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Embarazada en mi primer trabajo

Relato enviado por: Anonymous el 11/10/2013. Lecturas: 14209
Etiquetas:   Estudiantes
Relato completo
Una noche con consecuencias...Aunque no quería aceptarlo tenía que empezar a buscar trabajo para seguir estudiando y además mantener a mi niño, crecí un una familia con dinero pese a que mi padre era un ejecutivo en una empresa pero por ciertas razones fue despedido. Por este motivo tuvimos que vender la casa y mudarnos a un modesto departamento, yo estaba inscrita en escuelas de paga pero tampoco fue posible continuar ahí por lo que me cambie a las escuelas públicas, estaba cursando el último grado de bachillerato, tengo 18 años pero aun en escuela pública se requería dinero que mi familia ya no tenía por lo que tome la decisión de dejar de ser la niña rica e inmadura que solía ser y buscar trabajo en donde fuera.
Mi padre uso la poca influencia que le quedaba y consiguió ubicarme en una empresa similar a donde él trabajaba, ahí tendría un cargo parecido a una secretaria, redactaría informes en computadora entre otras cosas, la verdad no era nada mal y el pago era bueno así que acepte e inicie a trabajar en este lugar. Era la empleada más chica, todas las secretarias que trabajan ahí tenían más de veinte años, llamé la atención de varios hombres que laboraban en ese lugar pero sin lugar a duda a quien más le atraje fue a Pablo uno de los jefes de la oficina y creo conocía a mi padre, la verdad no estaba nada mal, es cierto que era mayor que yo tenía alrededor de 40 años pero era apuesto. El elegante porte de sus trajes lo hacían ver un hombre respetable y caballeroso, tenía un instinto natural de seducción pero era un hombre casado y con hijos.
A diario me veía llegar a la oficina, aunque trataba de ocultarlo era obvio sus miradas para mí cuando iba vestida de falda no paraba de verme las piernas o mi trasero, casi podía adivinar todos los sucios pensamientos que tenia al mirarme y ¿saben una cosa? Me gustaba ya que no diré que soy una santita, cuando estaba en la escuela privada era una niña bien popular y atrevida, tuve algunas experiencias sexuales con ciertos chicos y no era virgen ni por el culo. Todo lo contrario de molestarme con sus miradas yo estaba considerando una oportunidad para ganarme algo extra en este trabajo pero por otro lado no estaba del todo convencida ya que me daba un poco de miedo entregarme a un hombre de su edad bien experimentado.
Las cosas iban aumentando de grado, Pablo empezaba a decirme indirectas o cumplidos calientes. El muy gandaya ya se atrevía a manosearme cuando me tocaba llevarle informes a su oficina, me gustaba cuando metía sus manos bajo mi falda y me tocaba toda mi intimidad sobre mis pantis.
Varias veces hasta estuve a punto de venirme por sus toques, pero a eso lo más máximo que le daba entrada. Aun no estaba decidida a que me hiciera suya pero cierto día encontré una carta entre mis cosas de él en la que de manera muy directa me decía que si estuviera dispuesta a ser suya el me daría unos pagos extras, era una propuesta indecorosa pero muy tentadora.
Al final término por convencerme sin pensar las consecuencias ya estaba dispuesta a ser suya por dinero, pensé en que solamente serían unos minutos dejándome que me cogiera y terminaría todo, no imagine las consecuencias. La noche que fui suya me sentía algo coqueta, yo tenía una blusa azul escotada, un pantalón de licra bien ajustado y zapatillas, ese martes ya eran poco más de las nueve de la noche, casi todos se habían marchado aunque solamente quedaban algunos empleados de aseo pero eran pocos. Estaba bien nerviosa y con la respiración agitada, antes fui al baño para refrescarme un poco y luego fui directamente a su oficina. Entre sin tocar, el me vio y me dijo muy complacido
– ¡Vaya si estás aquí es porque pienso que aceptaste mi oferta, no es así Sarita!-
-¡Si señor, siempre y cuando sea con protección! Le enfatice
-Claro por eso no te preocupes linda-
-¿Dime, eres virgen?-
Por impulso le contesté con un “no” rápidamente, el se rio sarcásticamente y se bajo su cremallera, le vi su cosa que iba creciendo a cada segundo, se lo masturbaba mientras me veía tan morbosamente que me asuntaba un poco. Una orden tajante e imperativa vino a decapitar el suspenso ¡Ven putita, chúpamela ahora mismo! Me ordeno, el se sentó en su silla yo me incline ante el y lleve su miembro a mi boca, no era nada nuevo porque ya le había hecho oral a otros chicos antes. Su cara de placer era inmensa, entonces Pablo me tomo y con fuerza me rempujo contra su escritorio, me puso detrás y bajo mis pantalones junto con mis pantis a mis rodillas, tomo un bolígrafo y me lo introdujo en mi zona vaginal ¡Así dime que te gusta mi amor! Me decía sin parar.
El momento llegaba cada vez más. Pablo saco de su escritorio un condón, lo abrió y enfundo su miembro perfectamente, escupió en mi culo y al momento inicio a penetrarme analmente, no le costó nada en pocos segundos ya lo tenía bien metido entre mis nalgas y empezó el placer, tenía tanta experiencia, me lo hacía divinamente ¡Ho cielos estas bien aguadita no me imagino cuantos te la han metido putita! Estaba vuelto loco haciéndome el amor con toda su pasión.
Sus testículos chocaban con fuerza en mis nalgas provocando chasquidos fuertes. Eran minutos de gloria inmensa, ambos estábamos sudando de placer, no demoró en acabar y retiro su cosa de mi culo, se quito el condón. Aunque ya me había dejado aun podía sentirlo dentro de mí, me quede en esa posición por un par de minutos tratando de asimilar lo que había pasado, luego intente vestirme para marcharme pero fue imposible porque ya había recobrado su excitación de nuevo, impidió que me subiera mis pantalones, me tiro al piso y sin pudiera darme cuenta sentí su miembro entrar en mi vaginita pero ahora sin protección, nuevamente me bombeaba a toda velocidad y me besaba el cuello, estaba vez iba mucho más a prisa que ni había pasado tres minutos y claro sentí venirse dentro de mí, volvió a apartarse de mí. Se estaba vistiendo, yo a toda prisa me acomode mi pantalón y pantis, ni me importo la corrida, sólo hui despavorida de su oficina. Una semana después empecé a sentir síntomas y lo corroboré con una prueba de embarazo, desde luego mis padres pusieron el grito pero yo nunca les dije quien me embarazo, tampoco podía quedarme en esa empresa donde estaba él, tuve que buscar nuevo trabajo pero ¿saben algo? No me arrepiento para nada.