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El despertar sexual

Neofilder Relato enviado por: Neofilder el 13/5/2009. Lecturas: 5330
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Esto es una serie de anécdotas ocurridas en los años de pubertad, en los tiempos en que nuestra vida giraba alrededor de aquello que tanto nos interesaba y que queríamos conocer, EL SEXO.“LAS REVISTAS PORNOGRAFICAS Y LAS PAJAS EN LOS BAÑOS”

Para ese tiempo empezamos a conocer la anatomía de las mujeres por medio de las revistas que algún compañero había conseguido y metido de contrabando en la escuela, nos encerrábamos en los baños de la escuela a mirar embobados las ilustraciones a color de la revista play boy u otra similar, veíamos a las esculturales modelos que sin pudor alguno dejaban al aire libre sus senos y se abrían de piernas para dejarnos ver sus rasuradas vaginas, algunas incluso abriéndose los labios con los dedos y dejándonos ver su “túnel del placer”, y después de verlas a detalle nos encerrábamos en los cubículos a matarnos a pajas imaginándonos poseer aquellas linduras. Había otros compañeros que tendían un poco al exhibicionismo y no tenían recato en masturbarse delante de los demás y como creo que en el fondo todos somos un poco voyeuristas mirábamos a aquellos compañeros como friccionaban sus miembros y se dejaban llevar por oleadas de placer que los sacudían de pies a cabeza, mirábamos como pasaban suavemente la mano por las hojas de la revista llevando su fantasía a un plano mas real y después nos retirábamos para no ser alcanzados por los chorros de semen que por lo regular salían a gran velocidad, pobre de la señora que limpiaba los baños, me imagino que era todo un sacrificio tener que buscar diariamente en las paredes las secreciones seminales y limpiar la zona.

“ESPIANDO LOS BAÑOS DE LAS CHICAS”

Otro gran deleite era espiar los baños de las mujeres, un compañero había conseguido una llave de la puerta que daba al pasillo que divide los baños y desde el cual se podía observar en dos de los cubículos ya que las llaves estaban un poco flojas. Casi nos peleábamos por ocupar un lugar en cualquiera de esas dos aberturas, con el tiempo ya les habíamos visto las nalgas a muchas compañeras y a varias maestras también, las veíamos levantarse la falda, bajar su ropa interior y sentarse en el inodoro e imaginábamos que era sobre nuestros penes en lo que se sentaban, mirábamos algunas compañeras que ya tenían vello púbico y otras todavía lampiñas, era un privilegio poder ver a las mas buenorras de la escuela y los pocos que lo habíamos conseguido alardeábamos con los demás. Nos toco presenciar también a dos o tres compañeras que estaban igual de calientes que nosotros y se masturbaban en los cubículos, lamentablemente no podíamos ver sus deditos entrando y saliendo de su vagina ya que siempre estaban de espaldas, pero las veíamos retorcerse de placer y las escuchábamos gemir de placer, también por las espiadas sabíamos de varias chicas cuando andaban en “sus días” y les hacíamos burla ya que todo esto para nosotros era un juego.

“LA PRIMERA PELICULA PORNOGRAFICA”

El mismo que conseguía las revistas y que por ende también era el mas precoz y promiscuo de mis compañeros, consiguió la primera película pornográfica que vimos, una docena de amigos nos reunimos en la casa de aquel afortunado cuyos padres trabajaban tanto por darle lo mejor que le dejaban solo mucho tiempo, era de los pocos que tenia reproductor de películas VHS ya que como ustedes sabrán las películas porno nunca salieron en formato Betamax. Y ahí estábamos todos arremolinados en la sala esperando que aparecieran las primeras imágenes, el silencio era sepulcral, no queríamos ni pestañear y el nerviosismo nos hacia tragar saliva constantemente, por fin aparece la primera pareja y empieza a cachondear, la chica libera la herramienta del tipo y se arrodilla para hacer trabajo oral, nosotros embelesados (léase idiotizados) no perdiamos detalle alguno de las acciones y la temperatura en nuestros cuerpos iba en aumento, llegando incluso a empezar a tocarnos por encima de la ropa sustituyendo en nuestra mente al protagonista. Los gemidos de la chica llenaban toda la habitación y el sudor en nuestra frente hacia mas evidente lo que todos sentiamos cuando de repente un chico menudito dejo escapar un ligero quejido y al voltear a verlo nos dimos cuenta de que habia eyaculado dentro de sus pantalones de tan excitado que estaba, a todos nos causo risa pero nadie fue capaz de decir que todos los demas estuvimos a pocos segundos de que nos pasara lo mismo, quedamos de continuar viendo la película otro dia y esa tarde y esa noche me hice varias pajas trayendo de nuevo a mi mente las imágenes de la película. Ya mas avanzados en el arte de ver películas pornograficas haciamos por asi decirlo orgias masturbatorias, nos reuniamos los de mas confianza y poniamos alguna de las películas que mas nos gustaban, habia una en la que un negro enculaba a una pelirroja hasta hacerla aullar y esa nos excitaba mas, nos sentabamos en el piso y conforme las escenas subian de calor nos empezabamos a menear la pringa hasta alcanzar 1 o 2 orgasmos.

“VOYEURISMO DE ALTA CLASE”

Al paso del tiempo dejaron de causarnos tanto furor las revistas y películas pornográficas y lo único que seguía causándonos tremendas erecciones era espiar a las chicas en el baño, algunos meses después alguien con sentimiento de culpa delato la practica de voyeurismo que hacíamos pero se abstuvo de decir quienes participábamos y solo se limito a decir como lográbamos entrar al pasillo, por esta acción cambiaron la chapa de la puerta y no pudimos volver a acceder a tan privilegiado lugar. Por un par de meses seguí con mi vida normal pero no podía evitar estar siempre viendo las piernas, las nalgas y los senos de las mujeres, pugnaba por ver siempre un poquito mas y cuando alguna por descuido enseñaba las bragas, me sentía eufórico. No era el único, a varios compañeros les pasaba lo mismo y ansiábamos volver a ver una vagina, unas nalguitas o unos pechos en vivo y a todo color y solo las películas nos reprimían un poco.
La solución llego cuando un compañero nos dijo que había visto a su hermana hacerse un dedo, al principio no le creíamos pero conforme nos fue contando con lujo de detalles como su hermana de 18 se autosatisfacía, nos fuimos llenado de la ilusión de poder volver a una fémina al desnudo y mejor aun, masturbándose.
Esa noche nos pusimos de acuerdo y 4 amigos llegamos a la casa de nuestro amigo, subimos a un árbol que había en su jardín desde el cual se podía observar el interior de la habitación por el tragaluz, al parecer la hermana de nuestro amigo era una pajera consuetudinaria ya que según pasaron los días nos dimos cuenta de que cada noche buscaba placer en solitario. Una vez ubicados en estratégica posición vimos como este portento de hembra sacaba su ropa de dormir y la ponía en la cama, después empezaba a tocarse los pechos con los ojos cerrados y así de a poco adentraba las manos en sus partes intimas, se quitaba la blusa y el sostén y volvía tomar y a besar sus pechos los cuales eran enormes, con el pezón café claro y la aureola grande y rosada, acto seguido se sacaba el pantalón y se acariciaba por encima de las bragas para terminar quitándoselas por completo y tirarse en la cama, abrirse de piernas y meter y sacar frenéticamente 1 o 2 dedos en su vagina mientras con la mano libre acariciaba cada parte de su cuerpo y al punto final giraba la cabeza hacia ambos lados llena de placer mientras su pelvis subía y bajaba y los dedos en su vagina se movían con mas rapidez, después cerraba fuertemente las piernas y con un par de sacudidas de su cuerpo llegaba al orgasmo. Tiempo después esta chica empezó a probar con distintos accesorios primero un cepillo para el pelo, después con un plástico que no se que era pero tenia forma cilíndrica, nosotros como poseídos veíamos ese plástico enterrarse en las profundidades de la chica y la veíamos a ella como con frenesí metía y sacaba su juguete empapado de sus fluidos. Lo que le puso el sello a nuestro acto de espionaje fue cuando la hermana de nuestro amigo se consiguió un vibrador, en esa ocasión no hubo preámbulos, rápidamente se quito toda la ropa y se tendió en la cama abierta de piernas, se lo paso por los labios y la lengua no se si para lubricarlo un poco o por imaginarse que era un pene, lentamente lo fue bajando pasándolo por entre sus pechos y metiéndolo lentamente en su ansiosa vagina cuando estuvo suficientemente mojado lo encendió y lo fue introduciendo en su cuerpo, con su mano libre apretaba sus pechos y jalaba de sus pezones, se metía un dedo en su boca y lo chupaba golosa, sacaba el vibrador de su vagina y lo llevaba a su boca para saborear sus propios jugos, en ese momento las emociones dentro de mi cabeza casi la hacían estallar pero no podía dejar de contemplar a esa chica que al poco tiempo empezaba a temblar y agitarse brutalmente, dejo el vibrador en su vagina y con ambas manos se acariciaba todo el cuerpo y casi puedo asegurar que tuvo un orgasmo múltiple pues fue mucho el tiempo que duro convulsionándose hasta que el vibrador poco a poco fue saliéndose de ella y se quedo así, inmóvil con las piernas abiertas y totalmente exhausta.
La experiencia fue maravillosa regrese a casa y contrariamente a lo hacia siempre, hacerme una paja rápida en el baño, en esa ocasión me metí en la regadera y con lentitud fui acariciando mi glande dejando llevar poco a poco por el placer y por la visión de esta chica inmóvil en su cama y así descubrí la dicha de hacerlo lentamente bajo el agua caliente de la regadera, aun hoy conservo ese placer y cuando lo hago me entrego a cabalidad y obtengo orgasmos muy placenteros.

Dejo pendiente despertar sexual 2 en donde narrare mi primera experiencia con una chica. Saludos. Besitos. Bye.