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Fantasias 3. La violacion

Neofilder Relato enviado por: Neofilder el 7/10/2009. Lecturas: 6286
Etiquetas:   Fantasías   Pollones   consoladores   masturbacion   No deseado
Relato completo
El tipo dejo al descubierto una verga descomunal, ella sintio temor al pensar que en breve seria traspasada por semejante miembro... pero en el fondo era lo que mas deseaba.
Trecera entrega de fantasias recorriendo los mas retorcidos deseos de nuestras mentes calenturientas.La chica camina aprisa pero con cautela, la mayoría de las luces de alumbrado publico no funcionan y sumen a la calle en una semipenumbra aterradora, normalmente cuando transita por esa calle es de día, hay coches, gente caminando alrededor de ella, ahora es un alma solitaria en medio de la noche.

El miedo hace latir mas deprisa su corazón y agudiza sus sentidos, un ruido en la lejanía la hace agazaparse y busca con la mirada en la oscuridad algo extraño. No hay nada, sigue avanzando mientras traga saliva para humedecer su garganta seca, en diez minutos ha recorrido apenas la mitad del trayecto y ahora esta por adentrarse en la zona mas oscura de su trayecto, se detiene unos segundos, intuye peligro, se queda quieta para poder escuchar cualquier ruido extraño pero eso no sucede, el único sonido que rompe la tranquilidad nocturna es el de su corazón que golpea con fuerza su pecho. Consulta su reloj, son las 11:15 de la noche, debe apurarse si quiere llegar antes de la medianoche. El eco de sus pasos resuena en el silencio y a veces pareciera como si hubiera otros pasos además de los suyos, se detiene y el ruido cesa, lo que le da cierta tranquilidad pero aun así apenas empieza a caminar el ruido mismo de sus pasos la intimida, si no hiciera tanto frió se descalzaba y así evitaría ese ruido que tanto la incomoda. El viento se intensifica por momentos y le obliga a cerrar los ojos a causa del polvo que levanta. Todo transcurre con normalidad le faltan apenas un par de calles para llegar a una importante y alumbrada calle, se tranquiliza, avanza confiada, ronda en su mente la idea de detenerse en la cafetería que esta doblando la esquina para tomar algo caliente antes de llegar a casa.
En ese preciso momento un brazo surge de la nada y la toma por la cara, en un santiamén esta siendo arrastrada al fondo de un callejón oscuro. Su mente se paraliza y también su cuerpo, el individuo que la sujeta es fuerte, apesta a tabaco y a sudor, adivina por medio de su silueta que carece de cabello. Llegan hasta el fondo, sabe perfectamente que va a ser victima de una violación y sus piernas tiemblan descontroladamente haciéndole perder el equilibrio, El violador la toma de los cabellos y la obliga levantarse, la sujeta por el cuello y la levanta con facilidad, con la mano libre extrae un arma y coloca el cañón en su frente. No hay palabras, solo una fría y feroz mirada que la hace desistir de cualquier intento de resistencia. A pesar de que el tipo no le ha preguntado nada ella asiente con la cabeza. El hombre guarda de nuevo la pistola entre su ropa, seguro de que no será necesario utilizarla. La chica permanece de pie en silencio, su mirada es de temor pero también de ansiedad, una mano tosca sujeta su mentón y unos labios gruesos y calientes besan su boca que permanece cerrada. El violador jadea excitado y busca desesperado los pechos voluptuosos de la chica, ella lleva un abrigo sobre su uniforme secretarial y el violador reniega que este grueso atuendo no le permita tocar como lo desea.
- ¡Quítatelo! – ordena con voz ronca.

No hay otra opción así que la mujer lleva la mano a su cintura y con calma retira el cincho del abrigo, libera los botones y lo deja caer a sus pies. El violador mira extasiado la figura que tiene delante, es soberbia, los pechos grandes, las piernas macizas, las caderas amplias, no puede ver su cola pero se adivina deliciosa. Una tosca sonrisa aparece en su cara. Ella observa orgullosa como el tipo se ha quedado estupefacto contemplándole y sabe que ni en sus más mórbidos sueños ha imaginado algo como lo que tiene delante y piensa
- Ojala fueran otras las circunstancias –

Los dientes amarillentos del tipo se acercan a su cuello y ella cierra los ojos dejándose hacer, la mano del tipo levanta la falda y acaricia con rudeza su vagina. Es extraño para ella que una piel tan ruda recorra su cuerpo y mas extraño es que esas caricias tan faltas de cariño le estén excitando tanto, suspira hondo. Ya casi no siente frió, a pesar del ambiente tan helado a su alrededor el cuerpo ardiente de su atacante y la situación misma que por ahora la mantiene expectante ha hecho que su cuerpo se llene de calor.
El atacante por su parte se regocija de su suerte, la hembra que tiene en sus manos supera por mucho cualquier victima anterior, es elegante y huele maravillosamente, la chica lleva en su ropa y en su cuerpo la fragancia “Ralph Lauren”, el tipo no sabe nada de perfumes pero ese aroma lo enloquece y lo llevara por siempre en su mente.
La mano del atacante ha levantado la falda de la chica hasta la cintura y comienza a hurgar entre su ropa interior, una sorpresa mas, la chica esta totalmente depilada, el tipo pasa su mano una y otra vez por el área pélvica, mete sus dedos en la vagina produciéndole a la mujer un poco de dolor, el violador vuelve a sonreír, sus dedos encontraron en esa conchita una humedad y un calor que delataban la excitación de su presa.
- ¡Todas son iguales! – exclama – en cuanto un hallan a un hombre como yo que las trate con rudeza, se mojan todas como las perras que son.

La chica considera que debe decir algo en su defensa, no es una perra y no le agrada que la toquen con tanta rudeza… pero hay una gran verdad detrás de todo esto, esta excitada y eso no puede negarlo. Los dedos del tipo en su interior le producen un placer diferente, un placer que la hace desear besar esa boca repugnante, un placer que hace a sus manos aferrarse al muro que esta a sus espaldas.

El violador saca de la entrepierna de la chica y chupa sus dedos.
- ¡Estas deliciosa! – dice y vuelve a reir
Se pone de rodillas y empieza chuparle la vagina con desesperación, ella toma la calva cabeza y la pega con fuerza a su cuerpo demostrando lo mucho que disfruta, la lengua del tipo entra y sale y sus dientes causan un ligeramente doloroso placer sobre su clítoris. Ella se olvida por completo de que esta siendo victima de una violación y levanta una de sus piernas para que el individuo con su lengua pueda llegar hasta el último rincón de su conchita. Las oleadas de placer van y viene por su cuerpo que sucumbe a las caricias recibidas y estalla en un potente orgasmo que la hace gritar y delirar.
El violador se levanta y observa como la chica amasa sus pechos en los últimos estertores del orgasmo. Ella abre los ojos y contempla al malhechor que ha dejado libre una verga de considerables dimensiones, lo mira excitada y temerosa, jamás en su vida había visto algo tan descomunal y tan antojable al mismo tiempo, no tuvo que recibir ninguna orden, automáticamente se agacho para tomar ese enorme trozo de carne entre sus manos y acercarlo a su boca, lo besa con parsimonia, con delicadeza, pudiera decirse que con amor. El tipo gruñe satisfecho lo que da pie para que la chica se decida a meterlo en su boca, abre su mandíbula al máximo para que pueda entrar apenas la cabeza de semejante verga, con la lengua en la punta acaricia el orificio urinario y con la mano masturba el mástil. El hombre disfruta de esas caricias por unos minutos y hasta acaricia con ternura el rostro de la chica.
De pronto le ordena con energía: - De rodillas, perra. – No reacciona con la rapidez necesaria y recibe sobre su cuerpo un empellón que la hace caer de lado, intenta levantarse y el pesado cuerpo del tipo cae sobre ella, bruscamente la gira hasta quedar sobre sus rodillas, de suerte que el abrigo esta debajo e impide el contacto directo de sus rodillas sobre la acera. Este embate de agresividad la ubica de nuevo en su realidad, no es un encuentro planeado, el tipo esta abusando de ella y en breve recibirá en su interior una vega descomunal que puede causarle mas daño que placer, esta apunto de gritar cuando recuerda la pistola del violador y cerrando los ojos se resigna a su suerte. La falda esta levantada y deja sus nalgas al descubierto, una palma con fuerza sobre su cola desnuda le devuelve la excitación, otra mas y la risa descojonada del violador la encienden de nuevo, agacha la cabeza y levanta mas la cola en señal de sumisión, el cipote del tipo se posa sobre la mitad de su cola, es desmesuradamente grueso, la mano agresiva aparta la delgada linea de tela que separa sus nalgas y luego siente apoyarse en la entrada de su vagina el enorme miembro de su violador, respira profundo para de inmediato ella misma apoyarse con fuerza sobre esa caliente barra de carne que traspasa su intimidad produciéndole un gran dolor. Cuando supone que ha entrado todo, toma mas aire para empezar a cabalgar sobre esa verga, un fuerte dolor la saca de su error, la verga estaba apenas a la mitad y el tipo la ha metido hasta las bolas con un único y fuerte empujón, no siente las piernas y las lagrimas asoman a sus ojos, todo su cuerpo es una autentica congoja y sufre bastante pues el tipo ha empezado a entrar y salir de su cuerpo, intenta zafarse pero las manos alrededor de su cintura la mantienen pegada a su violador, los minutos pasan y el dolor disminuye. Toda su vida había deseado que la tomaran a la fuerza y toda su vida había deseado una verga como la que ahora invadía sus entrañas. Se abandona al placer, siente cada milímetro de esa gruesa y larga verga en su interior, aúlla de placer y se pega con fuerza al cuerpo de su violador quien emocionado de esta entrega, acelera sus movimientos hasta estallar en un potente orgasmo aventando gruesas lechadas dentro de aquel coño que en ese momento se contrajo y le proporcionó a la mujer un orgasmo fenomenal que la hizo gritar de placer con las ultimas fuerzas que le quedaban.

La chica se desvanece en el piso y el violador aprovecho el momento para levantarse y huir. La chica toma con calma su cartera que esta en el piso y saca de ella un cigarro, lo pone en sus labios y lo enciende, aspira profundamente y se acomoda sobre su abrigo echando su cabeza hacia atrás, oye unos pasos acercándose y abre los ojos descubriendo una figura que se aproxima con un cigarro en los labios, reconoce la silueta y la forma de andar.
- ¿Eres tu? – pregunta nerviosa.

No hay respuesta, la figura emerge de la oscuridad sonriente.
- ¿Qué tal estuvo? – pregunta.
- De poca madre – responde ella.
- ¿Lo disfrutaste? – inquiere él.
- Mucho… mas de lo que te puedes imaginar.
- Me alegro por ti – responde él, tendiéndole la mano para ayudarle a levantarse.

Se abrazan y caminan alejándose del lugar.

- Me has asustado – dice ella – si por lo menos me hubieras avisado.
- Si te hubiera avisado no habría valido la pena.
- Tienes razón, fue mejor así, pero he estado a punto de pedir por ayuda.
- ¿Te ha hecho daño?
- Un poco, solo el necesario para poder disfrutar.
- Le advertí que no te golpeara.
- No lo ha hecho – dice ella, ocultándole parte de la experiencia.
- ¿Donde le has encontrado? Pregunta.
- En un bar de mala muerte cercano a los muelles.
- Tenia buena pinta el tipo.
- ¿Te ha gustado?
- No, quiero decir que tenia pinta de violador.
- Eso es lo que andaba buscando.
- ¿Le has pagado?
- Le he dado un poco de dinero.
- Suficiente paga era tenerme a mi.
- Le he pagado para que no te haga daño, no me lo hubiera perdonado.

Ambos se besan y llegan hasta un auto. El hombre se dispone a abrir la portezuela del lado del copiloto como todo un caballero, la chica con frenesí lo abraza y lo besa.
- Gracias amor por cumplirme mi fantasía.
- Te amo – dice el por toda respuesta

El auto se aleja y un hombre escondido en las sombras apunta la matricula…

Igual que en el anterior relato, dejo parte a su imaginación para que puedan participar de esta fantasia.
últimamente me ha faltado la atención para agradecer a los que me votan y me escriben comentarios y hoy quiero hacerlo, mil gracias por su preferencia porque gracias a eso soy lo que soy.