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Me hicieron el amor bien rico junto al piano

Relato enviado por : vaginita-caliente el 11/04/2010. Lecturas: 7456

etiquetas relato Me hicieron el amor bien rico junto al piano   Infidelidades .
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Resumen
El empujo lentamente y sin esfuerzo me la metió toda su verga hasta el fondo de mi vagina, ahí supe que ya estaba haciendo el amor con otro y que ya era tarde para retroceder el tiempo.


Relato
Iniciare esta historia describiéndome, les diré que me llamo María Eugenia pero mis amigos me llaman Maru, tengo 33 años y soy una mujer mexicana, poseo piel blanca, pelo negro bien cuidado y largo, ojos negros, pestañas remangadas e igual unos dientes muy bien cuidados por lo que luzco una bella sonrisa femenina, también comentare que me gusta maquillarme diario, me pinto mis uñas de rojo y me aplico perfume. Mi estatura es de 1.65 y gracias a mi dieta gozo de un buen cuerpo en forma y con una cintura perfecta, igual tengo sensuales senos, pero por sobre todo mis piernas y nalgas son lo mejor de mi cuerpo. Me gusta vestir elegantemente para ir a trabajar pues sin duda gracias a mi empleo puedo darme mis lujos como mujer, enfatizaré que no soy una fácil ni ramera pues soy una mujer casada pero aun así esta vez no pude evitar ser infiel a mi marido con quien tengo un hijo de tres años, a él le he sido completamente fiel en estos tres años de casados más como dicen por ahí “nunca es tarde para una primera vez para todo” no pude evitar ponerle los cuernos a mi marido con mi compañero de trabajo hace dos semanas. Por último voy a decirles que soy profesora de piano y doy clases en un colegio de música en la ciudad de Tlaxcala, México, ahí es donde también trabaja Vladimir quien es profesor de canto y coro.

Vladimir tiene casi ya sus 38 años, es un caballero de estatura alta, no sé exactamente cuánto mide pero es un poco más alto que yo. Al igual posee un cuerpo en forma y muy bien dotado, no luce músculos pero aun así su cuerpo es sexy, no le gusta afeitarse mucho así que anda con un poco de barba en su rostro. Es un poco moreno claro, sus ojos son negros y su cabello negro con corte normal y se peina con copete, para esto usa un poco de gel. Y bueno como ya mencione es profesor de canto y coro en el mismo colegio de música donde doy clases de piano yo, él no está casado y por la forma en que me sedujo me doy cuenta que es un total mujeriego pues por su culpa no me resistí y caí en adulterio por primera vez en mi vida estando yo casada y con un hijo. Desde que llevo trabajando en este colegio de música que es ya cinco años lo he conocido, únicamente en este tiempo nuestra relación ha sido profesional y como él es profesor de coro a veces lo frecuento constantemente cuando nuestros alumnos tienen que participar juntos en obras que son para piano y coro. Más en todo este tiempo jamás me había deseado ni coqueteado y mucho menos yo que soy casada, no más bien esto entre nosotros nació por un descuido de parte mía, si un descuido que sin duda prendió la chispa del deseo de él hacia mí y desde ese momento él ya no pudo renunciar a la idea de hacerme el amor algún día, aun sabiendo que era una mujer casada, con hijos y además un poco conservadora por lo que la decencia para mí es fundamental.

Este descuido erótico sucedió una tarde de jueves en el jardín del colegio. Esa tarde ya estaba anocheciendo, yo ya había terminado de dar mis clases de piano. Así que cómo iba de prisa para salir del colegio ya que todavía tenía que pasar a la tintorería a recoger un traje de mi marido, iba muy rápido ya que sabía que cerrarían en la tintorería. Esa ocasión vestía una blusa azul celeste y una falda gris un poco arriba de mis rodillas, al igual que unas zapatillas de tacón normal pero ya un poco viejas por ello me paso ese accidente. En fin yo iba corriendo hacia la salida del colegio pero antes de salir se atraviesa un pequeño jardín en el patio, ahí por la misma prisa la inoportuna zapatilla de mi pie derecho se le rompió su tacón y como consecuencia me caí justo en las ramas de un arbusto del jardín, considerando que tenia falda no se pudo evitar una leve pero notable herida en mi muslo derecho, yo sin pensar quien me estaba mirando levante mi falda para aplicarme un poco de saliva en el raspón leve. Ahí es donde apareció Vladimir viéndome mis piernas fácilmente por mi falda subida.

Vladimir –qué te paso Maru, ¿estás bien?-

Yo –Si sólo me raspe un poco- (Al verlo rápidamente me acomode mi falda)

Vladimir –Si gustas puedes pasar a mi salón, ahí tengo un botiquín-

Yo –No deberás no es nada grave pero gracias de todas maneras-

Vladimir –Por favor no seas así ven no será la gran cosa-

Dude un poco pero al fin me deje convencer por él, de esta manera fui con él hasta su salón, ambos no nos decíamos nada. Al llegar dentro él saco de su escritorio dicho botiquín y de su interior saco un frasco de alcohol, algodón y un curita, así fue como inicio su deseo hacia mí ya no mirándome como amiga si no como mujer, mujer que no descanso hasta tener sexo. Bien… de nuevo sin palabras yo volví a subir considerablemente mi falda, me senté en una butaca y separe un poco mis piernas. Al momento él humedeció el algodón con el alcohol y me froto en mi raspadura, aunque no era grave pero por el alcohol me ardió un poco y a causa de ello di a notar un gesto de dolor, ante esto me dijo con voz suave que me relajara. Así el limpio la zona con el algodón, un ambiente de nerviosismo se sentía en ese momento y más fue para mí cuando note como mientras me limpiaba, él de re ojo miraba entre mis piernas mis bragas que por tener las piernas abiertas las podía apreciar fácilmente, mi respiración estaba agitada de sólo imaginarme los pensamientos sucios de él. Así continuo hasta que descaradamente se atrevió a poner su mano en mi pierna izquierda, yo sólo cerré mis ojos para no alterarme, de esta manera sentí como muy lentamente iba deslizando su mano para arriba de mi pierna. No me explico porque pero involuntariamente sentí como mi zona vaginal empezó a mojarse a causa de ese manoseo y no fue hasta que sentí como su mano llegó a mis bragas y en ese instante con un poco de brusquedad retira su mano de mi zona intima, ya ni le di permiso a que me pusiera el curita. Me puse de pie muy rápido, tome mi bolso y al ver como ya se había marcado el bulto de su pene en su pantalón me puse más nerviosa y salí muy rápido de su salón de nuevo casi corriendo por el nerviosismo y vergüenza. En fin eso termino ahí nomás y yo ignorantemente pensé que con esa reacción había comprendido que yo era una mujer decente y fiel a mi esposo pero no fue así. No más bien desde ese día note como cada que nos encontrábamos me miraba con deseo profundo, así que esto continuo una semanas más hasta la siguiente oportunidad que tuvo con migo, ¡vaya que oportunidad! Pues esa tarde si logro hacerme suya.

Eran cerca de las 7:00 de la noche, yo había despedido a mi último alumno y ya me disponía a retirarme, pero como no tenía prisa me tome mi tiempo. Antes de retirarme debo de asegurarme dejar en orden todo en el salón, esto incluye que estén bien ordenados los libros de partituras, butacas entre otras cosas que deben de estar en orden. Así lo estaba haciendo cuando alguien toco a la puerta y yo al decir que pase vi que era Vladimir, de nuevo al verlo me puse nerviosa pero él con la excuse que quería que le explicara las notas musicales de una pieza en el piano lo deje pasar inocentemente, de nuevo sin imaginarme sus depravadas intenciones. Yo estaba vestida con un suéter café afelpado, la misma tenia dibujos de cuerpo de leopardo y una falda igual café a las rodillas la cual tenía una abertura en el centro, también lucia unas zapatillas negras de tacón alto y como tenía mi cabello suelto esto mismo ocasiono que me viera más provocativa. En fin como tenía tiempo ambos nos sentamos frente al piano y como la banca es larga cupimos los dos. De esta manera me limite a explicarle lo que me pidió y yo estaba tocando el piano para darle el ejemplo, sin embargo de nuevo comenzó su intento de seducción unos minutos después. Mientras tocaba el piano sentí claramente como puso su mano en mis piernas cerradas e inicio a acariciármelas lentamente, ante esto de nuevo tuve miedo pues sabía perfectamente que a es hora ya no habían alumnos ni muchos profesores y ni menos el director así que en pocas palabras estaba a su merced, así que el miedo de una violación fue muy grande. Yo deje de tocar pese a dichos manoseos pues ya intentaba separar mis piernas. Intente detenerlo con mis manos pero no sirvió de nada.

Yo –No por favor detente Vladimir-

Vladimir -¡Quiero hacerte el amor!-

Yo –Soy una mujer casada lo sabes-

Vladimir –No me importa y que se vaya al carajo tu marido yo te deseo-

Vladimir -¡O si no sabes lo cuanto te deseo zorra!-

Al escuchar sus morbosas y obscenas palabras quise darle una bofetada pero él al instante me detuvo la mano y me planto un beso justo en los labios. Al principio trate de evadirlo pero al transcurso del beso mi resistencia iba acabándose cada vez más a causa de la pasión con que me besaba, ni mi mismo marido me había besado tan apasionadamente como lo estaba haciendo él. Nuestros labios parecían jugar emitiendo mucho sonido de chupadas mutuas, era un beso mojado pues nuestra saliva estaba escurriendo en nuestras ropas de tantos besos, sin duda se mi hizo eterno ese delicioso beso y mientras continuaba besándome sentí como introdujo su mano dentro mi suéter comenzando a masajearme mis senos, pero más que tocármelos él me los pellizcaba con fuerza y me los apachurraba como queriéndolos exprimir a tal grado que me dolían pero no lo detuve ya que mi excitación en ese momento ya era grande. Al terminar de besarme él de inmediato subió mi falda y separo mis piernas completamente, así acostándome sobre el banco del piano inicio a besarme mis piernas y recorriendo con su lengua mis piernas, así a besos iba subiendo por mis piernas centímetro a centímetro hasta que llegó a mis bragas. Con delicadeza comenzó a chupar mi zona vaginal sobre la tela de mis bragas pero esto no impidió que sintiera claramente el tacto de sus labios en mi vagina, no pude evitar emitir leves gemidos de placer al sentir como su lengua recorría mi zona vaginal, con su saliva ya había mojado totalmente mis bragas.

Sin pedirme permiso las removió y así pudo ver por fin mi raja vaginal bien mojada, ahí pude apreciar su mirada llena de morbosidad y lujuria. De inmediato introdujo dos de sus dedos en mi vagina ¡Aaaa! Fue el sonido de placer que dije, él comenzó a meterme y sacarme sus dedos de mi vagina con rapidez, en todo mi cuerpo un indescriptible placer me recorría y de nuevo me volvió a de decir ¡Quiero hacerte el amor! Si por favor fue lo que le conteste con voz llena de deseo y sensualidad.

Yo –Espera estamos en el colegio alguien nos puede ver-

Vladimir –No te preocupes mi amor-

Antes de continuar él cerro perfectamente las cortinas, aseguro la puerta y apago las luces por lo que quedamos casi en completa obscuridad, únicamente nos alumbraba el destello de una lámpara de afuera pero si era lo suficiente para vernos. En el momento que volteo a mí yo me baje mis bragas completamente y volví a acostarme en la banca con mis piernas bien abiertas. El se desabrocho su cinturón, bajo sus pantalones y su bóxer quedando así a mi entera vista su pene bien erecto y derecho pues el suyo no se le ladea como otros hombres si no que lo tiene más en línea recta ¡Chúpamela por favor! Al sólo escuchar esa palabra quede petrificada pues mi marido jamás me ha hecho mamarle su verga y como consecuencia no sabía cómo hacerlo.

El al darse cuenta que no había mamado ni una verga en mi vida me dijo únicamente ¡No importa sólo besamela! Yo con temor tome su suave pene en mis manos y lo lleve a mi boca, únicamente le di unos besos en su glande pero al querer meterlo en mi boca quise vomitar así que para no arruinar el momento no lo hice más.
Al caer en cuanta que no se lo iba a mamar en definitiva no insistió más. Se poso sobre mi cuerpo y separo más mis piernas. En ese instante sentí claramente su pene en mi zona vaginal, yo al sentir que estaba a punto de penetrarme dude de nuevo pero sin duda la lujuria era mayor que la duda. El empujo lentamente y sin esfuerzo me la metió toda su verga hasta el fondo de mi vagina, ahí supe que ya estaba haciendo el amor con otro y que ya era tarde para retroceder el tiempo. Comenzó a hacerme el amor con toda su pasión y yo gemía como toda una loca de puro placer, sin embargo al recordar que era un salón de clases y que aun había personas a fuera trate de contenerme lo más que pude pero era imposible ya que el placer era tal como nunca en mi vida lo había sentido con nadie. Me la metía y sacaba una y otra vez sin detenerse e igual al mismo tiempo me besaba mi cuello en círculos, todo esto era una nueva experiencia que nunca había experimentado. Ahí cometimos una tontería pues por el mismo movimiento yo sin querer golpe las teclas del piano con mi mano y a causa de ello se emitió un fuerte sonido del mismo, ambos nos asustamos y paramos por unos segundos pero al darnos cuenta ambos reímos como locos y Vladimir reinicio el mete y saca. Yo me sentía como una verdadera puta ahí junto al piano con mis piernas bien abiertas y el pene de Vladimir entrando y saliendo de mi vagina, no pude evitar en ese momento pensar en lo que haría mi marido si supiera que su amada esposa estaba haciendo el amor con otro y que en verdad lo estaba disfrutando.

La manera en que me estaba haciendo el amor sin duda era la mejor y la más salvaje posible pero la misma velocidad de penetración ocasiono que no aguantara más y de inmediato eyaculo en mi vagina, al instante después de haber terminado su orgasmo retiro su pene de mi vagina empapado de semen. Yo sin limpiar mi zona vaginal me acomode mis bragas y falda e igual él su pantalón y cuidando que nadie nos viera salimos del colegio despavoridos. Yo al recordar que eyaculo dentro de mí rápidamente acudí a una farmacia donde compre unas pastillas de emergencia para no quedar embarazada y al llegar a mi casa lo primero que hice fue cambiarme mis bragas manchadas de semen para evitar que mi marido se diera cuenta y por fortuna lo logre, ni él ni nadie se enteraron que hice el amor con Vladimir hasta el día de hoy.

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Comentarios enviados para este relato
ariel2474 (26 de April de 2010 a las 00:45) dice: me encanto me recuerda a una escritora nora roberts te atrapa en los primeras lineas me gustaria platicar contigo tienes una manera de escribir muy buena y la chica del relato me recuerda a mi esposa

fernandito03 (24 de May de 2010 a las 15:00) dice: Me encantan las mujeres tan putas. Mi esposa es una de ellas. Cuendo coje con su jefe y regresa a casa con la concha llena de leche me cuenta los detalles y termino acabandole sobre la leche del otro. Me encanta.


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