Era un día excelente con bastante calorcito y un cielo despejado, nos dimos una escapada a la playa, llegamos como a medio día compramos unas cosas en el oxxo que esta frente a la terminal, tomamos un taxi y nos fuimos directo a la casa, al llegar nos percatamos habían varios albañiles trabajando en el techo de la casa de enfrente cosa que en ese momento no le dimos importancia.Era un día excelente con bastante calorcito y un cielo despejado, nos dimos una escapada a la playa, llegamos como a medio día compramos unas cosas en el oxxo que esta frente a la terminal, tomamos un taxi y nos fuimos directo a la casa, al llegar nos percatamos habían varios albañiles trabajando en el techo de la casa de enfrente cosa que en ese momento no le dimos importancia.
Tomamos unas cervezas y nos fuimos directo al mar, en esa parte de la playa no había casi nada de gente, aprovechamos para hacer algunas travesuras con la cámara, ya después de un rato nos fuimos para la casa llenos de arena.
Para no ensuciar la casa tenemos en la parte de adelante una regadera exterior que usamos para lavarnos la arena antes de entrar, primer ella se empezó a lavar el cuerpo mientras yo esperaba mi turno para ponerme debajo del agua, en eso empecé a escuchar unos cuchicheos, me di cuenta que los trabajadores que estaban en el techo de enfrente nos estaban mirando fijamente, bueno más bien a mi mujer quitándose la arena de sus senos, seguimos echándonos agua pero traíamos los trajes de baño puesto, unos minutos más tarde entramos a la casa directo al baño para ducharnos como se debe, nos pusimos bajo la regadera para enjabonarnos pero apenas salía un chorrito de agua, parecía que no había presión del agua dentro de la casa, era todo un problema bañarse bien con tan poca agua cayendo sobre nosotros, además estábamos llenos de jabón, en tono de broma le dije a mi esposa que tendría que bañarse afuera y darle el show a los albañiles que tanto desean, (con una sonrisa pícara en la cara) ella dice pues por mi está bien, no tengo problema, total sabes que no soy penosa en lo más mínimo, agarro el shampoo, salió de la casa y se puso bajo la regadera de la terraza a bañarse como si nada, los albañiles de inmediato se dieron cuenta, la estaban mirando tratando de no ser tan obvios, yo me excite rapidísimo mientras veía como se enjabonaba sus grandes senos, se los agarraba de una manera tan rica, luego bajo su mano para enjabonarse las nalgas y su vagina suavemente, después de unos minutos, cerro la regadera se enrollo una toalla y entro de nuevo muy quitada de la pena como si fuera cosa de nada, yo me sentía como un volcán a punto de estallar, me la tuve que llevar a la hamaca para para hacer el amor hasta que no pude mas.