Categorias

Relatos Eróticos

Ultimas fotos

Photo
Enviada por andamios

Photo
Enviada por Mujer22chaparrita

Photo
Enviada por Mujer22chaparrita


La esclava sexual de Nico (1ª parte)

Relato enviado por: sandramoreno el 1/3/2013. Lecturas: 8447
Etiquetas:   Dominacion
Relato completo
Mis inicios como esclava sexual de NicoMe llamo Sandra, tengo 18 años y un cuerpo muy deseado por los hombres. Lo sé y por eso me gusta exhibirlo y calentar vergas. A pesar de mi juventud ya he tenido numerosas experiencias sexuales, he conocido casi todo en el mundo del sexo: masturbación, mamadas de vergas, exhibicionismo, sexo con chicas, penetración anal y vaginal, incesto, orgías… Pero mi deseo más escondido era el sometimiento total, ser una esclava sexual, una puta que cumpliera todas las órdenes recibidas sin rechistar. Esto se cumplió cuando conocí a un chico por Internet, Nico. Casualmente vivíamos en la misma ciudad, por lo que después de unos correos algo más que calientes, nos citamos al atardecer en una conocida galería comercial. Los dos nos pusimos nerviosos cuando nos vimos, habíamos hablado de nuestras intimidades y sabíamos a lo que íbamos. Yo iba vestida para la ocasión como una zorra, así me lo pidió él. Llevaba unos leotardos muy finos que marcaban bien mis glúteos y mi coño, un tanguita minúsculo q se me metían en las rajas y por arriba una camiseta escotada que mostraba un bonito sostén azul que casi enseñaba mis pezones. Después de una pequeña conversación sobre asuntos sin importancia, me propuso que fuéramos a los probadores de una tienda de ropa para conocernos más íntimamente. Llevé algunas prendas para disimular, entramos en un probador, cerramos la puerta y nos desnudamos con celeridad. Nico pudo contemplar mis espléndidas tetas, mi culo respingón y mi coño depiladito. Le encantó todo mi cuerpo, tengo medidas casi perfectas, unas piernas esbeltas y suaves, unas caderas exuberantes, y todo en mí exhalaba sensualidad y sexualidad. Estaba muy, muy caliente y Nico lo sabía. Él tenía ya la verga completamente erecta y no tardó nada en mostrar su instinto sexual y satisfacer su lujuria y la mía. Levanté una pierna y la coloqué sobre el banco para que fácilmente introdujera su enorme falo de cerca de 20 cm. en mi ya humedecido chocho. Su verga exudaba ya líquido seminal, la aproximó a mis labios vaginales, que frotó con la punta antes de penetrarme lentamente. Mi chocho daba respingos del gusto que me causaba. Me puso mojadísima en ese meteysaca tan excitante, tenía orgasmos antes de ser penetrada por completo. Follamos como dos animales en celo y Nico, después de un rato de meneo, se corrió dentro de mi vagina. Me gusta sentir cómo fluye el semen dentro de mí, soy muy guarra y me gusta la leche de hombre. Cuando la sacó me agaché delante de él para chupársela y dejársela bien limpia y reluciente. ¡Qué bien sabía esa verga con semen aún brotando de su interior!
Nos vestimos y salimos a la calle a dar un paseo. Después de un rato de charla (sobre todo de temas sexuales) y dada la confianza que se creó entre nosotros después del polvo que habíamos echado, Nico me hizo una propuesta que recibí con gran excitación. Quería que fuera su esclava sexual, que me sometiera a él y lo complaciera en todo lo que me pidiese. Ya habíamos hablado de ello por Internet por lo que ya tenía pensada la respuesta. En la última conversación me lo propuso sin tapujos:
- Quiero que seas mi puta particular. Me agradaría mucho que fueras mi perra y me complacieras en todo.
- No sé si lo haría bien, nunca he hecho nada parecido. Tú podrías enseñarme…
- Claro que sí, perra, si tú quieres te someto y te esclavizo. Puedo humillarte, vejarte, insultarte, violarte cuando me apetezca, mearme en tu cara…
Ahora estábamos frente a frente. Su propuesta me agradaba muchísimo. Solo de imaginármelo se me mojaba el coño, me excitaba mucho lo que me pedía.
- Seré tu esclava, Nico. Me someteré a ti en todo. Solo quiero que busquemos una buena excusa para que mis padres no se preocupen y pueda estar fuera todos los días que quiera.
Entre los dos encontramos una solución. Les diría que me iría a casa de mi amiga Katy hasta final de curso, para preparar bien los exámenes y no distraerme con nada. Katy no puso inconveniente en cubrirme. Llamaría a casa de vez en cuando e incluso algún día iría a visitarlos. De esta manera quedamos para el día siguiente para irnos a una casa en la montaña propiedad de un amigo de Nico y que sería por unos meses el lugar donde se iba a cumplir nuestra fantasía sexual más deseada.
- A partir de ahora me llamarás Amo Nico y cumplirás todas mis órdenes sin rechistar, de lo contrario tendré que castigarte con dureza, puta.
- Hasta mañana, amo Nico, seré tu puta particular y me someteré a ti en todo como esclava sexual.
En el próximo relato contaré los inicios de nuestra relación amo-esclava.