Cuando me tocó ir a sacar a mi cliente, jamás pensé que las cosas llegasen a donde llegamos.
Para comenzar como abogada de oficio, en ocasiones, he tenido que ver a mis clientes tras las rejas. Pero en este caso, ya tenía su boleta de excarcelación, pero increíblemente lo habían trasladado a un pequeño cuartel de policía, en un pequeño pueblo, bien retirado de la ciudad. Así que cuando llegué, y le mostré la boleta al único guardia presente. Él sonriendo me entregó unas llaves, y dándome las gracias se retiró diciéndome. Su cliente, se encuentra en la celda del fondo, cuando se marchen me deja las llaves sobre el escritorio, por favor. Cuando le pregunté a donde iba, me dijo. A donde más a mi casa, ya se terminó mi turno, y sin más ni más se marchó.
Yo agarré las llaves y me dirigí a la celda, pero justo antes de llegar. Vi con asombro, a través de la reja como mi cliente se estaba masturbando. Hasta que me vio, por lo que se detuvo, pero en ningún momento su erecto miembro bajó la guardia. Por mi parte, esa mañana, mi marido tras hacerme un rapidito, enseguida se vino, dejándome con unas inmensas ganas de seguir follando. Es más ya había planificado, que cuando regresara a la ciudad, en lugar de ir al bufete al que estoy asociada, visitaría a un chico que conozco, y que siempre está dispuesto a meterse a la cama conmigo.
Pero al ver aquel enorme miembro, erecto. Como que mi mente se nubló, y en lugar de dejar que él mismo abriese la celda, y dar media vuelta y marcharme. Apenas abrí la cerradura, entré en la celda, y le dije. No hace falta que te subas el pantalón, y tomando asiento en la cama inferior de la litera, tras separar mis piernas, agarré su miembro con una de mis manos, y sin más ni más me lo llevé a la boca. Por unos segundos, mi cliente parecía estar sumamente confundido, pero apenas comencé a mamar su verga, me dijo. Licenciada la verdad es que usted es la mejor. Yo seguí mama que mama, hasta que sacando su verga de mi boca, le dije. Ahora quiero que me pagues los honorarios en servicio, y al tiempo que le dije eso, comencé por ir quitándome parte de la ropa que tenía. Él por su parte en un dos por tres, se desnudó completamente, me tomó por las caderas, y en un dos por tres, ya me había penetrado.
Yo comencé a moverme, a medida que él metía y sacaba toda su enorme verga de mi húmedo coño. En esos momentos, fue que me puse a pensar, que haría si el guardia regresaba, y nos encontrase follando en la celda. Maliciosamente me dije a mi misma. Dejar que si quiere te dé por el culo. Pero el guardia nunca llegó, pero el que si me dio hasta por el culo, fue mi cliente. Ya que por lo visto, el tiempo que pasó detenido, en lo único que pensaba era en follar. Así que en par de ocasiones más le estuve mamando su grueso y largo miembro, y otras tantas disfruté que me penetrase. Al salir de la cárcel, me tocó llevar a mi cliente hasta su casa, en la que insistió en que me bajara, para presentarme a su madre, la que casualmente no estaba. Pero antes de marcharme, me volvió a penetrar divinamente, por lo que cuando regresé a casa, me di una buena ducha, y de inmediato me tiré en la cama. Mi esposo al regresar de su consulta médica, me preguntó que me había sucedido. Desde luego que no le conté, mi encuentro intimo con mi cliente, pero si le dije que tuve que llevar la boleta para excarcelarlo a ese retirado pueblito, por lo cual me sentía sumamente cansada……