Categorias

Relatos Eróticos

Ultimas fotos

Photo
Enviada por andamios

Photo
Enviada por Mujer22chaparrita

Photo
Enviada por Mujer22chaparrita


Mi esposo me sorprendió, al pedirme que lo hiciera con su sobrino…. ( CON fotos)

Relato enviado por: narrador el 29/7/2015. Lecturas: 14648
Etiquetas:   Infidelidades
Relato completo

No es que yo fuera una Santa, pero jamás ni nunca se me había ocurrido, el llegar a serle infiel a mi marido, por lo menos, no frente a él…
Cuando me casé con Jairo, desde un principio el fue bien claro, al decirme, que él era mi esposo, más no mi dueño. Cuando después de darle un poco de cabeza, comprendí lo que me había querido decir con esas palabras, lo amé mucho más.
Bueno el detalle es que Jairo, en unos cuantos añitos mayor que yo. Cosa que nunca nos impidió que disfrutásemos de un sexo, bastante salvaje. Hasta que un día lo vi llegar a casa, taciturno, triste, y acongojado. Fue cuando me dijo que le debían extirpar la próstata. Y desde luego que me explicó cuáles eran las consecuencias de eso. Jairo no me lo había querido decir antes, ya que estuvo buscando alternativas, para su condición. Hasta que su médico le dijo, que le metía cuchillo, o que fuera preparando su funeral, ya que el cáncer andaba a pasos agigantados.

Bueno después de la operación, y aunque posteriormente Jairo, se implantó una bombita de aire. Desde luego que el sexo no era el mismo, no tanto por mí sino por él. Aunque me daba unas mamadas de coño, que me hacían llorar, pero de felicidad. Eso a él como que llegó a cansarlo, y es más la condenada bomba, no le gustaba usarla, ya que me decía que le molestaba al inflar su pene.

Ya yo había comenzado a contemplar en ir buscándome un amante, pero sin que él se enterase. Para no hacerlo sufrir más, de lo que ya estaba sufriendo. Pero cierta noche cuando Jairo llegó acompañado de su sobrino predilecto, mientras nos encontrábamos en la sala, tomándonos unos cubatas. Me sorprendió el escuchar a mi esposo, preguntarle a su sobrino, ¿A ver Enrique, te gustaría acostarte con mi mujer? Yo me quedé pálida, fría, y hasta como congelada, al escucharlo preguntarle eso a su sobrino.

Bueno y si yo me sorprendí, imagínense la cara que puso su sobrino. Que al igual que yo se quedó como congelado. Hasta que Jairo, nos dijo, a los dos. Saben algo que me haría intensamente feliz, sería el verlos aquí, y ahora mismo, follando frente a mí. Su tono de voz era convincente. Mi esposo no dio más ningún detalle, simplemente nos dijo, a los dos. Si ustedes me aman, lo van hacer, frente a mí, sin poner ningún pero.

Yo que como ya dije estaba contemplando comenzar a buscar un amante, en secreto. Al escuchar a mi esposo decir eso, no le podía creer. Hasta que vi su cara de complacencia, al momento en que su sobrino Enrique, me tomó de la mano. En ese momento no me quedó la menor duda de que Jairo hablaba en serio.

Así que aunque Enrique, y yo nos encontrábamos algo nerviosos, no fue hasta que el mismo Jairo comenzó a decirnos que ir haciendo, que comenzamos a obedecerle. Ya que cuando le escuché decirle a su sobrino, a ver Enrique con calma y dulzura, agárrale el coño a Marbella. Yo no dudé ni un instante en separar mis piernas, para que mi sobrino político, hiciera lo que su tío le decía. Sentí sus dedos, acariciando mi coño por encima de mis blancas bragas de encaje, y como poco a poco sus dedos fueron ganando mayor confianza, hasta que sin mucha prisa me los fue introduciendo dentro de mi coño. Luego Jairo, le dijo, ahora enfócate en los senos de mi mujer, que a ella le gusta que se los besen y hasta que se los mamen tiernamente.

Paso a paso, lo que Jairo iba diciendo, Enrique y yo íbamos haciendo. El susto que sentí al principio, fue desapareciendo, a medida que escuchaba la calmada voz de Jairo, orientando a su sobrino o a mí, sobre las cosas que debíamos hacer, frente a él. Por lo que de manera calmada, yo fui ayudando a Enrique a irse desnudando, al tiempo que él me ayudaba a mí a ir quitándome la ropa.

En el rostro de mi marido se reflejaba una gran satisfacción, lo que me dio una mayor confianza para seguir con más gusto, obedeciendo sus órdenes. Así que una vez que tanto Enrique como yo nos encontrábamos completamente desnudos, sentados junto a mi esposo, él no dejó de seguir diciéndonos lo que debíamos hacer.

En cierto momento, después de que su sobrino me estuvo acariciando todo mi cuerpo, me dijo. Ahora Marbella, te toca darle una buena mamada, lo que yo sin ni tan siquiera pensarlo, me dediqué hacer, hasta que la gruesa voz de Jairo, dijo. Bueno basta, por ahora de eso, no querrás que se venga muy rápido, verdad. A lo que yo apenas saqué la verga de Enrique de mi boca, le respondí que no.

Lo siguiente fue que me recosté sobre el sofá, en el que los tres estábamos sentados, y con mi cabeza apoyada en las piernas de mi esposo, dejé que su sobrino me comenzara a penetrar. La verdad es que no se que me excitó más, si el que mi marido estuviera presntre, y nos dijera que hacer, o que su sobrino se supiera comportar a la altura de las circunstancias.

Ya a partir de esos momentos, la gruesa voz de mi marido, la fui escuchando menos. En su lugar tanto Enrique como yo, simplemente dejamos que todo fluyera de la manera más natural y tranquila. Yo sentía la verga de su sobrino penetrando una y otra vez, todo mi coño. Como en ningún momento, Jairo pareció no molestarse por lo sucedido, frente a él.

Bueno Enrique y yo al igual que con otros hombres, seguimos teniendo relaciones, frente a Jairo, cosa que en definitiva seguiré haciendo con o sin la presencia de mi esposo……