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Incesto por una sueca en dos actos

bareta Relato enviado por : bareta el 06/05/2012. Lecturas: 13808

etiquetas relato Incesto por una sueca en dos actos   Familiares .
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Resumen
Una estudiante sueca, provoco llevr a cabo un delicioso incesto con mi hija


Relato
1ª. ACTO

Me llamo Naomi, soy sueca, tenía 18, cuando llegué a México en intercambio académico por seis meses, soy rubia, ojos azules y mi cuerpo sin ser voluminoso, tiene buen tamaño por todos lados.
Mis experiencias sexuales habían sido muchas, pero me dí cuenta de que en mi país, aunque hay más libertad sexual y erótica, los hombres son insípidos, fríos e inexpresivos.
Omar y Olga ambos trabajan y tienen 40 años, son padres de Delia y Rita, de 18 y 15 años respectivamente (estudian en la misma escuela que yo), y conforman la familia, que me acogió en este país.
Un mes de riguroso ajuste físico y mental, bastaron para darme cuenta de que las chicas, por tradición y religión eran muy conservadoras y pudorosas en cuanto a actividades sexuales se refiere.
Mi llegada, lógicamente, con mi forma de vestir y actuar, cambió sus costumbres y usos familiares.
Cada una de nosotras, tenía su propia recámara, sin embargo, pasé la mayor parte de mi tiempo libre en el cuarto de Delia, a quien enseñé a auto complacerse sexualmente (y lo comenzó a hacerlo muy seguido), a escondidas de sus padres.
Por supuesto que con el tiempo se notaban los cambios, con comentarios de los padres como:
-Mis hijas, se visten con ropa ajustada y atrevida
-Ahora enseñan más de lo que deben, antes eran más recatadas
-Ya no hay el mismo respeto, se han vuelto más liberales.
-Actúan igual que Naomi, deben saber que estamos en México, no en Suecia.
Yo me hacia la desentendida, con Omar casi no tenía comunicación, pero notaba, que me desvestía con la mirada, cada vez que podía, provocando un cosquilleo de placer por todo mi cuerpo.
Olga era la que me insinuaba que no enseñara a sus hijas cosas que no correspondían a sus hábitos.
Un día, desnuda en mi cuarto, con la puerta mal cerrada, sobaba mi relegada conchita, hasta que me percaté, que Omar estaba mirando.
El fin de semana, Olga y las chicas me invitaron a ir de compras, a lo que me excusé diciendo que tenía trabajo escolar por hacer, quedándome con Omar en la casa.
Estudiando en mi recámara, entró Omar diciendo: -Ya que estamos solos, quiero platicar contigo-
Le contesté -Bueno, pero un rato porque tengo mucho que estudiar-
He notado que Delia se ha vuelto más atrevida con los muchachos y que anda más alegre y provocativa con ellos, por lo que revisé su cuarto y me encontré esto, mostrándome un consolador. Creo que tu eres la causante de esto, a ti no te puedo decir nada, porque te iras, pero a mis hijas las estas haciendo muy libidinosas, tú puedes hacer lo que quieras, pienso que en tu país follas mucho.
Mira Omar, en Suecia, el sexo es tan normal como en tu país, pero aquí hay muchos tabúes, sin embargo los hombres son igual de lujuriosos en todo el mundo. Me comes con los ojos y me has visto desnuda y masturbarme, yo creo que tienes ganas de cogerme, o ¿No?
¡No! este ……..
¡Si no quitas la vista de mis senos y se te nota lo parada que tienes la verga! Ja, ja, ja, ja, ja.
Bueno es que …….
¡Anda! ¡Demuéstrame como cogen aquí!
Me tomó de la cintura con una mano y mientras me daba un tierno beso en la boca, con la otra levantando mi falda, hurgó en mi rajadita por encima de la tanga, con lo que provocó que me humedeciera por dentro.
-Mmmmmmmmmmm-, el inicio es prometedor, dije, quitándonos la ropa.
Aprecié que tenía una verga de buen tamaño, musculosa, gorda y cabezona. Me hinqué y le dí una buena mamada, con sus dedos entre mi cabello, forzando a introducir gran parte de elle entre mis labios, oyendo: -Uuummmmm, que rica boquita-
Me recostó sobre la cama y abriendo mis piernas, encajó su cara contra mi panocha lamiendo y ensalivándola completamente.
Yo estaba sumamente caliente, con sus mordiscos en mi clítoris, le decía. ¡Ya! ¡Ya! ¡Ya dámelo!
No hizo caso, simplemente lo acomodó sobre mi surco y restregándolo en el clítoris, nuestras lenguas se entrelazaban, estimulando el humedecimiento y dilatación de mi vagina, entre mis –Oooooooohhhh-
-Aaaaaaahhhhhhh- -Uuuuuuummmmmm-
Por unos momentos, bajó a chupar mis senos, que con la calentura, tenía bien erectos y duros los pezones.
Adaptó la punta de su verga en la entrada de mi coñito y besándome, cuello y oídos, lo comenzó a introducir lenta y dulcemente. Cuando me había zampado la mitad del pito, friccionando en mi interior, con movimientos rítmicos de su cadera, apretando delicadamente mis nalgas y masajeando mis pezones con su pecho, arqueé mi cuerpo al sentir un riquísimo y prolongado orgasmo exclamando:
-Oooooooooooooooooooooooooouuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh-
Dejándola enterrada, descansó unos segundos, mientras yo restablecía la lucidez mental.
De súbito, introdujo la totalidad de la polla, hasta el fondo de mis entrañas, sintiendo sus enormes bolas golpear en mi trasero exclamando un largo ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhh!
Sus movimientos lentos, se convirtieron en duras arremetidas, frenéticas sacadas y metidas, sus manos daban fuertes apretones a mis nalgas, pero con esos arrebatos, yo estaba embelesada, enajenada, y en completo éxtasis, gritaba: ¡Así ¡Oh My God! ¡Más duro! ¡Más! ¡Toda! ¡Sïiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!
Y llegó otro poderoso y opulento orgasmo estremeciendo todo mi ser.
Esa verga seguía follando en mis profundidades, ya no tan salvajemente, pero sus ataques eran firmes y enérgicos, instando a gozar la excelente cogida que me estaba dando, con movimientos acompasados a los suyos. Con sus empujones, estremecía, vibraba mi jadeante cuerpo, de su frente caían gotas de sudor sobre mi cabellera. Estaba en un torbellino, cuando me indujo otro delicioso orgasmo, al sentir los borbollones de tórrida leche que me prodigaba en mi interior.
Se acomodó de lado, sin zafar su polla de mi coño, permitiendo que nuestros pechos se relajaran de los fuertes resuellos que exhalábamos, hasta que su ya flácida verga con un leve -Plof- salió del hinchado hoyo, cediendo el paso a los abundantes y espesos líquidos que emanaban del interior.
Reposando la magnífica cogida que me había dado, dije: ¡Es cierto! ¡Los latinos son más ardientes! Y dándole un dulce beso y casi al oído ¡Nunca me había corrido tres veces!
El contestó: -No te preocupes, aún falta tiempo para que te vayas y lo disfrutes nuevamente-
¡Sí! ¡Pero la siguiente vez! ¡Donde y como yo quiera! ¿Si?

Omar, no sabía que en mi país, yo cogía de todas las formas y en todas circunstancias, la próxima ocasión, él quedaría asombrado pero satisfecho.


2º. ACTO
Una semana después, Olga comentó que Rita tenía el sábado, que elaborar un trabajo escolar en un museo. Omar exclamó: ¡Que horror! ¡Eso es muy aburrido! ¡Me fastidian esos lugares! ¡Yo no voy!
Delia y yo, con pretexto de tarea, también nos negamos.
Llegó el sábado, después del desayuno, Olga y Rita se marcharon, nos quedamos los tres en la sala, y dije: Omar, tengo ganas de chupar algo muuuuuuuy riiiiiiiiiico, tengo mucho calor, estoy ardiendo, ¿Compras paletas? o ¿Tú me lo quitas?
El volteó a verme y extrañado y dijo:
Si, pero ………
Delia y yo, soltamos tremenda carcajada al unísono, y dije:
¡Tu hija quiere ver en vivo y a todo color, como se coge!
Gritando y vociferando, exclamó:
¡Estás loca! ¡Como se te ocurre eso! ¡Está mi hija!
Yo contesté muy calmada:
¡Tranquilo! Delia es tan mujer como yo, si le haz enseñado tantas cosas, no veo el porque, no le enseñes a gozar y disfrutar de una buena cogida, como tú las das, ella está de acuerdo y no es tan espantada como tú,
Casi salía corriendo, cuando lo volví a sentar en el sillón, entre ambas, diciendo
¡Cálmate! ¡Deja que tu mente vuele y que tu cuerpo sienta! Poniendo mi mano sobre su bragueta y notando como se le paraba la verga, dije: ¿No es cierto Delia?
¡Si papá! Ya sé lo que hicieron tú y Naomi, yo lo veo normal, pero no creo que ese le parezca a mi mamá, mejor enséñame tú.
Aunque lo veía ya excitado, expresó:
-Están locas, como creen que lo haré enfrente de mi hija.-
Delia con los brazos cruzados y haciendo mohín de enojada, comentó:
-No pienses en la hija, piensa en una mujer, que tarde o temprano lo hará con quien sea y sin experiencia-
Pero hija …….
¡Nada, sé suficiente y como se lo hiciste de bien a Naomi.
Y dándole yo, un beso en la boca, sin soltar el bulto de mi mano, que iba creciendo más y más, con la otra, tomé la suya y la metí bajo mi falda, con lo que lo excité más y correspondió al beso, sobándome la concha.
Me hinqué entre sus piernas y sacando su polla, muy suavemente se la empecé a lamer, él se retorcía sin saber que hacer, y de reojo miraba a Delia, que no se perdía de nada.
Levantó sus nalgas, colaborando, cuando notó que quería bajarle los pantalones y calzón al mismo tiempo. Me quité la tanga, me subí parada al sillón y acerque mi rayita a su cara para que me la chupara. Me tomó de las nalgas y prodigándome ricas mamadas me puso erecto mi clítoris y haciendo que me humedeciera internamente. Sentí un fuerte apretón en mi trasero, estábamos muy calientes, pero al parecer Delia también se excitó, porque al voltear y buscarla, la vi hincada, con toda la boca abierta y comiéndose el pito de Omar, quien en la posición en la que se encontraba no pudo hacer ningún movimiento.
Con la panocha bien mojada de mis líquidos y saliva, quité a Delia de su rica paleta, quien simplemente se volvió a sentar a un lado, me deslicé hacia abajo, metiendo yo misma la maravillosa polla ensalivada por Delia, en mi rajita, mientras Omar chupaba y mordía mis pezones, yo subía y bajaba sin enterrarla toda, auto provocándome orgasmo con un delicioso ¡Ooooooooooohhhhhhhhh! Seguíamos con los mismos movimientos, cuando le dije al oído: -Mira como tenemos a Delia-
Volteó y la observó, ya sin falda ni calzones, sobando y husmeando con los dedos su propia panocha, él estiró su mano y comenzó a estimularle con un dedo, el pequeño botón hasta que se levantó erecto entre su vello, haciéndola susurrar : ¿Aaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhh! ¡Uuuuuuuuuuuuufffffffffffffffffffffffffff-
Me quité y le dije ¡Haz que termine! ¡Que se corra! ¡Que sea su primera vez con un hombre!
El se inclinó y hundió la cara entre los muslos de Delia, que al sentir la boca besando y chupando su ranura, levantó y abrió lo más que pudo las piernas para favorecer la mamada, mientras yo acallaba sus –Aaaaaayyyyy- -Que riiiiiiiiiiiiiiiiiiico- dándole un tierno y moviendo su lengua con la mía, y con una mano acariciando sus senos sobre su blusa.
De repente, me mordió y puso sus ojos en blanco, agitando todo el cuerpo, denotando su primer gran orgasmo. Omar, se retiró con la boca y barba totalmente mojadas de la vulva de Delia, de donde seguían saliendo gotas traslúcidas, me dijo: -Ahora te toca Naomi, déjame cogerte-.
Y dejando sobre el sillón a Delia, totalmente perdida, me tumbó en la alfombra, abrió mis piernas, se subió en mí y apoyando los brazos en el suelo, sin más, de varios empujones, me incrustó la verga hasta el fondo tallando fuertemente dentro de mi cueva, yo lo abracé con mis piernas ayudando a abrir más mi dilatado agujero, y junto con ¡Oh Dios! ¡Que sabroso! ¡Me encanta! Me llegó otro orgasmo.
Seguía siendo restregada en mi interior por agresivas acometidas, cuando Delia hincada y de rodillas, puso sobre mi cara, su peluda y mojada rajita, que apoyándome en sus piernas, alcancé para saborear lo dulce y sabroso néctar de su inocente coño, mientras Omar le chupaba sus descubiertas chiches.
Notaba que Delia se encontraba bien estimulada, pero yo estaba fervientemente enloquecida con las entradas y salidas de verga de mi panocha, que sin poder emitir ningún sonido, y al mismo tiempo, Omar y yo nos dimos un a profusa corrida, con lo que me anegué completamente en mi interior.
Los tres quedamos desfallecidos varios minutos sobre el suelo, en diferentes posiciones, por lo que le musité a Omar,-Por lo menos pínchala un poco con tu pito-.
Pero es que es mi …………
Le tapé la boca con la mano, diciendo –Es mujer, y nunca a sentido lo caliente de la carne, solamente el frío plástico del consolador- ¿eso es lo que quieres?
Cuando la miró, Delia estaba acostada, con los ojos cerrados remembrando los placeres descubiertos.
Le chupe la polla a Omar hasta que se puso dura nuevamente y le indiqué el novato coño de Delia.
Yo me hinque tras la cabeza de ella, mientras Omar dulcemente le abrió las piernas y se acomodó sin recargar su cuerpo sobre la novata, Delia quiso enderezarse, pero sujetando su cabeza no lo permití.
Omar puso saliva en su verga y la apuntó en el pequeño hoyito. Percibí como con movimientos circulares del pito, se iba dilatando la cavidad de Delia que poco a poco se comía la cabeza. Ella seguía intentando levantarse, pero la sostuve abajo, colocando uno de mis dedos entre sus dientes, que mordió, para no emitir ningún sonido, por el dolor de la incipiente penetración.
Con un poco más que la cabeza adentro, Omar empezó los movimientos de fricción, con lo que el dolor disminuyó y los intentos de erguirse, cambiaron por el meneo de nalgas al sentir placer por la tierna cogida. Le solté la cabeza, se enderezó un poco hasta alcanzar las nalgas de Omar y apoyada en ellas y levantando el trasero, iba encajándose más y más pito.
No sé como, pero ya se había atragantado con 3/4 de carne, cuando empezó a balbucear suavemente, -Hay papá que rico siento- -Oooh- -Papá me encanta- -Me haces volar- -Paaapi- -Que delicia- -Uumm-
Cuando Omar notó su estremecimiento, se la embutió de un golpe hasta juntar los vellos púbicos, sin dejar absolutamente nada afuera, con un largo –Ooooooooooooooooooooooooooooooooooooooouch- de parte de Delia, demostrando su logrado orgasmo. El se zafó dejando completamente extenuada a Delia tendida en el suelo y con los brazos abiertos.
Volteó hacia mi, y me dijo: -aún tengo fuerzas-, ¿Quieres más?
Yo estaba ganosa, excitada y con el coño mojado, de ver como disfrutaba Delia de su cogida, por lo que contesté de inmediato -¡Si! ¡Sí! ¡Cógeme! ¡Pero ahora por atrás!
¡Lo quieres por el culo! Me dijo admirado.
¡Sí! ¡Dámelo por el culo!
Hincada caminé hasta la orilla del sofá, recargué mis codos en el asiento, levanté y le expuse totalmente mi trasero separando las piernas, él se aposentó detrás de mi, mojó con saliva sus dedos y me la untó en el ano, con lo que recorrió un hermoso cosquilleo todo mi cuerpo, me separó las nalgas y me lo introdujo lenta pero firmemente, sin pausas. Conforme iba traspasando mi conducto, yo sentía estar en la gloria. Me lo hundió todo y hasta el fondo y empezó el roce de salidas y sumidas, se inclinó sobre mi espalda y consiguió meter una mano en mi concha, estimulando mi parado clítoris, yo enterré la cabeza en el sillón para no gritar de dicha y placer, cuando simultáneamente, yo me vaciaba con otro orgasmo, él me saturaba de ardiente esperma el interior de mi inflamado culo.
Lo repetimos varias veces, Delia se volvió una experta, yo regresé a Suecia. Prometí regresar en cuanto terminara mi carrera, después de cuatro años, ya solo faltan tres meses, para seguir gozando lo que me da México. Espero que el recién esposo de Delia y la pequeña Rita se incorporen a nuestros juegos, de Olga no me preocupo, se divorció de Omar.



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Comentarios enviados para este relato
jczaizar (16 de August de 2012 a las 15:37) dice: quiero conocerte. jczaizararrobahotmail.com


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