Relato enviado por:
mimafer el 1/6/2014.
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Relato completo
Despues de desvirgarme, Abel me convirtio en una adicta al sexo.
Cumplio su palabra, aunque apenas podiamos estar a solas aprovechabamos cualquier oportunidad para follar, aunque eran polvos rapidos yo cada vez tocaba el cielo me acostumbre a vestir con vestiditos y sin bragas para estar lista a la menor oportunidad. Consegui hacerme con una llave de casa de mi abuela, esta todas las tardes despues de comer hacia la siesta, su dormitorio estaba justo a la entrada y despues de un largo pasillo cruzando un patio habia una habitacion en la que habia una cama donde casi nunca entraba nadie, asi que decidimos aprovecharnos.
Entramos en casa en silencio, se ecuchaban los ronquidos de mi abuela quien con la puerta del dormitorio abierta dormia desnuda, una enorme mole de carne desparramada sobre la cama mostraba unas tetas aplastadas sobre su barriga coronadas por unas negras y grandes aureolas, sus gordos muslos impediam ver la raja de su coño.
Por el pasillo Abel me acariciaba todo el cuerpo, me girea para besarle y sacar al aire su poya, me cogio por las caderas me hizò y el no llevar bragas facilito que me clavara, abrazados con mis entrañas llenas de carne y colgada de el cruzamos el patio, me dejo caer sobre la cama y se tumbo a mi lado besandome y bajando los tirantes de mi vestido, me lamio las tetas mientras su mano jugaba con el vello de mi entrepierna, sus dedos pasearon por mi rajita hasta que se metieron dentro de mi mientras el pulgar frotaba mi pepitilla, empece a soltar jugo y el bajo su boca a mi vientre, su lengua jugo con mi chocho y entro dentro una nueva sensacion corria por mi cuerpo, la lengua subio a lamer mi clitoris y volvio a introducirme dos dedos de repente note como me sorbia la pepitilla y me corri soltando mi jugo sobre su boca y gritando de placer a riesgo de que se despertara mi abuela.
Sin dejarme descansar, me cogio por las rodillas coloandolas sobre sus brazos, me abrio y de un golpe me inserto su verga, volvi a gritar de placer a cada embestida mi coño volvia a soltar un chorro de gusto, de repente el salio de dentro de mi y solto su leche sobre mis tetitas llenandome tambien la cara e incluso el pelo.
Nos marchamos por miedo aa que se despertara mi abuela, pero cuando pasemos por su puerta seguia roncando.
Espero comentarios, os seguire contando mis folladas.