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me desvirgó el padre de mi amiga adriana.

Relato enviado por: jovencitacaliente el 2/6/2013. Lecturas: 264274
Etiquetas:   colegialas
Relato completo
El padre de mi amiga Adriana abrió mi chochito con su polla.Hola, lectores. Soy una chica jovencita. Les voy a contar lo que me pasó hace unos días.
Primero les diré que tengo 15 años y soy rubia, 1,65 de estatura, tengo los ojos verdes, el pelo muy largo.
Una tarde fuí a buscar a mi amiga Adriana a su casa para salir un rato a dar una vuelta por ahí, a divertirnos un rato.
Cuando llamé a la puerta me abrió su padre.
Hola, nena, ¿qué tal?
Bien, ¿Está Adriana?
No, en este momento no se encuentra.
Valla, venía a buscarla para salir un rato.
Pasa y la esperas aquí.
Entré en la casa y me senté en un sillón de la sala.
Me Preguntó: ¿Qué tal en el colegio?
Bien, llevo muy bien el curso.
Tengo que decir que yo iba vestida con mi uniforme del colegio:
Una falda corta de cuadros, unas medias blancas, una camiseta ajustada y un sujetador pequeño, el sujetador no pertenecía al uniforme, claro. Bueno, como decía era pequeño y se me salían un poco las tetitas por encima.
Mis tetas son de talla 95, redonditas y muy bien puestas, claro con lo jovencita que soy, están firmes y duras.
A pesar de lo joven que soy, siempre me ha llamado mucho la atención el erotismo. Le tomaba las revistas porno a mi hermano mayor y ponía películas porno en el DVD cuando me quedaba sola en casa.
Yo siempre estaba muy caliente y siempre pensaba que me gustaría tocar una polla bien grande y dura. En las películas porno veía cosas que me gustaría que me hicieran. Después de un rato hablando con el padre de Adriana, yo estaba notando cómo se fijaba en mis tetas y en mis piernas y cómo se le abultaba el pantalón. Se le estaba poniendo la polla dura. Al ver esto yo también me estaba calentando un poco, notaba como se me estaba mojando el chochito.
Voy al baño un momento: me dijo el padre de Adriana.
Vale, yo espero aquí.
Como ya me imaginaba para que se iba al baño, después de un rato me acerqué a la puerta para ver si escuchaba algún ruido.
Había dejado la puerta entreabierta y me asomé un poco. Allí le ví masturbándose como loco. Tenía la polla enorme y se la meneaba a toda velocidad.
abrí la puerta y entré. Él se quedó parado sin saber que hacer y la polla le empezó a disminuir de tamaño.
No se preocupe: le dije.
Qué susto, niña. ¿Qué haces aquí?
Es, que siempre he tenido curiosidad por saber cómo es una polla, me gustaría tocarla.
Entonces se le volvió a poner dura y grande y me dijo: ¿quieres tocarla?
Sí.
Ven, acércate.
Me acerqué y agarré su polla con mi mano suavecita.
Qué dura estaba. mmmmm, qué suave. Tenía una polla en mi mano.
Como ya había visto películas porno, ya sabía que tenía que hacer. Empecé a masturbarle primero despacio, agarré su polla entre mis dos manitas y las movía arriba y abajo, él comenzó a tocar mis tetas por encima de la camiseta, me tocaba los pezones y me apretaba las tetas, cada una con una mano.
Después de un rato meneándosela me agaché y tenía ganas de chuparla.
Entonces le pregunté: ¿te la chupo?
Oh, sí, niña. Cchúpala todo lo que quieras.
Pasé mi lengua por todo su capullo, recorría con la punta de la lengua la punta de su polla y al mismo tiempo le tocaba los huevos con las dos manos. Se retorcía de gusto. Gritaba como loco de placer. Metía sus manos por dentro de mi sujetador y me masajeaba las tetas.
Mmmmmmm, qué tetas tan duras, niña. Aaaaaaa, mmmmmmm, qué gusto, quiero chuparte las tetas, nena. Déjame que te quite el sujetador y te chupe los pezones, niña.
Sí, haz lo que quieras con mis tetas.
Me quitó la camiseta y el sujetador y comenzó a chuparme los pezones, luego pasó su lengua por mis tetas y luego pasaba su capullo por en medio de mis tetas.
Aaaaaa, niña, hazme una cubana.
Metió la polla entre mis tetas y comencé a moverlas despacio, cuando salía la punta de su polla por encima se la chupaba.
Al cabo de un rato, él quería desnudarme.
Fuimos a la habitación y allí me quitó la faldita, las medias y la tanguita.
Aaaaaay, niña, que te voy a follar.
Es,que soy virgen: le dije.
No te preocupes, nenita, que te lo haré despacio.
Me tumbé en la cama esperando que me metiera aquella enorme berga en mi coño.
Se puso encima de mí y comenzó a recorrer con la punta de su polla toda mi rajita. La pasaba por mi clítoris, bajaba hasta la entrada de mi chochito y volvía a subir. Yo estaba ya muy cachonda, mis pezones estaban durísimos y grandes de la excitación que tenía.
Niña, qué gusto. Niña, qué gusto. Finalmente me la metió. Primero metió la punta y después, poco a poco, fué metiendo todo hasta el fondo. Cuando ya estaba dentro del todo empezó a moverse cada vez más deprisa. Sus huevos chocaban contra la parte de abajo de mi chochito.
mmmmmmmmm mmmmmmm ooooo ooooo, me chupaba las tetas, yo le tocaba los huevos.
mmmmm, mmmmmmm, niñita, cómo tengo la polla de dura. Creo que es el polvazo de mi vida. Gritaba como un loco de gustazo: niña, niña, niña, me voy a correr. Me corro dentro, nena, aaaaaaaaaaaaaaaa, qué gusto.
Cuando estaba moviendose a toda velocidad, su polla entraba y salía de mi chocho, sus manos estaban en mis tetas y su lengua chupaba mi cuello: oooooooooooooh, niñita, me corro, me corro.
En aquel momento sentí un chorro enorme de leche caliente dentro de mi coñito que ya había dejado de ser vírgen.
Sacó su polla y empezó a restregarla por mis tetas.
Qué gusto niña, creo que nunca me he corrido tanto como hoy.
Me alegro, le dije. Yo tenía muchas ganas de probar una buena polla y una buena corrida dentro de mí.