Categorias

Relatos Eróticos

Ultimas fotos

Photo
Enviada por andamios

Photo
Enviada por Mujer22chaparrita

Photo
Enviada por Mujer22chaparrita


Mi mujer quiere que le hagas, un pequeño, gran favor… ( CON fotos)

Relato enviado por: narrador el 22/5/2015. Lecturas: 7105
Etiquetas:   Confesiones
Relato completo

Jamás pensé que Ignacio, mi esposo. Fuera a repetir textualmente las mismas palabras que yo le pedí que le dijera a nuestro negro jardinero.
Todo se inició, pienso yo desde que Jesús comenzó a limpiarnos el patio. No había día en que yo lo viera trabajando sin camisa, observando su musculoso torso, que no me preguntase a mí misma, como sería el tener sexo con ese tipo.

Quizás si estuviera casada con otro hombre, la verdad es que de seguro no me atrevería ni a pensar en ello. Pero ya estando casados, una noche que nos encontrábamos en nuestra cama, después de haber tenido un sexo divino Ignacio y yo. Se me ocurrió hacerle una pequeña broma a mi esposo, y le dije sonriendo. Bueno ahora anda, y búscame, un verdadero hombre que me folle pero que bien follada.

Ignacio salió de nuestra habitación, sin decir nada, tomó su ropa. Yo me quedé pensando, que seguramente él, se había ofendido. Por lo que yo le había dicho en broma. Ya me estaba preocupando cuando, casi media hora después, mi esposo regresó a casa, acompañado de un tipo, al que yo ni conocía. Algo nervioso Ignacio me dijo, bueno como tú me lo pediste, aquí te traje a uno para que te folle, como tú quieres. Al escucharlo decirme eso, yo pensé que mi marido se había vuelto loco.
Bueno para hacerles el cuento corto, les diré que si me acosté con el tío que me trajo Ignacio a casa. Y fue cuando descubrí que mi esposo disfrutaba un montón observándome tener relaciones sexuales con otros hombres. Aunque yo nunca procuré aprovecharme de eso, y cuando lo hacía, finalmente. Era por insistencia de Ignacio.

Pero tras varios meses, de ver al tal Jesús nuestro jardinero, llegó el momento en que no pude aguantarme más, y se lo dije a Ignacio. Quien raudo y veloz, fue y le preguntó. La cara que puso el tal Jesús, fue de show. Como que no podía creer lo que mi marido le estaba diciendo. Hasta que entró a nuestra casa. Donde yo lo esperaba deseosa de que me hiciera suya.

Una vez que entró a la cocina, y parado frente a mí, a manera de prueba me agarró los senos, y yo me quedé de lo más a gusto al sentir su negras manos acariciando mi piel. Jesús como que se dio cuenta, de que la cosa iba en serio. Por lo que rápidamente frente a mí, y mi esposo, se quitó lo poco que aun tenía de ropa, o sea nada más su pantalón. Quedando su tremenda verga completamente al aire, sin vergüenza alguna.

Mientras que yo también me fui desnudando, en medio de la cocina. Para luego agacharme, y agarrando su tremenda verga, llevármela a la boca. A todas estas mi marido no dejaba de acariciar mi cuerpo, viendo como a los pocos minutos, ya Jesús me enterraba divinamente dentro de mi coño su tremenda y dura verga. Pero no conforme con ello, después de un buen rato en que me hizo disfrutar de múltiples orgasmos, sin él llegar a venirse, me enterró su parada verga por el culo, al tiempo que Ignacio, como un corderito, se dedicó a mamar mi recién ocupado coño, con una ganas que nuevamente me hizo disfrutar de más orgasmos.

A pedido de mi marido, yo no tan solo le estuve mama que mama la verga a Jesús, sino que también le di varios besos negros, para después nuevamente sentir su tremenda verga dentro de mi acalorado coño.

Así que dejándome dar por el culo y por mi coño, Jesús estuvo clavándome su verga una y otra vez, cuando no era que me ponía a mamársela, bajo la atenta mirada de Ignacio mi marido.

Bueno desde ese día, hay momentos en que Ignacio no se encuentra en casa, y yo aprovecho para que Jesús, remueva toda la tierra de mi jardín, sin que mi marido se enterara.