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La felicidad con unos niños de la calle

Relato enviado por : bareta el 07/02/2013. Lecturas: 7665

etiquetas relato La felicidad con unos niños de la calle   Confesiones .
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Resumen
En mi primer permiso de ir a una fiesta sola, caliente y enojada, me salí de ella, sin saber lo que aprendería esa noche

Relato
Acababa de cumplir 18 años y apenas empezaba a desenvolverme yo sola, ya que mis padres son muy estrictos, me llamo Alicia, de tez clara, ojos verdes y cabello largo y rubio, tenía 4 meses de novia de un chico de 20 años. Cierto día aunque con muchos trabajos, mis padres me dieron permiso de ir a una fiesta con él, la organizaron sus amigos por el rumbo de la Colonia Juárez, después de varias copas, comenzó a manosearme, cosa que me excitó y acaloró mucho, pero luego me metió a un cuarto y quiso desvestirme y tener sexo conmigo, cosa que no acepté y se molestó mucho, me dijo que parecía monja y niña fresa, simplemente se salió y cuando lo volví a ver, estaba agasajándose con otra muchacha, sin meditarlo mucho y enojada, me salí de la casa sin pensar que traía poco dinero y desconocía como llegar a mi casa, no quise llamar a mis padres para que no se enojaran conmigo, por lo que llegando a Paseo de la Reforma, tome un autobús que decía Lomas-Peralvillo, un rato después, pregunté que por donde andaba y me dijeron que por la glorieta de Sucre y que iba al revés de mi destino, me bajé de inmediato, pero el echo de estar o sentirme extraviada, en lugar de molestarme me dio mucha risa, más, cuando me percaté de que solo traía $ 250.00. Aún era temprano, la 18:00 hrs., y el permiso lo tenía hasta las 23:00 hrs., por lo que despreocupada quise caminar un poco. Al pasar junto a una casona vieja y abandonada, salió una muchacha más o menos de mi edad, muy sucia, desaliñada y parecía estar borracha, que al verme, me dijo:
-Guerita, no seas gacha, dame unos varos para mi chemo o por lo menos para un cigarro.
Desconocía, a que se refería con lo de chemo, pero lo de varos, sabía que era dinero, como ni me espantó, ni amenazó, con absoluta confianza le dije:
-¿Cómo te llamas?
-Me dicen la “Pelos”
-Haber “Pelos”, te invito una cajetilla, con la condición de que me enseñes a fumar.
-Chale guera, si no sabes fumar, me imagino que menos sabes pistear.
-¿Qué es pistear?, pregunté
-Chupar, beber, inflar, empinar el codo, ponerte hasta atrás y me hizo la clásica seña de “cuernitos” y se llevó la mano a la boca, con lo que comprendí que se refería a embriagarse.
Me divertían sus expresiones y su desfachatez, por lo que sonriente y despreocupada, dije:
-Bueno tengo 150 pesos, ¿te sirven?
-Chale guerita, pues a Wilson que sirven, vente, pásale a lo barrido y se metió por la forzada y desvencijada puerta, la seguí, adentro, a la luz de un par de velas, estaban dos chavos y otra muchacha, sin poder calcular su edad, igual de sucios y desaliñados que la “Pelos”, sentados sobre cartones y periódicos entre mucha basura que despedía un olor nauseabundo. Me estaba arrepintiendo, cuando la “Pelos” dijo:
-Órale, pinche “Beny, haber que consigue, aquí la ojos de gato, pone 150 varos para quitarnos el frío.
Uno de los chicos, se levantó tambaleante, me extendió la mano y con la vista nublada, dijo:
-Pues afloja la lana gatita y dime ¿que quieres?, entregué el dinero.
La “Pelos”, señalando, para que me sentara, un lugar en el suelo, entre el otro chico y ella, espetó:
-Lo que sea guey, pero traes cigarros, la gata va aprender a fumar, y no te tardes.
Me senté, lo más púdica que pude, mi pequeña y ajustada falda, no permitía muchos movimientos, mientras trataba de acostumbrar mis ojos a la penumbra, cuando la “Pelos”, dándome un ligero golpe en la espalda dijo:
-Ya te chingaste, no sabemos tu nombre, pero ya se te quedó la “Gata”, ¿Te gusta?
Sin tener opción, contesté que si, y pregunté ¿Se tardará mucho?
-Ni madres, fue a la vinata de la esquina.
En efecto, no tardó el “Beny” ni diez minutos, llegó con una botella, galletas y cigarros que se los aventó a la “Pelos” diciendo:
-Chíngenle, no alcanzó p´a más.
Mientras los hombres daban sendos tragos directo de la botella y la otra muchacha se llevaba una bolsa de plástico con una sustancia amarillenta a la nariz, la “Pelos” me ofreció un cigarro prendido, que como era mi primera experiencia, me hizo toser repetidas veces, por lo que “Beny” me entregó la botella y dijo:
-Chupa tantito, con esto se te pasa
Era aguardiente o mezcal, pero aún así le dí un buen trago, sentí que me quemó la boca y la garganta, pero me lo pasé. Entre risa y burlas, después de varios tragos e intentos por fumar, el humo del cigarro entraba y salía de mi boca como si nada. Me comenzaba a marear, de repente, el “Beny” empujando al otro chavo, se sentó junto a mí, me ofreció un cigarro muy raro, corto y apachurrado, no olía a tabaco, pero entre tantos y distintos aromas nada agradables, lo acepté, tras varios minutos, me reía de todo, sin haber explicación alguna, me removía sin darme cuenta, en el lugar en el que estaba sin fijarme en nada, hasta que la “Pelos”, expresó:
-Chale, la “Gata”, trae unos calzones tan chirris, que se le asoman las greñas.
El único que se movió para verme las diminutas bragas blancas, fue el “Beny”, los otros ni se inmutaron y como tenía un pie recogido bajo la otra pierna estirada, la falda se había recorrido hasta arriba y dejaba ver parte de mi ropa interior. Entre risas, el “Beny”, comenzó a sobar mi concha sobre los calzones, al mismo tiempo que decía:
-Pos la “Gata”, tiene un coño, rebueno, hasta dan ganas de morderlo.
No sabía si era lo caliente que me dejó mi novio, el cigarro, el aguardiente o el ambiente importa madrismo en el que estaba, pero la sucia mano me hizo sentir tan rico, que en lugar de retirársela, puse la mía sobre ella, cerrando los ojos y disfrutando la torpe caricia, hasta que la voz del chavo me hizo reaccionar, al decir
-Uta madre, esta ya se calentó, ya mojo todos sus chones.
Jaló levemente la tanga y uno de sus dedos, recorrió mi rajita, la deliciosa sensación experimentada, hizo que estirara el pie doblado y separara mis piernas, recostando mi cuerpo apoyado solamente por los codos y eché la cara hacia atrás, dejando que mis cabellos colgaran hasta el sucio piso, no sé, si el “Beny”, lo tomó como invitación, pero en mi posición, no me percaté cuando metió su cara entre mis muslos y comenzó a darme unas suculentas mamadas en mi concha, que de inmediato, me hicieron exclamar un placentero -Ummmmmmmmmm-.
De todo lo demás, me desentendí, simplemente me dejé llevar por el delicioso placer que me producía esa ajena y desconocida boca haciendo que se estremeciera todo mi ser, aflojé mi cuerpo y quedé completamente tendida en el suelo, encogí un poco las piernas, para que el “Beny” tuviera mas espacio, cosa que aprovechó para tirar de mi tanga, que colaborando con él, levanté las nalgas para facilitarle la maniobra y dejarle al descubierto la totalidad de mi rajada. Estaba enloquecida, hasta el punto en que de repente tuve su cara frente a la mía y yo misma busque su boca, cuando nuestras lenguas se rozaban, sentí algo duro friccionar sobre mis vellos vaginales, estaba eufórica de placer, en el momento en que la punta de una verga, perforó por primera vez mi cuerpo, con la boca ocupada, solo pude exclamar un leve -¡Nnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn!-, por el dolor, junto con la exclamación agitada y animosa de la “Pelos” diciendo:
-¡Pinche “Beny”, te estás cogiendo a la “Gata”
El “Beny”, quitó su boca de la mía y exclamó:
-¡Oh chinga!, nada más es la puntita y no jodas.
-Pero me cai que se nota que la “Gata” lo está gozando, ¿Verdá?
Un afligido –siiiiiiiiiiiiiiiii-, salió de mis labios y como si fuera una señal, de un empujón la deslizó hasta el fondo con un largo y lastimero -Ayyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy-, pero ya estaba bien ensartada, sus movimientos eran toscos, rudos y enérgicos, no se percató de que rompió mi himen ni del dolor que sentía, él estaba en lo suyo (que era lo mío), pasaron unos instantes y con ellos el dolor, un rico calorcito volvió a invadir mi cuerpo, comencé a gozar la cogida, mi trasero se empezó a mover al compás de sus fuertes arremetidas, me sacó un prolongado -Ouuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu-, con mi primer orgasmo, pero siguió tallando en mi interior, hasta que dijo:
-¡Que apretada estás pinche gata!
No dije nada, mi cuerpo se agitaba con sus empujones y estaba sintiendo delicioso, cuando la “Pelos” gritó:
-¡Chiches!, ¡Chiches!, ¡Quiero ver chiches!
El “Beny”, separó un poco su cuerpo del mío y la propia “Pelos” desabrochó mi suéter y la blusa, levantó el sostén hacia el cuello y metiendo su cara entre nuestros cuerpos, comenzó a chupar mis senos, en ese momento, tuve otro orgasmo con un dulce -Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh-.
El “Beny”, la empujó diciendo:
-¡No chingues “Pelos” ya casi termino!
De repente el “Beny”, se estremeció y sentí la cálida rociada con la que me estaba anegando mi interior, fue un placer inimaginable, quedé, aunque agitada, completamente exhausta. Cuando el “Beny” sacó su verga de mi adolorido, pero gustoso hoyito, la “Pelos” empezó a pedir:
-¡A mí!, ¡Ahora me toca a mí!, ¡Yo quiero coger!
Me quise enderezar, pero mis temblorosas piernas, no me dejaron, me giré y solo pude ponerme de rodillas con los brazos extendidos sobre el suelo, viendo como el “Beny”, se montaba sobre la “Pelos” y ella, lo abrazaba la cintura con las piernas, ambos cuerpos parecían uno solo, se movían al mismo tiempo, cuando de repente sentí unas manos, sostener mis nalgas y con un fuerte empujón, me volvieron a meter otra verga hasta el fondo de mi coño, esta, más gruesa y larga, un Auuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuch-, salió de mi abierta boca, pero ya me estaban cogiendo de nuevo, cuando la “Pelos” exclamó:
-Mira, pinche “Beny”, el “Tarzán” no se quedó con las ganas y el cabrón le está dando verga a la “Gata”.
Para entrar a mi agujero, el “Tarzán”, no tuvo problemas, ya estaba abierto y bien mojado con mis jugos y el semen del “Beny”, pero por el tamaño, con los primeros tallones, sentí que me partían en dos, pero las molestias pasaron rápidamente y con un –Ohhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh-, tuve otro orgasmo, casi al mismo tiempo que la “Pelos” gritaba -¡Así cabrón, así!, ¡Duro, más duro, pinche “Beny”!, ¡Que rico!
Sentir la verga dentro de mi cuerpo, me tenía excitada y enajenada , pero con los alaridos que daba la “Pelos”, me calenté tanto, que cuando el “Tarzán”, sacó su pito de mi coñito, escupió sobre mi hoyito trasero, separó mis nalgas y hundió con una dura acometida su verga en mi ano, el empujón, me hizo caer de bruces al suelo, pero bien atiborrada por atrás, solo me salió un quejumbroso –Noooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo-, se quedó quieto unos segundos, mientras yo seguía insistiendo -¡No!, ¡Por ahí no!, ¡Me duele!, ¡No por favor!.
La “Pelos” y el “Beny”, se detuvieron unos momentos, viendo lo que el “Tarzán” me hacía y alguno dijo:
-A la “Gata”, ya le tocó coger hasta por el culo.
El sufrimiento no cesaba, pero el “Tarzán” tras fuertes nalgadas, descargó fuertes chorros de caliente leche en mi doliente culo, se zafó y quedó tendido en el suelo sin moverse, mientras que los otros dos, se agitaban y contorsionaban abrazados uno al otro, señas de que se estaban corriendo al mismo tiempo.
Un rato después, todo estaba en silencio, adolorida busqué mis calzones, me los puse y a hurtadillas comencé a buscar la salida, escuché a la “Pelos” susurrar:
-Gur bay “Gata”, gracias por la lana, dio para que aprendieras algo, y se volvió a acurrucar.
Salí, casi eran las 22.00 hrs, la cabeza, me daba vueltas, trastabillaba al caminar, me dolían mi hoyos, pero logré tomar un taxi, llegué a casa, mis padres no estaban, sabía que irían de visita con unos tíos, me metí al baño y al quitarme la ropa, noté que mis blancos calzones, estaban llenos de gran cantidad de semen con algunas hebras de sangre, pero no habían absorbido todo, aún me escurría leche por coño y culo, que el “Beny” y el “Tarzán” me entregaron en mi desfloramiento, sin que ninguno supiera, que aunque con dolor, me habían cogido por primera vez, por mis ahora bien abiertos boquetes, dándome una enorme dicha, placer, felicidad y satisfacción.
De mi novio, ni sus luces, mis padres, nunca se enteraron de mi experiencia y de aquellos chavos, no volví a saber, pero dejaron huella, me enseñaron a coger y a gozar, cosa que hasta la fecha, disfruto cada vez que puedo y hago que me lo metan por todos lados.



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Comentarios enviados para este relato
Poltron (10 de February de 2013 a las 20:21) dice: Jum que apertura te hicieron que envidia... Besos....


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