Un día, cuando estábamos, sentados en nuestra casa tocan a la puerta dos amigas que querían ver unas cosas que yo vendía, muy bonitas por cierto. Dentro de ellas había un juego de biquini que a la mas bajita, trigueña, y muy bonita le quedaba perfecto, se lo enseñe y decidió probárselo. Me preguntó cuánto costaba y le dije: si vas con nosotros a la playa, y nos dedicas un día feliz, pues sale barato, te lo regalo, y me dice: cuando me lo estreno, y le dije: ahora mismo. Salimos, pagamos un carro y nos fuimos los tres. Intercambio
Un día, cuando estábamos, sentados en nuestra casa tocan a la puerta dos amigas que querían ver unas cosas que yo vendía, muy bonitas por cierto. Dentro de ellas había un juego de biquini que a la mas bajita, trigueña, y muy bonita le quedaba perfecto, se lo enseñe y decidió probárselo. Me preguntó cuánto costaba y le dije: si vas con nosotros a la playa, y nos dedicas un día feliz, pues sale barato, te lo regalo, y me dice: cuando me lo estreno, y le dije: ahora mismo. Salimos, pagamos un carro y nos fuimos los tres.
El ambiente era muy agradable y acogedor, el día muy bonito, un sol brillante típico de playa, teníamos una caja con cervezas, refrescos y una sangría rica, deliciosa, para que corriera por todo nuestro cuerpo. Nos cambiamos de ropa y nos pusimos muy cómodos los tres en ropa de baño y nos sentamos en unas sillas donde compartíamos las cervezas. Nos pusimos a jugar y mi cara y la de ella quedaron bien cerca, pero no pasó nada, un momento más tarde nuestras caras se rozaron y tu decidiste tomar la iniciativa de darle un beso, fue muy ligero, pero sentiste el calor que desprendía su cuerpo, además de ser muy sensual el traje le quedaba bello y adornaba sus nalgas grandes redondeando más sus caderas, nos fuimos a refrescar y nos metimos en el agua. Allí empezaste a meterle el dedo en su vagina, muy sutilmente, mientras yo demostrando miedo me subía y rozaba su espalda, la masturbaste debajo del agua muy rico porque podía notar sus gemidos a pesar que los controlaba, yo por mi parte te masturbaba a ti no fuera a ser que a ella le diera pena, aunque llegó el momento que yo cogí su mano y la llevé justo a tú pinga haciendo un movimiento de adelante hacia atrás que te tenía muy excitado, ahí cambiaste tu mano y la pusiste en mi vagina mientras me besabas dándome la lengua y chupando toda mi cara y mi boca. Cuando estábamos a punto de explotar de tanta excitación decidimos correr para la casa y nos metimos los tres en la ducha, y en una risa y un juego constante nos enjuagamos, y nos sentamos desnudos en la cama a secarnos.
Te imaginas, ambas con las patas abiertas, un ambiente seguro y agradable, no sabias cual de las dos coger primero, pero decidiste que fuera ella. Con los pies abiertos metiste tu boca chupando y mordiendo sus labios inferiores, sus gemidos y los míos fueron aumentando. Yo le puse la chochita encima de su boca y ella me lo iba haciendo, después cambiamos y empecé a mamártela porque sabía lo mucho que te gustaba, en ese momento ella empezó a meterme el dedo en mi vagina que ya estaba mojada, de tanta excitación, sus labios, los míos, y los tuyos, unidos en aquella cama, unos tirados arriba de los otros y la mojazon andando, muy rico. Por fin decidiste meter tu pinga en mi vagina bien rica y con el movimiento entraba y salía mientras ella te besaba y se masturbaba arrodillada encima de la cama. Yo le metí mi dedito en su culito y tú le acariciabas los pechos, por un momento le fui dilatando el culo, ella se puso un consolador, yo acostada encima de la cama, ella metiéndome el consolador por mi vagina y tu cogiéndola a ella en cuatro por el culito, estaba muy apretadito y ella gemía porque era la primera vez que lo hacía, pero la excitación era mucha cogiéndome a mí y clavada por el culo, los dos acariciábamos sus senos y tú te mojaste los dedos para cogerle el pezón y se lo estirabas mientras ella se excitaba mucho más, hasta que empezaste a gemir más, y le dije dámela que se va a venir, y me dijo yo también, y hasta yo, después caímos los tres relajados en la cama con una sensación de fatiga y decaimiento, todo muy rico. Le dije que tenía más cosas que las podíamos negociar y me respondió: siempre que quieras hacer algo diferente cuenta conmigo. Fue muy bonito, era nuestra primera experiencia, pero salió bien, y no hubo que obligar a nada, fluyo todo, y estamos muy contentos, seguimos bebiendo hasta que se viro la sangría encima de su cuerpo y ahí mismo empezaste a darle lengua de nuevo.
Más adelante te relataré que sucedió después que se viro la sangría.