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Mi esposa mi cuñado y yo.

Relato enviado por : Anonymous el 04/04/2006. Lecturas: 6136

etiquetas relato Mi esposa mi cuñado y yo. .
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Resumen
Hola, Tengo 30 años y soy casado desde hace 12 años con una linda nena que tiene 29 años...


Relato
Hola, Tengo 30 años y soy casado desde hace 12 años con una linda nena que tiene 29 años en la actualidad, tenemos 2 hijos y aunque a veces peleamos como cualquier otro matrimonio, en la cama somos verdaderamente calientes a la hora de hacernos el amor.

Somos de clase media trabajadora, y describo a ella: -Morena clara de 1.60 mts, delgada, ojos negros, cara afilada y por supuesto bella, del cuerpo pues que les puedo decir, es delgada, tiene unas tetas de buena proporción, un culo paradito con caderas anchas muy suculentas, buenas piernas que hacen juego con toda ella, yo soy alto de 1.80 mts, blanco, cejas pobladas, cabello corto, ojos cafés, y delgado.-

En ocasiones ella y yo gustamos de echarnos nuestras copitas en casa cuando los niños duermen profundamente, es cuando aprovechamos entrando la noche en su más alta sensualidad, a veces cojemos con una buena picture xxx, otras sólo nos damos unas tremendas saboreadas por todos lados. Tanto ha subido nuestro nivel de calentura que cuando se la estoy metiendo en su hoyo empapado le susurro al oído que me gustaría verla parchando con otro cabrón, aquí no comprendía bien, ya que sentía su panochita mas mojada a punto de orinarse de placer justamente cuando le decía que por atrás se la están metiendo y por delante estoy yo. Así estamos toda la noche simulando con uno de esos desodorantes que parecen penes, ¡cómo nos excitamos¡ cuando le mamo el clítoris y le incrusto este objeto en su chocha gozando más que intensamente imaginando que estamos en un trío, me la mama, le meto este pene similar y guau¡¡ como goza ella y yo también… Pero este juego lujurioso se queda solamente así, como un juego fantasioso.

Una vez lo intenté con unos amigos que invité a la casa, no le dije nada a ella que los llevaba y a ellos nunca les mencione mis intenciones…nos pusimos a tomar y cuando la puse medio jarra, le dije discretamente que se quitara la ropa en frente de nosotros, y zaz ¡¡¡ que se encabrona metiéndose al cuarto dejándome hablando solo, en ese instante mis amigos sin percatarse del porque se enojo mi esposa, decidieron irse en cuanto se terminó el pomo, ya cuando entre a platicar con ella para disculparme, ella estaba haciéndose una muy buena chaqueta y me dijo: -Entra ya y mámamela que me estoy viniendo- así lo hice y nos dimos hasta por debajo de la lengua imaginándonos que hubiese pasado si aceptaba mi propuesta, pues se estaría comiendo tres pingas para ella sola, solo con decirle eso que se vuelve a mojar y otra vez que me la vuelvo a coger…

En otra de esas candentes ocasiones de ebullición fuimos cada vez más al fondo del asunto preparando a lo que a la postre será la primer experiencia de este tipo, pues ya medio borrachos para calentarnos nos confesamos algunas infidelidades en tiempos de casados, así pasamos la noche y le dije algunas ocasiones en donde había parchado con unas compañeras de trabajo, ella se calentó en vez de enojarse y cogimos súper chido, preguntando ella de cómo me las había cogido, de que formas, si les mamé la chocha, si me la mamaron y todo el show completo. ahora era el turno de ella y me dijo que hace mucho en la empresa donde ella trabajaba había un compañero que la acosaba mucho, le decía que le gustaba, que quería salir con ella a tomar una copa por ahí, era tanto el cántaro al agua que ella terminó por aceptar en mamarle una vez la verga en una de las bodegas, y que él también ahí mismo le mamó la panocha hasta venirse los dos ahí mismo, y que sólo fue eso, no quedando yo conforme con su testimonio porque sabía que faltaba, le insistí para que me dijera toda la verdad, así es que con la pena del mundo me confesó que este guey que yo por cierto conocía, pues se la parchó en ocho ocasiones a la hora de la comida en un hotel cercano a su trabajo y que le gustaba como se la cogía, Claro ¡ que no me la creí, debieron ser más de esas ocho veces por supuesto, pero con eso me conformaba. Posteriormente corrieron a este bato y cómo en un mes después ella se salió de ahí, perdiendo el contacto, ( más bien perdiendo el contacto de esa verga, y el de esa chochita pues se cogían los dos ). Al decirme esto, pues sentí culey pero si les contara como cogimos ese día, imitando como se la parchó este cabrón e imaginándome cada metida y chupada que le daba a mi esposa, pues esta fué una de nuestras mejores parchadas de la historia. Y ya dichos nuestros secretos pues todo encaminaba más fácil a lo que deseábamos los dos. Hasta que un día cercano a esto…

En una de tantas ocasiones que íbamos a casa de mi hermana a reuniones familiares (hasta la fecha) pues nos poníamos todos hasta el full de borrachos, esa noche el ambiente se tornaba muy tranquilo, mis papas no fueron en esa ocasión, solo estábamos mi hermana, mi cuñado, mi esposa y yo. Y por supuesto como en todas las buenas reuniones no podía faltar la buena comida, la buena música, y por supuesto el alcohol.

Ese día mí hermana estaba algo enferma aunque se echo sus copas ya no pudo más y se fue a dormir con todos los chamacos (los de ella y los míos). Sólo nos quedamos mi cuñado, mi esposa y yo que seguíamos tomando sin imaginar lo que nos aguardaba.

Ya como a las 2:30 de la madrugada, mi esposa se levanta a bailar muy eróticamente insinuando con sus movimientos que deseaba una verga bien parada para saborearla olvidándose que estábamos los dos ahí, no sé porque siempre que está con unas copas encima se pone lujuriosa, ya ni le digo nada y al contrario, me excita mucho verla caliente aunque esta vez no estábamos solos, estaba mi cuñado que ni parpadeaba el cabrón de ver a mi vieja sabiendo en el fondo que este guey se deshace por meterle su reata, ya que me he dado cuenta desde hace tiempo que le echa vistazos fugaces a su culo sin que nadie se dé cuenta, solo que yo si lo veo al cabrón…también mi esposa que no se haga pendeja ya que aunque este cuate ya tiene 37 años como que le llama la atención de algo, de hecho a mi esposa ya me la he cachado que baja la mirada indiscreta para que él se de cuenta que lo está mirando y en algunas ocasiones él se abre de piernas para que la vista de ella vaya mas al fondo (que pinches cabrones) yo no digo nada porque eso la neta me calienta un chingo madral y aunque ellos ni en cuenta que me doy cuenta de eso… lo siguen haciendo.

Continuando con el relato, mi cuñado no dejaba de parpadear y aún no creía lo que estaba viendo, yo por un lado diciéndole a mi esposa con voz casi alta: - Órale vieja, no te manches, que bien bailas- Y entre risas pícaras entre mi cuñado y yo daba pie a motivar a mi esposa para que no parara de bailar. Y también para calentarla ya que en realidad esto era lo que queríamos. Ella por un lado tenía el campo libre para coger con dos a la vez, yo para verla gozar con otro, además para que a este cuate se le quitaran las ganas de untarse a mi esposa.

Al escuchar la canción de Sweet dreams de Eurithmics, que es la favorita de mi caliente esposa, le dije que se levantara de nuevo a bailar, ella asi lo hizo tocándose las tetas por encima de su blusa azul escotada dejándonos ver su blanco brasiere, se pasaba la mano lentamente sobre sus apretadísimos jeans, sobre sus muslos, por sus caderas hasta llegar a sus redondeadas nalgas, se subía a los sillones de perrito y de frente abriendo las piernas para enseñarnos su esplendoroso rabo que de seguro ya estaba húmedo..

Mi cuñado disimulaba y se veía tranquilo, sereno, observando las locuras eróticas que hacía mi mujer, no parecía asombrarse, pero sé que estaba a punto de explotar, yo no me podía quedar atrás y mi trozo de carne estaba creciendo por observar el show prohibido que nos ofrecía mi mujer sin ningún pudor.

Ella bailaba de una forma magistral, y para darle más sentido al momento, apagamos las luces dejando solamente la lámpara esquinera que controla la intensidad de luz, y que bárbaro, todo era increíble. Mientras tanto para alivianarnos de tanta pasión, le decía salud a los dos para romper un poco el turrón.

Invite a mi mujer a sentarse entre nosotros para seguir tomando los tres y entre risas y copas, mi esposa nos preguntó a los dos el porque teníamos los pantalones abultados...? a lo que contestó mi cuñado: -La culpa es tuya, ya que esos bailes estuvieron magistrales- y me dice a mi en forma vacilante -Y además déjame decirte cuñadito que tienes una mujer bien dotada con todo respeto- Mi mujer soltó la carcajada y abrazó a mi cuñado pegando sus tetas en su hombro izquierdo al mismo tiempo que la mano derecha de mi esposa acariciaba su pierna izquierda y a la vez la mano izquierda de mi cuñado tocaba la rodilla derecha de mi vieja al tiempo que abría un poquito sus piernas para hacer constar que todo iba por buen camino y con las copas, pues mucho más chingón.

Ví muy claramente que para ese entonces mi cuñado se sentía en confianza al igual que mi mujer, y no voy a negarles que me encabrone en ese momento, pero a la vez sentí una calentura incontrolable que me hacía seguir adelante con la velada y que se me olvidara todo ese coraje al instante.

Ese abrazo que se dieron encaminó a detalles más subidos de tono, al decir alguien un disparate o una broma, ellos no desaprovechaban en volverse a abrazar discretamente sin dejar de juntar sus cuerpos, Yo para esto, trataba de decir más pendejadas para que ellos siguieran chocando sus cuerpos, en una de esas, mi esposa en vez de abrazarlo amenamente, junto el cuerpo bajando su brazo para rozar sutilmente la verga de mi cuñado con su codo, a lo que nadie dijo nada, a la siguiente broma, ahora fué el turno de él, en vez de abrazarla, bajo su brazo como sin darse cuenta y tocó el seno izquierdo de mi esposa con su codo y que tampoco nadie dijo nada, poco a poco la discreción fué pasando a lo notorio entrando los tres a un excitante juego erótico, en donde nadie decía nada. Yo para entrarle también a ese momento, tocaba a mi mujer con discreción su seno derecho también con mi codo, ella también se recargaba a mí apoyando su codo en mi pito, mi cuñado juntaba su cuerpo al de ella apoyando su codo en el seno derecho, ella se dejaba y también lentamente nos acariciaba las rodillas subiendo su mano por nuestras piernas al borde de nuestras hambrientas vergas, no podía hacer de más, pero ya se olía sexo por todos lados y Brindando, platicando, haciendo bromas, seguimos por un rato calentando motores.

Las cubitas, junto con la música alegre, empezaron hacer efecto cada vez más y la cachondez que teníamos los tres era más que notoria y excitante, ya que nadie se atrevía hasta ese momento en hacer algo que nos pusiera al rojo vivo para actuar. Entonces ahora tuve que intervenir yo para que ellos se descararan sin tabúes y lo que hice fue algo muy cabrón para aquel momento, le dije a mi esposa –Oye nena, como que noto que tienes mojadito el pantalón, no se te hace?- Ella se sorprendió y me contesta de la misma forma directa –Si, la verdad es que está algo mojadita, ya sabes como me pongo con el vino jajajajaja, y no creo que se note eso, además que no creo lo que dice tu cuñado que estoy bien dotada, como está eso?- Nos quedamos el y yo petrificados de no saber que hacer, me preparé mentalmente ya que todo indicaba que para ese momento ya era actuar de inmediato, entonces para alargar las cosas que la saco a bailar una salsa que tocaba en ese momento, ahí aproveché para decirle a mi cuñado –A poco está buena mi vieja mijo?, ella modeló su cuerpo parando el culo y parando las tetas y se tocaba para que la respuesta de él sea afirmativa, y por supuesto que de inmediato él dijo: -Si, mira nada más esas nalgotas, la verdad está súper bizcocho tu vieja- asombrados de esa respuesta aproveché la música y la ocasión para tocarle las nalgas desinhibidamente al igual que ella bajaba su mano a mi palo ansioso y me lo apretaba descaradamente frotándomela frente a mi cuñado que seguía impávido, así es que aproveché nuestra calentura para pasar mi mano por su panocha, metiendo mis dedos entre sus piernas para sobarle su precioso clítoris, la voltee para arrimarle mi camarón en su enorme culo sudoso, subía mis manos por sus tetas apretándolas con fervor y besando su boca así volteada quedando todos detenidos por un instante regocijando nuestras pupilas y al mismo tiempo nuestros cuerpos. Casi no bailamos, pero como nos fajábamos. Ví la cara de él y ya le ganaban las ganas para fajarse a mi vieja, termina esa canción y le digo a él que baile con mi mujer, ellos bailaron otra salsa de esas cachondas y ni tardos ni perezosos juntaron sus sexos y al compás de la música se limaban apretaditos, mi esposa ya escurría de caliente así es que bajó la cabrona su mano, tocando suavemente su verga diciéndole entre voces: -Ay la tienes bien parada- y el al mismo tiempo apretó sus nalgas olvidándose por completo que yo estaba presente, eso le ponía más pimienta a la velada haciéndome casi venir ahí mismo, ya que era la primera vez que veía a mi esposa hacer algo parecido, pasa otra canción y decido que vuelvan a bailar haciéndome pendejo de lo que estaba pasando, ellos continuaron pasándose de lanza y esta vez ya se tocaban de todo, él acariciaba la panochita de mi mujer y besaba sus senos sobre su blusa, a lo que ella respondió con bajarle el cierre del pantalón para meter su mano y claro se veía que le sobaba los huevos y le chaqueteaba el pene, ellos se agitaban más y más, pero les dije que continuaran bailando, así es que mi cuñado sacó el seno izquierdo dejando al natural su erecto pezón pasando su lengua por alrededor, ella continuaba masajeando la pinga por dentro deseando chuparla, él la voltea besándola en la boca, apretaba su seno desnudo cuando de pronto le saca la otra teta teniendo las dos en sus manos apretándoselas y sobándolas como a ella le gusta, ella no soltaba la verga y así como estaba ella le desabrocha el botón del pantalón quedando sólo su truza estorbando su tacto, ya tenía la verga bien parada y acto seguido que le saca la reata ancha y babeante, ella se voltea y baja hasta su cabeza para darle un refrescante besito, deteniéndome sentí que me venía, pero los dejé en medio de la sala para que hicieran lo que quisieran, él la toma del cabello así de pie y hace que se hinque a su mástil para que se la mame, ella hace caso y le empieza a darle unos lengüetazos por todos lados de su sexo pasando por su ancho tallo, mamando como loca desesperada, por fin ella tiene saboreando el pene del cuñado y a él se le está haciendo tener a mi mujer como deseaba, estaban en la gloria, y decían entre voces: -Que rico, quiero que me coja tu verga- y el –Si mami, te la voy a meter hasta el fondo y por el culo también, que rico mamas, estas bien buenota- así la tenía mamando cuando me levanté y me saque la verga poniéndola sobre la cara de mi esposa para que también a mí me la chupe, ella juntó nuestras vergas poniendo las dos en su boca al mismo tiempo, con su lengua hacía maravillas y nuestras vergas se hinchaban cada vez más, nos lamía los huevos simultáneamente al mismo tiempo se tocaba la vagina masturbándose, era algo espectacular e incomparable.

Después de un rato de la doble mamada que nos dio, me siento en el sillón para verlos cojer, ahora el quería puchita, así es que la levantó y se hincó para desabrocharle su pantaloncito, la bajó con tremenda emoción delicada y su tanga se encontraba más que empapada, que rica se veía, su tanguita semi transparente dejaba ver los vellos húmedos y pegaditos a su vientre, que escena tan rica me cae de madres, el le bajó su tanga y empezó a meter su lengua, ella para mayor comodidad se acuesta en el sofá, y empezó aquello con más intensidad, decían frases calientes: -Que rica panochita, acábame, soy tuya, estas bien bueno, que pito tienes, estas bien buena, que culote, que raja tan grande y carnudita tienes, que vellitos tan suaves, que rico hueles, te la voy a meter, ya te traía ganas- Así estaban gozando quemándose enfrente de mí.

Eran puras mamadas de panocha, que por lógico ella gozaba cada sorbetazo, me volví a levantar para que me la chupe otra vez, el mamaba la vagina con frenesí haciendo gemir una y otra vez a mi mujer, ella me la chupaba con enormes latigazos, así es que los separé, puse a mi vieja de perrito, le sobe la vulva y el clítoris con mi glande hinchado, y poco a poco se la introduje hasta el fondo, mi cuñado se levanta y le pone la verga en la boca para que ahora ella se la mame, y pajeaba la verga tragándose todo el jugo que le salía absorbiéndolo todo, yo ya estaba embistiéndola como animal enjaulado haciéndola gritar en cada metida y sacada de verga, cuando sentí que iba a venirme por aquello de la euforia, saque mi verga y le dije a el: -Ahora métesela toda tu, esta bien rica su panocha, al mero tiro- ella jadeó, ya que le urgía sentir otra verga que no fuera la mía, así es que los volví a dejar solos en esa escena.

Mi cuñado estaba que se venía y no paraba de decir –Que rica estas, ya tenía ganas de cogerte, como se me para la verga cuando te veo- ella le contestaba –Que deliciosa verga tienes, quiero acabármela toda, que caliente me pones, quiero cogerme a los dos juntos- Yo me empecé a masturbar observándolos, en eso mi cuñado se levantó, se acostó en el sofá y le pidió a ella que le pusiera su tremebundo culo en la boca antes de empezar a bombearla, ella obedece, le pone su mega culo, se empina toda quedando sus caderas al aire, dejando su hinchada vagina en todo su húmedo esplendor, estaba súper mojada la cabrona y el comenzaba a lamerle cada milímetro de su rajita muy tiernamente sacándole a mi esposa al mismo tiempo, una hilera de mecos seguida de suspiros interminables, que por lógica el saboreó hasta la última gota de ese néctar vaginal, y mientras le come su panocha, en esa misma posición del 69, ella toma con su mano la tremenda verga de él y le entona unas ricas lamidas comiendo cada carne de su miembro venoso, sus huevos se hundían dentro de su boca una y otra vez, pasaba la lengua lentamente por su tallo, sus cuerpos se agitaban cada vez más, el sudaba, ella explotaba de placer descomunalmente y aprovechaba la boca de mi cuñado para echarle todo su rocío de mecos femeninos, ella se estaba viniendo otra vez como si estuviera orinándose sobre de él, ensordeciéndonos con un grito desgarrador avisándonos a su vez que ésta había sido unas de las mejores venidas de la noche, mi cuñado se contenía para no eyacular en ese momento, ya que fue excitante verla retorcerse sobre la cara gritando de placer haciendo de esto un espectáculo inolvidable para los tres.

Yo masturbándome al mismo tiempo que los observaba sin decirles ninguna palabra, solo los miraba excitado y desorbitado de tanto placer que mis ojos guardaban, congelando cada imagen y gemido dentro de mi memoria y estoy seguro que ellos también hacían lo mismo.

En ese 69 maravilloso me levanto y pongo mi verga dentro de la boca de mi esposa, y ahora tenía de nuevo las dos vergas para ella solita, mi cuñado mame y mame panocha y al poco rato decido meter mi verga por el culo de ella, muy sigilosamente voy metiendo poco a poco mi cabeza, mi cuñado asombrado del panorama colabora en darle unas lamidas en el clítoris para que vaya aflojando su estrecho anito, voy metiendo y siento como mi cabeza se hunde al compás del gemido placentero y poco a poco empiezo a meter mi tallo para que su esfinter pueda envolver toda mi verga por completo, mi cuñado lamía todo lo que tiene de panocha mi esposa, ella con trabajos de dolor y placer no dejaba de mamarle la verga, ya era hora de que se cojan a mi vieja concluyo y me desaparto de ellos, ella se voltea a cara de él levantando su culo y con la otra mano toma la verga y se va sentando con hambre de aquella gruesa pinga que mi cuñado ofrecía, por fin sus sexos hacían contacto por primera vez y aquello era ya una verdadera orgía de tres, las caras de los dos empezaron a tornarse como volcanes en erupción besándose con pasión sus bocas y sus cuellos, la verga de mi cuñado empezaba a entrar y ella empujaba su hoyito hacia su vientre, para que la profundidad de ella y lo erecto de él embonaran como un anillo al dedo, este guey con su gruesa reata venosa le rompía la vagina abriéndola a lo bestia y debo decirles que nunca imaginé que mi esposa la aguantara, pero lo cierto es que ya estaba toda adentro, increíble me cae, a ella le dolía pero le gustaba de lo lindo, lo único que quería era tenerla toda dentro de su concha para acabársela toda, se veían felices como si desde que se conocieron ya deseaban este momento y lo mejor es que estábamos cumpliendo cada quien nuestra fantasía, él cojerse el culo de mi mujer, ella comerse la mega verga de este guey, y yo, ver a mi mujer con otro, así es que no había problema alguno…

Ellos seguían cojiendo sabroso dándose sexo en cada segundo que pasaba, yo me deleitaba y me calentaba a 1000 x hora viéndolos parchar chingonamente, de cómo se engolosinaban a mi esposa en frente de mí y de como le entraba esa pinche verga y como le salía de la paparruchita que se abría a reventar, lubricando sus sexos espumosos, me acerqué para ver mejor y sus jugos reflejaban la media luz que había en la sala, ella multiorgásmica se venía a grandes chorros mojando los huevos de él a cada rato sin dejar de parar. El tiempo se evaporaba pero gracias al efecto del alcohol, nuestras pingas continuaban erectas al máximo.

Ya cuando los vi más que acoplados, decido participar con ellos, mi verga relinchaba y mi mujer montada sobre él me veía con ojos de lujuria invitándome, así que me levanté y fui directo a donde estaba su babeante ano, así es que la tomé de las caderas acoplándome al ritmo que llevaban, tomé mi pito y poco a poco fui metiendo directo a lo profundo de su ano inquieto, sin pensar se la dejé caer toda hasta dentro, sentí un cosquilleo ya que su esfinter me apretujaba a la par que lanzaba varios gemidos repletos de orgasmos porque la cabrona ya estaba comiéndose a dos al mismo tiempo, y le metíamos la verga ambos haciéndola venir a cada momento chorreándole los huevos a mi cuñado, ella estaba a punto del colapso y los dos gastando energías sin dejar de bombear, fue magistral esa escena, pero necesitábamos más, así es que le dije a mi mujer –Sabes mija, te la vamos a meter por la vagina los dos- ella pausó el ritmo pero retándonos nos dijo – Ay que rico, a ver si pueden- entonces este guey y yo sacamos los palos de los hoyos correspondientes y juntamos las cabezas de nuestros miembros, mi esposa acostada en el sofá de frente a nosotros abierta de piernas al máximo nos invitó, nos acomodamos de manera que las dos pingas quedaran a la par y acercándonos sentimos con nuestros glandes la carnuda vagina de labios empapados abierta de par en par, la arremetimos lentamente para introducirnos al mismo tiempo, en ese instante de lucha de él y yo, sentimos un chorro de mecos de mi esposa que al mismo tiempo nos salpicó por tener dos palos en la puerta de su chocho, nos mojaba una y otra vez, gritando y agradeciéndonos el placer que le propinábamos en ese momento.

Y nos animaba a que la penetráramos así, nosotros dudábamos por lo cabrón e incomodo, pero teníamos que lograrlo. Ya por fin empezamos a meter nuestras cabezas al mismo tiempo, ella lloraba de placer dándonos más chorros de su pucha empapándonos por completo, pero por otro lado esos mecos hacían más fácil la doble penetración en su vagina y rempujábamos como podíamos, ella nos ayudaba sujetándonos de nuestras nalgas empujándonos a su cueva holgada en donde nuestros tallos abrían ya su apetecible dona, ya tenemos la mitad adentro, ahora falta otro pedazo para meterlas hasta su estrecho fondo, y como se abría la vagina, apunto de estallar la tenía más que abierta, pero le estaban entrando quien sabe cómo y en eso zaz ¡ oooohhh que placer sentíamos los tres y como nos deleitábamos de ver a mi esposa gozar, que pinche placer, y no se como ella aguantó ya que no era más que dos pollas hasta adentro de su fondo, y empezamos a meterle ritmo los dos friccionando sin sacar los pitos, así empezamos a cojerla, una y otra vez, deteniéndonos para que ella nos coja con su pepa ardiente así es que se movía de tal forma que nuestras vergas hundidas abarquen todo el ancho de su interior, y nosotros con las caras de venirnos ya se notaba, así es que yo ya no aguanté más tanto placer obligándome a sacar mi pene para derramarme sobre la cara de mi mujer, ella sujetó mi verga y empezó a mamármela para comerme mi leche hirviendo, solo bastaron 2 minutos y la oriné de espermas que ella succionó y lamió por completo, que rica cojida mientras yo me desguanzaba, ella seguía arrojando mecos vaginales sobre la pinga de él y seguía parchando de lo lindo a mi mujer, los dos se envolvían formando un solo cuerpo gozando sus sexos como ninguno, ahora yo tirado observaba el final de la chingona orgía, ella le decía con plena satisfacción: -Vente en mi pucha, quiero tu leche adentro, que rica verga, espero me la vuelvas a dar en otra ocasión, me encanta, que rico me cojieron los dos- y el también decía: -Que rica panochita tienes, te cabe muy bien mi pene, que nalgas tan sabrosas, claro que te voy a seguir dando pito, espero que tu también me vuelvas a dar de tu chocho- Y así siguieron saciándose de sexo hasta agotarse, ahora el la ponía de cañón a mi vieja, su vagina hinchada ya quería la cereza en el pastel, así es que empezó a moverse con más ganas chasqueando los fluidos orgásmicos, pausando sus sexos, deteniéndolos para así lanzar el último gemido anunciando el final, la verga le zumbaba y ella decía a voces por el cansancio: -adentro, quiero adentro tu leche- el asombrado preguntaba -No hay bronca?- No dice ella, entonces el afirma: -compermiso cuñado, voy aventar mi leche en la concha de mi concuña- ella se agitó y se movió avisando que también a ella le ganaban las ganas de un último orgasmo, los dos se fundieron de venidas, intercambiándose todo el jugo de sus hirvientes sexos, me acerqué y di un beso enorme a mi esposa, diciéndole que fue lo mejor de mi vida y ella también así me lo reiteró. Los tres quedamos recostados por una media hora, él se subió con mi hermana a dormir todo agotado y satisfecho, nosotros platicamos de la primer experiencia que tuvimos. Concluyendo que sería bien hacerlo otra vez, a lo mejor con otro invitado y porque no, también a ella le gustaría a lo mejor con otra mujer. Que por cierto, de esa ya pronto les contaré.

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