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Historia de mi vida sexual (cap. 13)

mimafer Relato enviado por: mimafer el 27/12/2014. Lecturas: 3121
Etiquetas:   relato
Relato completo
Uno rápido en el vestuario.El polvo con el instalador despertó de nuevo a la zorra que hay dentro de mi, no es que Miguel no me satisfaciera, pero yo tengo la ventaja que pocas mujeres tienen, mi marido me deja follar con quien me apetezca y no voy a desaprovechar la mas minima ocasión.

Como cada fin de semana fuimos al partido de futbol de nuestro hijo. Antes de marcharnos yo repasaba la bolsa de ropa por si el niño se dejaba algo. Ese dia el padre y el hijo entraron en el coche mientras yo metia en el maletero la bolsa revisandola, vi que faltaba la toalla y decidimos que yo iria a buscarla mientras ellos daban la vuelta al para encararlo a la dirección que debíamos tomar.

Entre en el vestuario desierto y escuche el agua de las duchas, pensé que los niños se habían dejado abierto el grifo y fui a cerrarlo, mi coño empezó a mojarse al ver el atlético cuerpo del joven entrenador enjabonandose, sin pensarlo me desnude y me acerque sin que el se diera cuenta, le acaricie los hombros bajando mis manos a su pecho y me apreté contra el aciendole notar en su espalda mis pezones erizados y restregando mi chocho en sus duras nalgas, el se dejo hacer y baje mis manos, su polla se puso dura al instante, acaricie y apreté sus cojones cargados de semen.

El dio media vuelta y me beso aplstandome contra la pared, mientras me acariciaba las tetas yo notaba la dureza de su verga en mi vientre, me agarro del culo amasándomelo, me alzo y me clavo su ariete. Me abrace a su cuello y puse mis piernas a su alrededor, comenzó a taladrarme con mi espalda apoyada contra la pared, su polla me penetraba con tanta fuerza que parecía querer dejarme allí clavada, su boca me hacia diabluras en las tetas y me corri como la perra que soy el siguió follando y volvi a correrme cuando note que vaciaba el contenido de sus huevos dentro de mi.

Me seque con la toalla mojada de mi hijo y volvi junto a los dos hombres de mi vida. No fue necesario darle explicaciones a Miguel, mi pelo mojado delataba lo ocurrido, además mi marido concoce muy bien la cara de satisfacción que se me queda después de un buen polvo.