Categorias

Relatos Eróticos

Ultimas fotos

Photo
Enviada por andamios

Photo
Enviada por Mujer22chaparrita

Photo
Enviada por Mujer22chaparrita


Me atraparon robando… ( CON fotos)

Relato enviado por: Narrador el 21/7/2017. Lecturas: 6428
Etiquetas:   putas
Relato completo
Como las cosas están tan malas, mi marido no me da dinero, para pagar mi teléfono móvil, y encima de eso, nada que consigo un buen empleo. Pero un día me di cuenta de que uno de nuestros vecinos, que por lo visto vivía solo, aunque nada más lo conocía de vista. El tipo salía temprano, y regresaba bien tarde, manejaba un tremendo auto de lujo, usaba buena ropa, y llamativos relojes.
Lo único que se me ocurrió, fue meterme a su apartamento, usando el balcón de otra vecina. Así que sin pensarlo mucho, lo hice. Ya dentro me encontré, lo que para mí era todo un tesoro, un equipo de sonido, aun en su caja, y en la habitación suficiente joyería de la buena, como para montar una tienda.

Ya estaba por terminar, cuando al salir del cuarto, me encontré al dueño del apartamento, en compañía de otro tipo, negro y bien grande. Tontamente traté de escapármeles, pero fácilmente me agarraron e hicieron que me sentase entre ellos dos. Yo me puse a llorar, a ver si los conmovía, pero nada de nada, el dueño del apartamento solo se reía de mí, diciéndome. Que dejara el teatro, que de nada me valía. En ese instante le dije, bueno llama a la policía, y de seguro después de darme un regaño me sueltan, ya que soy menor de edad.

Y aunque parezco una adolescente, lo cierto es que no lo soy, se los dije para ver los convencía de que me soltasen. Nuevamente el propietario del apartamento se puso a reír, y sacando una identificación, me dijo. Deseo cumplido, yo soy policía, pero tú no eres menor de edad, vives al final del pasillo, con el que supongo es tu marido.

Yo no pensé que me fuera a reconocer, además nunca había hablado con el tipo ese, que para colmo resultó ser policía. Y de la manera más desfachatada me dijo, si no quieres realmente ir presa, te ofrezco un simple trato, tú nos complaces a los dos, y te garantizo que, no te voy a detener por intento de robo, y escalamiento agravado. Además ni tu marido, ni el resto de los vecinos se van a enterar.

De lo contrario, llamó a la comandancia para que envíen varios uniformados, en una patrulla, y que lleguen sonando la sirena, para que todo el mundo se entere de tu arresto. ¿Qué me dices? Bueno entenderán que no me quedó más recurso, que aceptar. Y casi de inmediato entre los dos comenzaron agarrarme por todas partes. En particular mi coño, y mis tetas.

Por lo que en medio de la misma sala, muerta de vergüenza, me tuve que desvestir frente a ellos dos. Sin dejar de pensar que todo era por culpa de mí esposo, por no darme el dinero que necesitaba para pagar la cuenta de mi teléfono móvil. Cuando terminé de quitarme toda la ropa, el negro que también resultó ser policía, se paró frente a mí diciéndome. Ahora para comenzar, nos los tienes que mamar, a mí y a él. Yo estaba más que asustada, asombrada por las dimensiones de aquellas dos cosas, muchísimo más grande, y gruesas que la de mi esposo.

Pero sin perder tiempo, me arrodillé entre los dos, y comencé a mamársela al negro, y luego al otro. Y así estuve un buen rato, hasta que el dueño del apartamento, me ordenó que me recostase en el sofá, que deseaba ver como su compañero me rompía el culo. De no ser porque ocasionalmente a mi esposo le gusta hacérmelo, creo que hubiera tratado de escaparme tal y como estaba. Ya que el miembro de aquel negro era impresionante, pero justo antes de penetrarme por el culo, y mientras me pasaba sus ensalivados dedos por mi esfínter, me dijo. Si te pudiste tragar mi verga con tu boca, de seguro tú culo también se la puede tragar, solo tienes que relajarte.

No me quedó más remedio que hacerle caso, y una vez que comenzó a penetrarme con su cosa por el culo, su amigo me volvió a colocar su verga frente a mi boca, por lo que no me quedó más remedio que seguírsela mamando al tiempo que el negro castigaba mi culo como un salvaje, haciendo que yo al principio chillase de dolor, pero al poco rato ya lo seguí haciendo pero de placer. A medida que él y su compañero me decían que yo era una tremenda puta, que si lo deseaba ellos me podían acomodar con alguna de sus conocidas, para que ganase dinero decentemente.

Después de que el negro se vino dentro de mis nalgas, y yo me limpié, regresé al sofá, donde su amigo me esperaba, para ensartar su verga dentro de mi coño. Ya en esos momentos la vergüenza la había perdido por completo, es más hasta le pedía que me diera más y más duro, a medida que yo restregaba mi coño contra su cuerpo, sintiendo aquella sabrosa verga entrar y salir de mi coño.
Por casi el resto de la mañana, ambos no pararon de enterrar sus miembros, ya sea dentro de mi boca, mi culo, o mi coño, de manera salvaje y continua. Hasta que ya pasadas las doce del día, el policía dueño del apartamento, me dio una sabrosa nalgada, diciéndome. Te puedes ir, pero ten este número de teléfono y llama a mi amiga, que de seguro te encuentra oficio.
Bueno no les voy a negar que la llamé, y desde esa semana, me encuentro ocupada atendiendo a sus clientes en el horario de la mañana, pero recientemente mi esposo, me preguntó cómo estaba haciendo para pagar el teléfono, y para no mentirle le dije que ocasionalmente una conocida mía, me llama para que cuide a un viejito tío de ella…..