Categorias

Relatos Eróticos

Ultimas fotos

Photo
Enviada por andamios

Photo
Enviada por Mujer22chaparrita

Photo
Enviada por Mujer22chaparrita


Fantasias 2. Una noche de seda, encaje y placer

Neofilder Relato enviado por: Neofilder el 6/10/2009. Lecturas: 3539
Etiquetas:   Fantasías   consoladores   masturbacion
Relato completo
La tenia a mi merced, desnuda y atada en la cama. Un aceite y un gel afrodisiaco mas un juguete especial nos harian pasar una de las mejores noches de las que tengo memoria.
(Continuando con la zaga de fantasias dejo a su consideracion este segundo relato que espero disfruten) Una noche de seda, encaje y placer.

Quien no ha pensado y anhelado tener a una hermosa mujer atada a la cama, con los ojos vendados y dispuesta al placer.

Pasar del plano imaginario al plano real parece un tanto complicado cuando alguna de las partes no comprende a cabalidad la magnitud de esta experiencia. La fortuna me había sonreído últimamente y gozaba de la compañía y los favores sexuales de Mirna, ardiente, inquieta y dispuesta experimentar cosas nuevas pero sobre todo placenteras.

La habitación estaba preparada, alumbrada con velas aromáticas, el incensario con una varita ardiendo, la cama con sabanas de seda, las mascadas también de seda, pétalos de rosa en el piso, el gel, el aceite, todo, todo estaba listo para disfrutar.

Mirna llega nerviosa pero decidida, la recibo cubierto solo con una bata (si, adivinaron, también es de seda) y de inmediato paso una mascada por sobre sus ojos, la ato por detrás de su cabeza y Mirna ríe divertida, la giro y la beso despacio y con dulzura. Ella se deja hacer y mis manos se deslizan desde sus hombros hasta su colita, la jalo hacia mi y Mirna tomándose de mi cuello levanta sus piernas y las cruza por detrás de mi cintura, la sujeto fuertemente y camino con ella hasta depositarla en la cama con suavidad, nuestros labios se separan y Mirna, completamente relajada suspira hondo, acomoda su cabello se tiende por completo en la cama, voy desabrochando su blusa y con la yema de mis dedos acaricio el borde de sus pechos, extraigo su blusa por completo y contemplo el sostén de encaje color negro a través del cual se transparenta su piel blanca y sus rosados pezones. Hundo mi cara en ese lugar y Mirna me toma por la nuca metiendo sus dedos en mi cabello como si no quisiera que me quitara nunca de ahí, mi cara baja hasta su vientre y mi lengua lo recorre empapándolo de saliva, su falda estorba e intento con mis labios desabrocharla, como no lo consigo me conformo con bajar el zipper y luego me ayudo con las manos para liberarla por completo de su atuendo inferior.
Me pongo de pie y la contemplo absorto, ese conjunto de encaje negro, contrastando con su blanca piel me hipnotizan, su respiración es suave, los brazos descansan a la altura de su vientre, las piernas un poco abiertas, abiertas al deseo, abiertas al placer, la descalzo y al hacerlo beso sus pies apasionadamente, uno a uno meto sus dedos en mi boca y los acaricio con mis labios y mi lengua.
Me inclino sobre ella y tomo una de sus manos entrelazándola con la mía, beso sus dedos y con suavidad extiendo su mano hasta la altura de la cabecera, pongo una mascada alrededor de su canilla y la ato al extremo de la cabecera, la otra mano recibe el mismo tratamiento y queda sujeta a la cabecera.
Me posiciono sobre su rostro y la beso con fuerza dejando a mi saliva resbalar dentro de su boca, mi mano sobre su vientre se desliza hasta su monte de Venus tocándolo sobre la ropa interior encontrando en su entrepierna calor suficiente para hacer estallar un volcán. Hay un florero en una esquina y dentro de el un par de rosas, tomo una y la pongo sobre su vientre, lo recorro con ella, deslizo la flor sobre su piel que se enchina involuntaria y la paso por una de sus piernas, lentamente los pétalos van rozando sus piernas primero por fuera y luego por dentro hasta llegar a su pubis, me detengo ahí y hago un poco de presión, Mirna suspira hondo. Sigue el camino de la flor por la otra pierna hasta completar el recorrido. Las manos de Mirna reciben las mismas caricias que sus piernas y la flor termina su recorrido por el cuello y cara de Mirna, acaricia sus parpados y su nariz posándose en sus labios. Mirna traga saliva excitada.
Ahora la rosa descansa al lado de su cara mientras vacío sobre su vientre un aceite especial, afrodisíaco. Las propiedades de este líquido son varias, es estimulante, su aroma incita al libido, produce calor y facilita el contacto piel a piel. Con mis manos impregnadas de aceite las fricciono para producir calor y las poso sobre ella, que da un pequeño sobresalto al sentir tan calida caricia pero de inmediato recupera la relajación anterior. No soy un masajista experto pero me he apoyado leyendo técnicas básicas y viendo videos, mis manos recorren su cuerpo a totalidad, ya recorren sus piernas, ya acarician sus caderas o presiona su cintura estrecha. Mirna sucumbe al calor y la excitación producidas por el aceite y por mis manos, su respiración es ahora acelerada y traga saliva constantemente, mi mano hurga dentro de su ropa interior y mi dedo medio recorre la superficie de su rajita, la recorro varias veces sin permitirme penetrarla, con mis dientes he logrado después de mucho batallar desabotonar el broche de su sostén y al abrirse cae hacia los lados dejando al descubierto esos pechos que me fascinan, no son grandes, son perfectos, lisos, turgentes, suculentos. Mis labios son poderosamente atraídos hacia esas masas de carne blanca y en un abrir y cerrar de ojos estoy tomándolos entre mis manos, besándolos, chupándolos. El sabor a fresa del aceite hace que sea mas placentero devorar hasta la saciedad esas hermosas protuberancias, satisfecho de ese divino manjar levanto mi cara sudorosa y me encuentro con la de Mirna que en ese momento recorre con su lengua sus labios y suspira agitada delatando la profunda excitación que siente, seria en este momento tan fácil con unos movimientos de mi dedo en su vagina hacerla llegar al orgasmo o mejor aun penetrarla con mi mástil y sentir en el como su vagina se contrae de placer, pero no, es necesario prolongar su excitación todavía mas, la libero de su panty y al hacerlo el olor de sus sexo golpea mi olfato haciendo a mi mente y a mi pene perder la cordura por un par de segundos, aquieto mis ansias de cogermela en ese mismo momento y voy a por un vaso de agua.
Me acerco de nuevo a la cama, y extraigo de abajo un caja con una sorpresa, Mirna no sabe que un juguete erótico se nos uniría esta noche y la hará tocar el cielo con la punta de los dedos, con lentitud lo extraigo y lo contemplo, mide aproximadamente 18 cm. Su textura de látex es lisa y de un femenino color rosa. Lo deposito en la cama al lado de ella y luego tomo de la cabecera un par de mascadas las cuales me sirven para sujetar sus pies a la cama. Mirna esta completamente desnuda y atada a mi merced. Dejo caer mas aceite sobre su cuerpo, ahora solo sobre su sexo, lo deslizo por el exterior y abro sus labios vaginales con mis dedos para dejar caer un poco dentro de su vagina, aplico otro poco sobre el consolador y lo pongo sobre su monte de Venus, Mirna sospecha de que se trata y pregunta para cerciorarse, le digo que es un pasaporte al cielo y con esta respuesta se da por satisfecha y vuelve a relajarse. Apoyo a nuestro amigo contra sus labios mayores que de inmediato se apartan y le ceden el paso, nuestro amigo no desperdicia la invitación y se adentra hasta lo mas profundo, utilizando mi mano como guía va recorriendo esa ardiente vagina, entra y sale despacio, amoroso, hago un giro en su base y empieza a hacer movimientos oscilatorios que provocan en Mirna un escalofrío que sacude su cuerpo por entero, tiembla ella de placer mientras nuestro amigo vibra en lo mas profundo de su ser. El consolador se encuentra muy adentro de su vagina haciendo su trabajo y mientras mi boca se acerca cautelosa, beso su pelvis y con la punta de mi lengua rozo su clítoris.
Mirna se sobresalta extasiada, la última visión que tuve de ella fue de ver sus labios entreabiertos jadeando, su frente y sus pechos salpicados de gotas de sudor y su vientre presionado conteniendo la respiración. Las vibraciones en su interior y el efecto de mi lengua hacen que a los pocos minutos Mirna sea victima de una serie de orgasmos en cadena que la hacen retorcerse en la cama incapaz de liberarse de sus ataduras, violentamente su cuerpo se sacude y alcanza el clímax máximo con un agudo chillido que de apoco aumenta de intensidad hasta convertirse en un grito, casi un alarido por medio del cual libera toda la excitación de su cuerpo y la veo llorar sonriente al tiempo que unas gotas de fluido escapan de su cuerpo forzadas por la intensidad del orgasmo.

Mirna suda por cada poro de su cuerpo, poco a poco su respiración se tranquiliza y el color rosado de su piel se vuelve blanco otra vez. Me dice te amo muchas veces y lanza besos al aire. No permito que siga desperdiciando besos y aprisiono sus labios al tiempo que me pongo sobre ella, con un rápido movimiento me despojo de la bata y mi cuerpo desnudo se acopla perfectamente al de ella y sin mas preámbulos que un beso en la frente le entierro mi miembro hasta las bolas, lo meto y saco violentamente casi con furia, bastan un par de minutos, tal vez menos para que el semen acuda a la punta de mi miembro, los estertores recorren también mi cuerpo y de mi garganta escapa un grito cuando mi pene pulsando sale de su vagina y expulsa su contenido sobre el cuerpo de Mirna, los chisguetes disparados con potencia descomunal llegan hasta la cara de mi compañera, una gota cae en la comisura de sus labios, otras adornan su vientre y las mas afortunadas se prendan a sus pechos blancos, una gota de semen triunfante se aferra a su pezón cual si hubiese alcanzado la cúspide mas anhelada. La mirada se me nubla y mi cuerpo se tambalea ebrio de placer. Me sostengo apenas con las manos a los lados de su cuerpo y la veo sonreír satisfecha, y mas satisfecha estaría si pudiera ver mi rostro desencajado de felicidad.

Esa noche pasaron todavía muchas cosas mas, el consolador todavía proporcionaría horas de excitación y placer hasta en la madrugada que fue la hora en que la desate pero eso prefiero dejarlo a su imaginación, concluyo pues de esta manera la segunda historia de esta zaga esperando que la hayan disfrutado tanto como yo disfrute escribiéndola.

Neo.