Cuando mi novio Ernesto me dijo que su familia tenía muchas tradiciones, que quizás yo no comprendería. Pensé que exageraba. Pero cuando me insinuó que deberíamos ir a ver a su millonario abuelo, para que me diera su aprobación, pensé que se trataba de un chiste de mal gusto de parte de mi novio. Ya en el trayecto a la mansión del viejo, me dijo, la razón por la que su padre, no trabajaba con su abuelo, y fue algo bien simple, no quiso cumplir con la tradición familiar. Así que me pidió encarecidamente, que hiciera todo aquello que el viejo me pidiera, o me ordenase.
Yo por mi parte la verdad es que tenía ganas de mandarlo bien largo al carajo, y no precisamente a la islita cerca de Madagascar. Pero al llegar a su casa, o mejor dicho a la mansión y ver el sin numero de autos que el viejo tenía en el garaje, así como lo lujoso de todo el decorado, no me quedó la menor duda de que el viejo si era millonario, y como todo millonario, es algo excéntrico. Por lo que me dije a mi misma, bueno solo se trata de una entrevista.
Apenas llegamos la servidumbre nos hijo pasar a mi novio y a mí, a un pequeño salón, donde al poco rato llegó el vejete. Ernesto me dio un beso, y sin más ni más me dejó en manos de su abuelo, quien sin perder tiempo me dijo. Bueno jovencita, como sabrá, yo soy el abuelo de su novio, y si no hace todo lo que yo le ordene, puede irse despidiendo de él. Y sin darme tiempo de que yo respondiera me preguntó ¿entendió? A lo que yo moviendo mi cabeza de manera afirmativa le respondí que sí.
Me tomó de las manos, me observó detenidamente por espacio de unos segundos, y me dijo, bueno vete quitando la ropa. Yo aunque me temblaban las manos, le obedecí. Y fue cuando él se me acercó lo suficiente como para ponerse a mamar mis senos, mientras que yo me decía a mí misma, es un viejo millonario, y excéntrico, aguanta. Y así hice, seguí aguantando sus besos, caricias, y mamadas de tetas, cuando de momento, él mismo retiró mis bragas, dirigiendo su peludo rostro a mi coño.
Fue algo que me agarró desprevenida, pero al sentir su cara, su barba, su boca y lengua como jugaban con mi clítoris, no pude menos de gemir de placer. Procurando no pensar en todo lo que me estaba sucediendo. Hasta el momento en que me llevé la sorpresa de ver completamente desnudo al viejo, frente a mí.
Yo tenía ganas de salir corriendo, por una parte, pero por otra, el saber lo rico, y caprichoso que el viejo era, como que hizo que yo me decidiera a continuar con su examen. Por lo que cuando me ordenó que me pusiera a mamar su verga, no lo dudé ni por un isntante, y al poco rato, ya estaba yo completamente desnuda mamándole la verga al abuelo de mi novio.
Despues de eso no hubo orificio de mi cuerpo que el condenado viejo no explorase ya fuera con sus propios dedos, o con su parada verga. Ya me tenía muy bien ensartada por el coño, cuando para mi sorpresa apareció Ernesto mi novio. Yo la verdad es que no sabía no que decir, es más hasta pensé que de esta, él terminaría conmigo. Pero no fue así, lo que hizo fue sacar su verga y dirigirla a mi boca, al mismo tiempo que su abuelo me enterraba por el coño, una y otra vez toda su vieja verga.
Bueno hoy en día ya estoy a punto de casarme con Ernesto, pero ya me advirtió que tanto su abuelo, como sus tíos, y primos, nos acompañarían la primera noche de nuestra luna de miel…..