Y pensar que al principio no quería.Todo empezó con una niña de primer año llamada adriana, ella era blanquita, pelo castaño, boca preciosa y un culito bien pasadito. Yo trabajando en el colegio donde ella estudiaba tenía acceso a todos los salones y cuartos, igual a muchas niñas.
Todo comenzó como una bobería, sólo miradas, pero cuando fue pasando el tiempo ella se me acercaba y me hablaba, se recortaba y yo le daba piquitos, un día le dije que nos viéramos en un lugar lugar donde nadie va, para mi sorpresa fue, allí comenzamos a hablar y sin más le pregunté sí esa virgen, ella se sonrojo y me dijo que sí, yo decidido a comerme ese candy la comenzé a besar, ella era inexperta pero rápidamente fue aprendiendo, le tocaba los pesones que ya estaban duros y le restregaba el culo, ella sólo lograba gemir, le fui acariciando las piernas y subiendo hasta su calzoncíto cuando sonó el timbre que indicaba que ya debía regresar a clases. Ese día allí quedó todo pero yo todavía seguía con las ganas. Pasaron los días y nosotros en la misma faena hasta que un día la llevé a un lugar diferente, un salón que está muy apartado donde nadie va, allí la metí y nos comenzamos a besar, ella ya era una experta besándo y calentandome, le comenzé a quitar la camisa y el sólo, y al ver sus tetas me abalanze contra ellas, ella gemia y allí aprobeche para quitarle la falda, con un poco de pena se cubrió, yo la tiré sobre el pupitre y allí comenzó mi faena oral, la comenzé a lamer de los senos al ombligo hasta que por fin bajé a su cuquita, que rico olor tenía, olor a virgen, se la lámi por encima del calzoncíto y se lo fui bajando hasta que se lo quité, cual fue mi sorpresa al ver todo ese manjar sin ni un sólo pelo, me abalanze contra ella y se lo lámi como un loco, ella se retorcia y gemia del placer hasta que se vino en un gran orgasmo el primero de su vida, me puse a mil cuando calló en mi boca y no aguanté más y se lo quise meter, tengo una singa algo grande de 8 pulgadas y media, se lo puse en la entrada de su cuevita y comenzó a entrar muy fácil debido al orgasmo anterior hasta que sentí algo duro, era el imen que no dudé en romper, suave y con amor, cuando lo hice ella sólo dió un pequeño grito y allí comenzó el mete y saca, ella gemia como loco y decía: "dale negro, dale más, duro, duro, durooooo!!!! Esas palabras me éxitaron más y comenzé a darle con más ánimos, ella se vino de nuevo y cuando yo estaba a punto de venirme se lo metí en la boca, esa fue la mamada más rica de todas ella no sabía como hacerlo pero lo chupaba como a un caramelo. Allí me vacié en su boca, ella tragándo más no pudo evitar que se le salieran algunas gotas de leche, allí quedamos rendidos, cuando ivamos saliendo me dijo: "pronto quiero que me lo metas por el culo"
pero eso ya es otra historia....