Relato enviado por:
learcu el 19/12/2015.
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Relato completo
Vi la cara de placer de ella, me inundaste,ella cerró su ojos y dijo: dámela, yo sentía como mi leche seguía saliendo.Relajados ambos descargándonos de nuestras pasiones conversamos nuestra situación, ella me dice tienes la edad de 17 años, mi edad es de 38 años es una gran diferencia debemos cuidarnos que nadie sospeche de nuestras andanzas, menos mi hijo…, si deseas que siga siendo tuya a callar y cuidarnos.
El marido de Norma llega y estará disfrutando de unas merecidas vacaciones y de una saciada mujer obstaculizándome por diez días mis visitas a Norma…
Como a los ocho días Norma me llama, sorprendido me acerco a ella, me sonríe y me dice se que la estas pasando mal por eso hago esto…, luego me dice hoy vamos de visita a casa de Corina una amiga de ella y también madre de una alumna de mi curso de igual nombre.
En el transcurso del traslado a esa casa me cuenta Norma que Corina su amiga y apoderada de mi curso de 41 años está casi trastornándose por la ausencia de su marido y sobre todo por la nula relaciones carnales de su cuerpo, estaba tan desesperada que hasta deseaba ser violada por los extractores de la basura…, vamos a su casa me dice y tú serás quien se apareará con ella aunque niegue los deseos de hacerlo…, ella sabe que vamos, pero es tan religiosa que puede que al pensarlo se niegue a yacer contigo…, igual la harás tuya ella te necesita y tú estas sobrecargado al estar mi marido en casa.
Llegamos, nos abre Corina… Norma me hace pasar y me empuja diciéndome tómala y llévatela a la cama al momento así no tiene tiempo de arrepentirse, hazlo ahora.
Sigo los concejos y tomando a Corina la llevo a su dormitorio, me dice ¡oye que haces!…, la acomodo en la cama y me meto entre sus piernas… lamí su vagina y ella se estremecía, con mi verga bien parada la miraba, ella lo notó y se me acercó y me dijo: he notado que últimamente me ves de una forma muy atrevida y me empezó a tocar las piernas, yo no sabía que hacer, luego me dijo: crees que no he notado que te me quedas viendo como un pillo, me agarró la cara y me dio un gran beso, nos besamos así un gran momento en la boca, yo no podía creer, estaba besándome con mi Corina que estaba tan rica, le saqué su camisa y su sostén dejando libre sus senos que senos, hermosos y deliciosos bajo su calzón y quedó desnuda ante mí, yo no lo podía creer, mi verga estaba a mil, me bajó el pantalones y se notaba mi erección en el calzoncillo, me lo tocó, me lo bajó y mi verga quedó al descubierto, estaba erecta deseándola.
Que pene tan grande tienes, estaba bien tumbada en la cama se puso encima de mí, no lo podía creer aún, tomó mi verga, se la introdujo con cuidado en su vagina, de pronto toda estaba adentro, que rico era para mí sentir mi pene en los más profundo de la cueva de Corina, empecé a embestirla con ganas, no lo podía creer, ella cerraba los ojos, los retorcía de placer, de pronto empezó a gemir… yo la seguía embistiendo,
gemíamos, córrete en mi vagina violador… ¡Córrete en mi vagina, córrete, que se venga esa leche, dame un hijo tuyo!¡Quiero tener un hijo tuyo! Lo haría pasar como si fuese de ,i marido. Nadie se dará cuenta… Dame todo tu semen
Todo eso me excitó más y empecé a embestirla con más rapidez y con más ganas y entonces la tomé de la cintura, creo que mi verga llegaba hasta su útero, yo solo le miraba su pelos vaginales y su rica cintura, de pronto sentí como mi pene eyectaba su leche y ambos nos vinimos al mismo tiempo y soltamos un profundo grito de placer que no me importó que lo oyeran (porque lo más seguro es que ese grito lo oyeron hasta en la plaza), mi semen salía a chorros dentro de su rica y deliciosa vagina, toda su vagina quedó inundada de mi semen, vi la cara de placer de ella, me inundaste, me mojaste toda por dentro, ella cerró su ojos y dijo: dámela, yo sentía como mi leche seguía saliendo.
No me lo creerán, pero al mes Corina me habló y me dijo que se había sentido mal de salud últimamente y que tuvo que irse a hacer unos chequeos al hospital y resulta que estaba embarazada, me dijo que el bebé era mío ya que no había hecho el amor con marido, yo no lo podía creer, me sentía feliz por una parte y por otra me sentía raro ya que había embarazado a esa mujer en aquella noche en la que ella misma me dijo que quería darme un hijo. No lo podía creer, yo les iba a dar un hermanito a sus hijos, ese bebé era hijo mío.
Norma trae al mundo una niña, mi hija fecundada en los placeres del sexo con ella, ahora Corina estaba embarazada, parece que soy un potente semental a mis 17 años.