Emilio es un amigo con el que hemos tenido muchas aventuras sexuales, especialmente porque tiene una clínica de ortodoncia y hemos compartido además de sus hábiles asistentes, a otras chicas guapas.
Salimos de fiesta los jueves y usualmente terminan o en su casa o en su granja a treinta minutos de la ciudad. El último jueves el ya estaba en el Bar de costumbre junto con una chica, lucía lo que me pareció uniforme de colegiala, aunque me advirtió que estaba en primer año de Odontología. En cuanto Renata se levanto, me advirtió que era su protegida, que por favor no le hiciera ninguna propuesta de sexo. En realidad no lo hice, pero me la cogí.Renata es una Chica dulce, sus veintiún añitos la hacen ver como de dieciséis. En el Bar le pidieron identificación para servirle licor, y presta mostró su documento con todo orgullo. Realmente no deseaba seducir a la chica, aunque parecía un caramelito para comerselo a lenguetazos. Soy de la opinión que si una relación te puede implicar problemas, es mejor evitarla. ¡Hay tantas chicas guapas sin problemas en este mundo!
Me senté del lado de Emilio, para evitar malas interpretaciones, así que Renata quedó enfrente mío. La platica era muy amena, no obstante un tanto banal. Al calor de los tragos sentí un roce en mi pantorrilla, pero lo ignoré. Emilio hablaba y hablaba con propiedad, su conversación nos tenía entretenidos, o, al menos, eso creía yo.
De pronto ví en la inocente cara de Renata lo que me pareció un guiño, y acto seguido sentí su pié levantando el ruedo de mi pantalon, haciéndome cariño en la pierna.
De inmediato me zafé el zapato y empece a acariciarle su pie, mientras intentaba no verla y hacer como si prestara atención a Emilio, me pasaba de una pierna a otra con todo el cuidado del mundo para que el protector no se diese cuenta.
Me recosté sobre el respaldo de mi silla y casi descaradamente subi mi pierna para acariciarle con el pié la parte alta de la suya. Con el pié metido entre la falda de colegiala intentaba llegar a su conejito.
Ella hizo para atras la silla y se sentó en la orilla de la misma, fué un movimiento maestro, porque parecía que ponía distancia entre nosotros, se reclino sobre la mesa y apoyo su cara en sus manos con los codos en la mesa, como poniendo una descomunal atención a lo que Emilio decía. Yo aprovechaba para servirle tragos fuertes, uno muy blando para Renata y uno medio para mí.
Renata resultó ser toda una actriz, su cara hacía expresiones perfectas acorde a la situación, las palabras de Emilio, la asustaban, se angustiaba, se compadecía, se alegraba, se sorprendía, viéndolo fijamente ante sus narraciones.
Sin embargo, con una sutileza de las grandes tomó mi pié y lo metio en su entrepierna, haciéndolo descansar en la silla. Aquel halón casi me desgarra la rodilla para no hacer notar el movimiento en la parte superior de mi cuerpo, pero una vez ahí empece a acaricierle su osito, me costó mucho pero finalmente le logré hacer a un lado su calzoncito para poder acariciarle mi calcetín estaba completamente húmedo y ella hacía unas expresiones un tanto exageradas atendiendo la plática de Emilio, quien cada vez estaba más ebrio.
Nuestras miradas se cruzaron por un momento, pero con sus ojos me dijo muchisimas cosas, especialmente intuí que me quería adentro de sus entrañas, la ví sudando demasiado; así que opté por retirar mi pié, lo cual me provocó un calámbre tremendo, no pude evitar la cara de amargura que a pesar de sus tragos Emilio notó inmediatamente. Se me quedó viendo y para mi sorpresa me dijo: ¡Qué, no concuerdas conmigo! - La verdad, no tenía la más mínima idea de lo que me decía, y sin idea de que responderle le dije: ¡Mira a tí solo te interesan las cosas de tu profesión, pero yo en este momento querria ser una abejita para comerme toda la miel del mundo! Así que me retiro y me despido, ya me pegaron los tragos, además el Bar está un poco solitario. Tengan una buena velada.
Renata me vió con los ojos desorbitados, como suplicantes, pero ni siquiera le guiñé el ojo.
Emilio casi borracho, solo me dió la mano, y a Renata le dí un beso en la mejía, quizo balbucear algo, pero no logró articular palabra.
Unos metros atrás de la mesa a espaldas de Emilio me día la vuelta, Renata levantó la vista y le hice señas de que pasaría al toilette, haciéndo las veces de ampair para que se tomara su tiempo y no llegase inmediatamente.
Me metí al baño, me lave las manos y esperé un par de minutos, justo cuando pense que no llegaría ella entraba al baño de dámas, yo no salí hasta un momento después que se cerro la puerta, pensando en que era muy probable que Emilio la acompañara con su vista. Eche un ojo y emilio seguía de espaldas, así que entre al baño de damas, me esperaba con los brazos abiertos, como chiquillos nos besamos lamiéndonos toda la cara. Sabía que no habría tiempo para mucho, así que la recosté sobre el lavabo, le subí su faldita de colegiala, y para mi sorpresa su tanga seguía a un lado de su rajita, estaba hinchada, ligosita, bien afeitada, la vía por poco tiempo, en lo que me sacaba la verga. Tuve que desabrocharme el pantalon, porque la tenía tan tiesa que fué imposible sacarla por la bragueta.
Dio un gemido fuerte, porque se la inserté de golpe, lo cual no fué dificil por la excesiva lubricación, aun sentí lo apretada que estaba, me di cuenta que había abierto una delicada entrada al paraiso.
La bombie sin compasión, y ella después de las caras de dolor que podía observar con claridad a través del espejo del lavabo, se mordía la lengua de placer, me vine como nunca antes lo había hecho, en breves minutos, y le inundé su cuca de leche, quise bajarme para besarle, pero ella también había tenido un orgasmo fuerte y aún retorciéndose de placer con una mano se acomodó la tanga, se pasó agua en la cara y salio. Yo me quedé unos minutos en el baño, calculando un par de chequeos visuales de su protector, cuando salí la conversación retomaba su ritmo y Renata le hacía una cara de cansancio, me escurri por las mesas que faltaban para llegar a la puerta y me dirijí a mi casa.
No he visto de nuevo a Renata y estoy intentando de sacarle información a Emilio, pero no me da ninguna pista porque dice que pretendo seducirla. Ustedes veran.