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Historia de mi vida sexual (cap. 3)

mimafer Relato enviado por: mimafer el 3/6/2014. Lecturas: 2300
Etiquetas:   relato
Relato completo
Mi abuela nos sorprendio y tambien gozo.

El ultimo dia de vacaciones de Abel follemos por toda la casa incluido el dormtorio donde mi abuela como todos los dias roncaba como un oso, a mi amante le calentaba verla desnuda, lo que a mi me parecia una mole de carne a el le excitaba.

Mientras la miraba yo me puse detras de el y cogiendole la pija se la menee hasta que eyaculo, el primer chorro mancho la gorda barriga de la vieja, el segundo cayo justo sobre las dos tetazas.

Mientras el se reponia fuimos a la cocina para comer algo, abri el frigorifico y me agache dejando en pompa mi culito, adrede abri mis piernas  para mostrar los labios de mi mojado coño, el se acerco agarrandome por las caderas y en mis nalgas note que de nuevo estaba empalmado, di media vuelta me apoye en sus hombros y me colgue de el clavandome toda la tranca en mi chocho, cogida del culo me sento en la repisa de la cocina, me follaba con fuerza cuando de repente por la puerta aparecio mi abuela desnuda y con la leche del chico adornando su barriga y sus caidas tetas, comenzo a insultarme y venia hacia nosotros con clara intencion de agredirme.

Abel paro la mano que se dirigia a mi al tiempo que se giro y su poya reboto en la barriga de mi abuela puso la mano sobre el falo y la vieja la cogio con fuerza y con la otra apretaba los cojones. El muchacho se las cogio y puso una a mi derecha y la otra entre mis piernas, la mirada de mi abuela delataba lujuria sin duda reprimida por el tiempo que llevaba sin probar un rabo.

Abel abrio sus nalgas y de un golpe le partio el culo, ella grito de dolor pero cuando el chico empezo a bombear los gritos se tornaron en aullidos de placer, las tetazas rebotaban, una golpeaba mi pecho mojandolo con los restos de la corrida anterior  del muchacho. Mi abuela me miraba con ojos de zorra, a mi izquierda estaban los utensilios de cocina, cogi el mortero para salsas y no me di cuenta de su grosor hasta que lo tuve en la entrada de mi cueva, me lo meti sin esfuerzo por lo chorrosa que estaba, me corri  poco antes de que Abel llenara las entrañas de mi abuela quien al ser desclava cayo arrodillada en el suelo sobre un charco, SE HABIA MEADO DE GUSTO,

Le ayudamos a levantarse y mientras la llevabamos a la bañera por sus muslos resbaalaba una mezcla de semen y mierda que salia de su ano.