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Madre de Lucho 1

Relato enviado por: learcu el 18/12/2015. Lecturas: 5151
Etiquetas:   Trabajo
Relato completo
La mamá de Lucho estaba sin calzones, mientras estaba sentado en un cojinete en el suelo acompañando al enfermo, su madre entra a darle sus remedios y se inclina sobre este alcanzando del velador que estaba al otro lado de la cama una cuchara, Dios que cuadro veo, la madre mi compañero de curso sin calzones mostrándome ese hermoso par de piernas y en medio de estas a la altura de su entrepiernas se ve esa mata de pelos bien rasuradas, pero que bellezaVisito a mi compañero de curso Lucho, quien enfermó de una epidemia bacterial, los médicos dicen que deberá estar dos semanas en cama, y lo peor con unos remedios tan fuertes que al tomárselos me cuenta lo anestesian y lo hacen dormir profundamente a lo menos una hora y a veces dos.

Este es mi segunda visita este fin de semana, hoy la madre de Lucho anda mas rabiada e irritada, ahora entró a la pieza bruscamente y le da los remedios a su hijo, pero ella que viste un corto vestido hace bruscas maniobras. En una de esas se agacha sobre su hijo y ¡oh! no puede ser…

La mamá de Lucho estaba sin calzones, mientras estaba sentado en un cojinete en el suelo acompañando al enfermo, su madre entra a darle sus remedios y se inclina sobre este alcanzando del velador que estaba al otro lado de la cama una cuchara, Dios que cuadro veo, la madre mi compañero de curso sin calzones mostrándome ese hermoso par de piernas y en medio de estas a la altura de su entrepiernas se ve esa mata de pelos bien rasuradas, pero que belleza…, mi pene se erizó elevándose a su pleno grandiosidad, mis hormonas brincaron y corrieron por mis sentidos activando mi cuerpo, estaba a mil de caliente con solo ver esa maravilla que me mostraba esa madre, madre de mi compañero, pero mujer deseada al fin y al cabo…, al termino de dar los remedios me dice tendrás que acompañarme Lucho con el remedio se duerme y necesita tranquilidad, estaba ardiente por ella, así que le contesto, con usted hasta la muerte y tomo una de sus manos…, sonríe y se deja conducir, llegamos a la cocina, bien me dice ahora te vas jovencito…, la doy vuelta y cociéndola con mis manos alrededor de sus cintura acaricio con estas su vientre mientras me refriego con mis órganos genitales exaltados elevados y ardiente a mas de mil grados…los refriego contra su trasero…, ¡que haces, me dice!... mientras beso su cuello le susurro a su oído te he visto las preciosas piernas y esa vagina rasurada pidiendo complacencia y satisfacción, estas tan excitada como yo le comunico…, déjame yo necesito un macho no un chico, hace mas de seis meses que mi marido anda embarcado…, me viste desnuda mi entrepiernas por que está desesperada; necesito desahogarme de mis anhelos carnales amorosos. Se gira y me mira, ándate o te haré pedazo… no la suelto de mi abrazo ahora mis manos le tienen agarradas sus nalgas… mi pene clavado entre los muslos a través del vestido, retrocede cierra la puerta de la cocina sigue retrocediendo mirándome a mis ojos llevándome a una pieza que es la del planchado retrocediendo ella entramos a esta sin que la suelte… tu te lo buscaste me dice y cierra la puerta, luego sus manos sueltan su vestido y desgarran mi camisa tirándola, queda ella solo con sus sujetadores ajustando sus senos, los sacos y mis labios mordisquean suavemente sus pezones, gime y tiembla, luego baja mis pantalones y se queda petrificada mirando mi alongado pene, su gruesa cabezota, el glande que ve es del tamaño de una papa mediana, me dice cuando me lo metas sufriré terriblemente con él engrandeciendo mi vagina. Ahora dámelo es mío… tu te lo buscaste.

En un rincón hay una colchoneta tirada la recuesto en ella y trato de meter mi excitado pene en su rendija sexual, fallo y ella tiene que ayudarme a penetrarla como es un poco estrecha me recuesta a mi en la colchoneta y ella se sube a lo jinete sobre mi pelvis…, ajusta mi grueso, alongado y duro pene en su matriz y se deja caer con suavidad, tratando de penetrarse ese miembro, este se resiste, al fin entra suavemente y cada metida es un grito de ella…., como eleva y baja su cuerpo tragándose mi pene en su vagina…, grita, gime, solloza y me abraza…, después me besa y me enseña a jugar con las lenguas … de pronto se alborota gira subiéndome sobre ella y me dice ahora tú, descuartízame …, quiero ser tuya…., insertaba fuertemente, casi salvaje, mi pene en su vagina llegando hasta la matriz…, algunos meneos de ella y se aprieta ante la llegada de sus orgasmos , me dice entre suspiros, mi marido le cuestan… mis orgasmos y tú a la primera, los tienes, aquí están dice meneándose casi botando fuera de su cuerpo… los efluvios de su pasión me los entrega besándome…, al tiempo que grita fuertemente al sentir en su matriz como chorros de semen la inundan fuertemente.

Relajados ambos descargados de nuestras pasiones, conversamos nuestra situación Norma me dice tienes la edad de mi hijo 16 años, corrijo, tengo 17 años, es igual un chico para mí que tengo 38 años debemos cuidarnos que nadie sospeche de nuestras andanzas, menos mi hijo…, si deseas que siga siendo tuya a callar y cuidarnos.

Dos meses mas se demora el marido en llegar de su viaje, como gozamos nuestros encuentros la mamá de Lucho y yo, nos hemos habituados el uno al otro, como se menea y goza esta hembra en mis brazos y como me satisfago descargándome mi semen en ella, pronto llegara el marido de Norma estará diez días y nuevamente esa mamá será mía, solo para mi por otros ocho o diez meses más. Seguiremos aprovechando cuando Lucho vaya los martes por la tarde a entrenamiento de tenis que tanto le gusta y su madre le estimula que vaya al tenis para reunirse esa tarde ella conmigo.