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De la pantalla a la realidad 2. (Chocolate para dos)

Neofilder Relato enviado por: Neofilder el 9/6/2009. Lecturas: 2310
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Una entrega en la playa y una despedida muy dulce. La continuacion del encuentro con mi posholata.Aun restaban muchas horas para estar juntos, así que decidimos caminar un poco para seguir disfrutando esa noche especial, para los que vivimos en los ajetreos de una ciudad grande y casi sin ningún escape, caminar por la playa es una momento de gran relajación y mas cuando se goza de tan buena compañía.
Ella sabia de un deseo que albergaba en mi ser y estaba dispuesta complacerme en todo, pero al ver que no me decidía pedirle que me dejara hacérselo por su colita, fue ella la que provoco la platica y la situación. Habíamos caminado descalzos un buen trecho de playa para luego andar sobre nuestro pasos, aun estábamos distantes del lugar donde el taxi nos dejo y donde tuvimos la primera entrega, en este punto había mas soledad, pareciera que solo existíamos nosotros dos en el universo y aprovechando esta situación se despojo de vestido una vez mas, me dijo que le apetecía entrar al mar completamente desnuda, así que tras darme un rápido beso corrió adentrándose en las olas.
Yo no se nadar así que me atemoriza un poco entrar al agua y mas cuando no esta quieta asi que desde la playa contemplaba a mi bella amante sumergirse en el mar para después emerger y verme sonriente mientras la media luna existente provocaba reflejos de plata sobre su piel mojada.
Pasado un poco de tiempo saciada ya su inquietud de estar desnuda entre las olas, camina hacia a mi y yo, venciendo mi timidez al agua voy a su encuentro y nos alcanzamos en un punto donde el agua apenas nos llega a la cintura, me besa con pasión desbordada y mis manos se apoderan de sus glúteos previendo que pueda darme ese placer tan ansiado, ella se deja hacer y mis dedos se pierden en el canal de su trasero y masajean y acarician su suave piel. Nos alejamos de las olas para volver a entregar nuestros cuerpos, acomoda su cuerpo en la arena, en cuatro pero con la cabeza gacha dejando su colita expuesta a mi antojo, me acomodo detrás de ella y pegando mi cuerpo alargo mis brazos para sujetar sus pechos los cuales acaricio un rato, luego voy recorriendo la curvatura de su cuerpo la tomo por la cintura y la pego mas a mi, bajo mi cara y la pongo entre sus nalgas y las lleno de besos, mi lengua acaricia su esfínter anal y la siento estremecer, aprovecho que sus piernas están un poco separadas y deslizo mi mano por el interior de sus piernas hasta tocar sus labios vaginales, con mi dedo índice recorro su rajita que palpita excitada, mis besos llegan también hasta ese lugar y dejo que mi dedo se hunda en su vagina para luego sacarlo e impregnar mi lengua de ese néctar exquisito. Pongo mi dedo medio en la entrada de su recto para prepararla pero ella me dice que mejor lo haga con mi pene, no me hago del rogar y levantando mi cuerpo me pongo en posición, penetro un par de veces su vagina para conseguir mas lubricación y enseguida coloco mi verga en su culito, despacio pero sin detenerme voy metiéndola en su cuerpo hasta la base, durante todo ese tiempo Daniela ha estado sin emitir un solo ruido pero cuando logro insertar por completo mi verga en su ano, deja escapar un largo suspiro, mismo que yo entiendo como señal de satisfacción y permanezco en su interior sin moverme por un par de minutos, esperando que su culito se acostumbre al extraño visitante. Un mínimo movimiento de caderas por parte de ella me dice que el momento ha llegado, empiezo con los movimientos en vaivén sacando la mitad de mi miembro y volviéndolo a meter, es riquísimo la forma como su colita aprieta mi pene, el placer me llega en oleadas igual que el mar a la playa, solo el ruido de las olas rompiéndose y nuestros suspiros llenan el ambiente. Mis manos bajan a su vientre y acarician su clítoris, de cuando en cuando la tomo de las caderas o los hombros y hago presión para enterrarle mi verga hasta lo mas profundo y ella en cada ocasión curvea su espalda hacia atrás, no se di de placer o de dolor. Pasan muchos minutos y he hecho esfuerzos brutales para contener mi orgasmo pero al final Daniela empieza a marcar el ritmo de la penetración con movimientos mas rápidos y yo incapaz de aguantar esa dulce tortura, me derramo dentro de ella mientras atenazo su cintura atrayéndola completa hacia mi.

Después de eso nos fuimos a descansar al hotel, la despedida también estaba planeada, al día siguiente nos dedicamos a estar juntos a besarnos y a disfrutarnos mas y aprovechar al máximo esa oportunidad, pasado el medio día, fuimos a comprar chocolate liquido. Si esa era la idea, impregnar de chocolate su cuerpo y tomarlo de ahí con mi boca, tomarlo de sus labios, de sus pechos, de sus manos, de sus piernas y… de su vagina por supuesto.
Ya con todo preparado, Dany se recuesta en el piso y yo dejo caer un poco de chocolate en sus labios, el cual desciende por sus mejillas hasta el cuello y oídos. Ella esta con los ojos cerrados dejando hacer a mi, sabiendo que lo único que quiero darle es placer y mas placer. Bajo mi labios hasta casi hacer contacto con los suyos, me detengo antes de eso y echo una rápida mirada de cerca de su cara llena de chocolate, no puedo evitar una sonrisa misma que desaparece al besarla nuevamente, Estos besos son por supuesto mas dulces pero también mas ardientes, y mientras la sigo besando voy llenando de mas chocolate el resto de su cuerpo, dejo a un lado el recipiente y tomo el chocolate que hay en su cuello logrando con esto intensos suspiros de placer de mi bella amante. He llegado hasta sus pechos los cuales suben y bajan apresurados debido a la gran excitación de su cuerpo, colmo de lamidas, besos y chupadas sus pezones antes de seguir mi camino hacia la gloria, en su vientre me espera otra gran cantidad de ese dulce chocolate y me espera también su cuerpo hambriento de mas y mas caricias, hambre que se fue acrecentando noche a noche con llamadas en las cuales nos dijimos cuanto deseábamos mas el uno al otro.
Por fin llego hasta su pelvis, los pocos bellos que coronan su vagina están llenos de chocolate y será una ardua y deliciosa tarea limpiarlos, sus labios vaginales también reclaman mi atención en ese sentido y con gran deleite los meto en mi boca, succionándolos y aumentando el calor de su cuerpo, meto mi lengua en su vagina y Dany, tiembla de placer, como serpiente meto y saco mi lengua de su interior acrecentado las sensaciones de ambos, con rapidez entra y sale mi lengua mientras su clítoris hinchado al máximo recibe en cada movimiento casi una descarga eléctrica que hace a Daniela convulsionarse y gozar, gozar como nunca antes, gozar como lo soñamos los dos. Y cuando esta al punto del orgasmo, se levanta repentinamente me hace acostarme y se monta sobre mi miembro, me cabalga de manera briosa y tomando un poco mas de liquido lo pone en sus labios para después besarme con frenesí, su cuerpo doblado sobre el mió no me deja casi moverme y solo mis manos siguen acariciando su cuerpo, sus piel morena y suave que me enloquece; unos pocos minutos después Daniela se estremece sometida por un orgasmo arrasador que la deja desfallecida con su cara recargada en mi pecho.
No hago mas que abrazar su espalda y acariciar los cabellos que se han venido sobre el rostros, esperando a que su respiración sea menos agitada, no he logrado venirme otra vez pero aun así mi miembro se desinflama en su interior hasta salirse por completo, debido a esto Daniela se desliza por mi cuerpo hasta llegar con su cara a mi pelvis, toma en su boca mi flácido pene y en pocos segundos lo hace recuperar la firmeza, toma el recipiente en sus manos y deja caer una abundante cantidad de chocolate sobre el y enseguida se avoca a lamer cada gota, su lengua y sus labios recorren desde el escroto hasta la punta del pene y me dan un placer que no había ni siquiera imaginado, se mete completo mi miembro en su boca y lo chupa golosa, sus labios en mi glande me proporcionan un rico cosquilleo que me hace terminar a los pocos minutos, cuando estoy por correrme la tomo de los cabellos e introduzco mi verga en su boca lo mas que puedo hasta que los estertores del orgasmo me sacuden de pies a cabeza. Quedo igual que ella desfallecido y Dany, volviendo a recargar su cara en mi pecho se va quedando dormida y yo con ella.

No hubo tiempo para mas, esa tarde tome el vuelo de regreso a casa y la deje triste pero satisfecha sabedora que no será la única vez que estemos juntos. Estaba dormitando el avión y de pronto sentí un dulce sabor en los labios, desperté de inmediato creyendo que de nuevo Daniela me besaba pero no era así, era un dulce sabor a chocolate que aun de repente vuelve a mi recordándome que en una playa solitaria, hay una niña de posholate esperando por mi…

Gracias Dany, por hacerme sentir esto tan especial.