Desde que tengo uso de razón, siempre quise ser chica, pero bueno, me jugaron una mala pasada, aunque yo he tratado de remediarlo en la medida de mis posibilidades. En parte mi familia me apoya, ya que el único que no quiere saber de mi es mi padre, y con eso como excusa nos abandonó. En cambio mi hermano menor Gilberto siempre ha estado ahí para mí, y en ocasiones hasta bien dentro de mí.
Por lo que cuando me dijo que me invitaba a pasar unos días con él en un hotel, no pensé jamás que me hiciera sentir tan feliz. Apenas llegamos, y nos registramos en el Lobby, si me di cuenta de que Gilberto me apuntó como su novia, y aunque eso no me pareció tan raro, el que cuando terminase de hacer los arreglos le dijera al encargado del hotel que estaban esperando a mi hermano, eso si me pareció algo raro.
Cuando le pregunté a mi hermano a que venía eso, me dijo que no me preocupase, que yo había venido a divertirme y disfrutar. Así que le hice caso a Gilberto, a pesar de que es mi hermano menor.
El resto del día me puse un lindo traje de baño, y lo pase en la piscina. Disfrutando de las miradas de varios chicos, y seguramente de envidia de varias chicas. Claro que nunca dejé ver lo que yo era. Ya al llegar la noche y después de cenar en compañía de mi hermanito, los dos nos fuimos a la cama, y comenzamos a charlar, fue cuando me preguntó qué me gustaría hacer, y algo sonrojada, le confesé que me agradaría estar con dos machos a un mismo tiempo, justo en ese instante sentí que tocaron la puerta de la habitación.
Gilberto se levantó y de inmediato, dejó pasar a un chico delgado que vive cerca de nuestra casa, nada más de ver la manera en que mi hermanito lo trataba, supe que este era uno de sus incondicionales ayudantes, y seguramente vendedor de lo que mi hermano distribuye.
Yo ante eso me hago, la que no sé nada, ya que gracias a eso, mi hermano me pudo pagar la operación de mis Lolas, pero no esperaba que ese chico estuviera al tanto de mi condición. Por lo que cuando Gilberto lo invitó a que se acostase junto a nosotros, en gran parte, me sorprendí.
Al principio me sentí algo rara, pero a medida que entre los dos me fueron acariciando, besando, y quitándome toda la ropa hasta dejarme desnudita. Yo comencé a disfrutar, todo lo que mi hermano, y su amigo me estaban haciendo. De momento me encontré mamando ambas vergas, y al poco rato ya Gilberto me tenía pero que bien clavada, mientras Ángelo, su amigo me tenía mamando su verga.
El resto de la noche, mi culo paso de la verga de mi hermano a la de Ángelo, al igual que mi boca. Yo estaba tan y tan feliz, que cuando en cierto momento Ángelo comenzó a mamar mi verga, no lo podía creer. Aunque en condiciones normales, no acostumbro a penetrar a ningún chico, esa noche, tanto Ángelo y mi hermanito, también disfrutaron que yo se los empujase….