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ME MASTURBABA EN EL JARDÍN Y BAJO EL SOL. ( CON fotos)

orgasmo.eterno Relato enviado por: orgasmo.eterno el 5/10/2014. Lecturas: 5320
Etiquetas:   Confesiones
Relato completo
Me masturbaba excitado porque la vecina me miraba desde su ventana(Mientras escribo tengo en mi mano mi verga dura que la sobo y por tanto alterno de mano para poder escribir)

El jardín de mi casa es lleno de luz y plantas ornamentales que son la envidia de los vecinos. El jardín es del tipo de casa española colonial y de un lado de dos plantas, y otras dos de una sola, atrás hay una muro que colinda con la casa vecina y que desde que construyeron otro piso, se divisa la ventana de una habitación que, para el caso, resultó ser la de la vecina colegiala.

Cuando hay mucho sol me gusta tomarlo sobre una hamaca frente al muro. Desde ahí y por casualidad descubrí a la vecina. A veces ocurre que he estado con alguna amiga en el facebook cachondendo y por una razón u otra, cuando me he quedado prendido y hay sol, me place masturbarme de manera libre y obscena. Esa mañana asoleada era una de ellas. El saber que mi vecina me miraba desde su ventana a escondidas me dió la gana de masturbarme de manera descarada. Me puse, entonces, sobre el pasto, totalmente desnudo y recostado me empecé a jalar mi verga que no tardó en endurecerse y ponerse grande y ardiente. Me excitaba ver que la vecina me veía, asñi que abri las piernas totalmente y las levanté de modo que mi culo y mis testiculos estuviaran al alcance de su vista. Yo me acariciaba rico...me jalaba mi verga y me contorsionaba al ritmo del placer... En algun momento tomé una hoja del pasto y empecé a acariciar mis testículos y hasta mi culo. Así, en pleno goce, se me dió por estirar mis piernas, levantándolas y tratando de tocar junto a mi cara con los pies... Presumia que mis huevos y mi verga desde esa perspectiva sería más provocativo, y, en efecto, la vecina recorrió las cortinas y con desparpajo empezó a acariciar sus tetas de colegiala. Eso me animó tanto que cuando aceleré mi masturbación debido a que ya me venía, terminé corriéndome con un chorro potente de mi lechita que me embarró mi propio pecho y hasta unas gotas alcanzaron mi propia cara. La vecina no pudo contenerse y al momento de mi corrida ella gritó como si también desde su ventana ella hubiera acabado.
La historia no termina ahí, pero esta es una de varias que me han ocurrido con esta vecina. Así la descubrí, y así de lujuriosa seguiría nuestra buena vecindad.
(continuará)