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Me limpió la señora de la limpieza... ( CON fotos)

Relato enviado por: narrador el 30/12/2015. Lecturas: 24488
Etiquetas:   Maduras
Relato completo

Hace pocos días, que me encontraba recuperándome de una tremenda juerga. Cuando Fatima, la señora que se encarga de la limpieza en la casa de mis padres, entró en mi habitación, para limpiarla.

Desde adolescente, siempre le había puesto atención, sin importarme que fuera mayor que yo. La cosa es que ya más grandecito, en varias ocasiones, mientras se duchaba, la llegué a ver completamente desnuda, sin que ella se diera cuenta.

En consecuencia, nada más de ver su peludo coño, yo terminaba haciéndome una sabrosa puñeta a su nombre. Por lo que en ese momento al verla entrar, recordé las tantas veces que me había pajeado a nombre de ella. Quizás fue la manera en que la estuve mirando, que Fatima al darse cuenta de manera en que yo la estaba viendo, me dijo en un tono de voz muy seductoramente. Si continuas viéndome así, me vas a dejar sin ropa.

Yo que estaba en automatico en ese momento, le dije. No sería la primera vez, que te llego a ver desnuda. La cara de sorpresa, y curiosidad que puso Fatima, hizo que yo continuara diciéndole. Que antes de que yo entrase a la Universidad, no perdía oportunidad de verla dándose una ducha.

Y fue ella la que me preguntó, en un tono de cierto orgullo. Bueno, y cuantas puñetas te llegastes hacer a mi nombre. Riendome, mientras me ponía de pie le dije. Sabes Fatima, perdí la cuenta. Quizás los que le dije le gustó, ya que de inmediato me preguntó, ¿y ahora te harias una puñeta por mi? Yo sin dejar de verla, le dije que no, prefiero metérsela. Así que a medida que me fui acercando a ella, Fatima se fue soltando los botones de su bata de limpieza. Al tiempo que se colocó de espaldas a mi.

Yo la abracé y comencé a besarla por el cuello, y en cosa de segundos, ya su bata se encontraba en el piso de mi habitación.Ya ella estando completamente desnuda, me ayudó a terminar de desvestirme. Y cuando ambos estuvimos en igualdad de condiciones, lo primero que hizo Fatima, fue ponerse a mamar mi verga.

Yo estaba algo sorprendido, no tan solo por la sabrosa mamada que me estaba dando Fatima, sino por lo depilado que en ese momento llevaba su coño. Bueno de la mamada pasamos a mi propia cama, en donde yo comencé a penetrar sabrosamente introduciendo mi verga dentrp de su coño.

Fui sintiendo como mi verga iba penetrando su caliente, bien lubricado, y húmedo coño. Cosa que a medida iba sucediendo, Fatima gimiendo de placer, me pedía que le diera más, y más duro, al tiempo que sus caderas se movían dinamicamente.

Así que a medida que Fatima, y yo contonuamos teniendo un sexo salvajemente divino, fuimos cambiando de posiciones. En ciertos momentos, yo me encontraba a su espalda, metiendo y sacando mi caliente y dura verga dentro de su coño.

En otros momentos, era ella la que se encontraba sobre mi, o yo sobre ella. Y así continuamos por un largo rato. Hasta que finalmente me vine dentro de su coño, pero ella golosamente volvió a ponerse a mamar toda mi verga.

Ya estábamos los dos tirados sobre la cama, cuando la misma Fatima me comentó, ahora no vayas a salir a contárselo a todo el mundo, mira que si mi marido se entera, es capaz de matarnos a los dos. Fue cuando al escuchar sus palabras, me acordé que el esposo de Fatima era un viejo muchísimo mayor que ella.

Que según la misma Fatima, desde hace años que no se le para. Cosa que a mi no me importa mucho, ya que desde ese día, cada vez que se nos presenta la oportunidad, terminamos metidos Fatima y yo en mi cama follando como locos.