Una sorpresa me pone en una situación muy ventajosa para el futuro.Después de cumplir mi trato con el chavo me presenté en la tarde a una prueba pero no tuve que hacer nada por haber ganado. Ese día salí a cenar a la calle y regresé tarde, por poco no me dejaban entrar al campus pero al final entré.
Cuando iba cruzando el campus hacía mi edificio vi a una amiga de la capitana que iba en dirección al edificio de hombres y la seguí sin que me viera. Intento entrar por la ventana pero estaba cerrada, esperó unos minutos, me dio la impresión que esperaba a alguien por que se asomaba sin intentar abrir. Después de un rato se fue en dirección a la puerta, yo me quedé donde estaba escondida por si regresaba y mientras esperaba un chavo del equipo de basquetbol pasó por la ventana y la abrió, demasiado tarde pensé. Di la vuelta al estadio y la vi de nuevo ahora esperando en la puerta de entrada al edificio. Minutos después llegó el guardia.
-Hola, lo estaba esperando, dijo ella.
-¿A mí?, ¿Para qué?
-Es que necesito entrar a ver a un amigo.
-Sabes que no se puede.
-Déjeme ganarme mi permiso.
-No, ya no es tan fácil
Yo grababa todo con mi black, la iluminación no era muy buena pero se distinguían bien los dos, ella estaba con el uniforme de porrista y eso hacía evidente quien era. Entraron al edificio.
Yo corrí a la ventana que seguía abierta y salté, subí al primer piso y baje por las escaleras que me habían enseñado un día antes. Los veía perfecto y los grababa mejor, con una buena iluminación aunque después el audio no fue tan bueno. Cuando llegué ya tenían tiempo hablando y ya sólo escuché esto.
-Ese es el trato, si no vete o te reporto, le dijo a ella.
-No, por favor, que sea como antes
El guardia se paró tomo la manija de la puerta pero no la abrió.
-Entonces niña ¿si o no?
-Esta bien.
El guardia se desabrochó el pantalón y se lo bajó junto a su boxer, fue a sentarse a su escritorio. La volteó a ver y ella como de mala gana se hincó a un lado y comenzó a comerle el falo. Lo hacía muy rápido, en verdad se veía que sabía lo que hacía y en la cara del guardia se notaba la satisfacción.
-Se lo que quieres hacer putita, pero no me voy a venir tan rápido. Haber párate aquí adelante de mí.
Ella se paró y fue manoseada a placer por encima de la ropa, era evidente por su cara que no le gustaba mucho. Sus piernas eran lamidas por el guardia que subía hasta su generoso trasero, fue tocado a placer, lamido y mordido tan sólo protegido por el calzón del uniforme de porristas.
Continuó subiendo y la giró para tener sus pechos a la misma altura que su cabeza.
-Quítatela, le dijo refiriéndose al top del uniforme.
Como ella no estaba convencida de hacerlo, él le dio una ayuda y lo jaló para quitárselo. Con sus pechos a merced, los apretaba como si fuera fruta, chupaba sus pezones, los mordía, ella se tapaba la boca para no gritar, no se si de placer o de repudio.
La volvieron a girar y la empinaron, tenía los pechos sobre el escritorio, le bajaron la falda del uniforme con todo y calzón y sin previo aviso la penetraron, fue evidente que le dolió pero su grito se quedó en sus manos que tapaban su boca, era taladrada con furia, a ella comenzó a cambiarle la cara, de dolor a una excitación que no podía controlar. La dejaron de penetrar tan sólo para que él se sentara en su silla y ella se montó sobre él. Se movía muy bien, suertudo, pensé. Después de un rato él la paró para después hincarla, comenzó a masturbarse y después de unos segundos chorros de semen la inundaron, la cara, los pechos y bajaba un poco hasta su abdomen.
No alcancé a escuchar que se decían pero ella se limpió y subió corriendo por unas escaleras a un lado de donde estaba, no me basto más que sentarme en el piso para que el barandal me cubriera, la seguí aún grabándola y se metió en una habitación.