto, no te prometo nada, pero te aseguro que veré la forma o manera de saciar ese particular antojo tuyo. Por varios días, entonces fui yo el que no dejaba de pensar en ello. Al principio, la verdad es que me pareció una verdadera locura, tan es así que hasta pensé en llevar a Sandra a ver un psiquiatra, pero como ellos lo único que al final hacen es recetar, algunas pastillas. No me pareció que en el estado de Sandra, eso le hiciera bien. Pero a medida que más lo pensaba, menos descabellado me parecía el antojo de mi mujer. Hasta el punto que comencé a imaginármela teniendo sexo, con otro hombre. Y en cierto momento, me di cuenta que hasta me producía cierto grado de excitación. Por lo que sin decirle nada a ella, pensé en un posible candidato, nada más por pasar el rato. Fue cuando me acordé, del entrenador del gimnasio, que parte de ser un poco más joven que nosotros, es algo morenito, y además tiene una envidiable salud. Pero sin decirle nada a Sandra, decidí explorar, por no darle falsas expectativas. Así que después de mi entrenamiento, me armé de valor y le dije a mi entrenador. Sé de sobra, que lo que te voy a preguntar, te sonará extremadamente raro. Pero te agradeceré, que me escuches, y si no estás de acuerdo. Con decirme un simple no basta. La cara de Luis mi entrenador, se tornó hosca, y hasta se alejó ligeramente de mí, mientras que no dejaba de verme de manera incomoda. Así que yo tras respirar profundamente, le dije. Luis mi mujer está preñada, y tiene el loco antojo, de ser follada por ti. Luis se quedó en babia, por unos momentos no dijo, ni hizo nada. Cuando sonriendo, finalmente me respondió. A con que es eso, me distes tremendo susto, pensé que me ibas a pedir, que yo me acostase contigo. La verdad es que eso si me incomodó a mí. Pero al escuchar a Luis decirme, si es eso, por mi está bien. Yo de inmediato continué diciéndole. Espera, que su antojo es que yo también este presente, y me la folle. Luis dejó de sonreír, y me preguntó. Pero tú y yo no tenemos que hacer nada, verdad. A lo que yo le respondí, no nada, ni tocarnos siquiera. Mi entrenador volvió a sonreír, diciéndome. Bueno cuando quieran. Por lo que esa noche, cuando regresé a casa, y se lo dije a Sandra, ella lloraba pero de la alegría, cuando terminé de contarle todo. Al siguiente día, temprano llegamos al gimnasio, Luis nos hizo pasar, y de inmediato cerró la puerta con llave, para luego acompañarnos hasta uno de los bancos de ejercicio. Yo me sentía, cortado, al igual que Luis, pero Sandra, estaba como encantada de la vida, y fue ella la que nos dijo, de forma bien resuelta, y que espera para desnudarse. Lo que tanto Luis y yo hicimos, así que mientras yo acariciaba las grandes tetas de mi mujer, ella se dedicó a mamar la verga del entrenador. Lo que en mi me produjo, un raro sentimiento de placer, y vergüenza. Al poco rato, la penetre por su coño, mientras que ella continuo mama que mama la verga de Luis, quien a pesar de ser un poco más chico que yo, su miembro es más grande y grueso que el mío. Yo seguí penetrando a Sandra, por el coño, mientras que ella gustosamente, le ofreció sus pálidas nalgas a mi entrenador, que sin pérdida de tiempo la penetró por el culo, a medida que yo le daba por el coño a ella. Después de un buen rato, Sandra disfrutó de un salvaje orgasmo, tras el cual bien contenta se fue a lavar, yo pensaba que con eso sería suficiente, pero me equivoque, no fue así. Cuando Sandra regresó, volvió como con más energía, y más ganas de que Luis y yo siguiéramos follándola, bien duro. Bueno eso se repitió durante las semanas previas al parto, ahora soy yo quien desea seguir viendo a mi mujer siendo follada por mi entrenador….