Relato enviado por:
narrador el 13/12/2013.
Lecturas:15790 Etiquetas: Gay
Relato completo
Desde hace más de un par de años, Ramiro y yo nos hicimos novios. Pero siempre me llamó la atención que Ramiro, cuando salía con sus amigos, terminaba emborrachándose. Hasta que debido a la indiscreción de uno de ellos, supe que a mi novio, cuando se emborracha, termina dejando que entre otras cosas, le den por el culo.
AL principio, pensé que tan solo se trataba de una broma, de mal gusto por supuesto. Pero después de que pasaron varias semanas, y cuando mis padres lo conocieron, lo primero que me preguntó mi viejo, fue que si mi novio era maricón. Desde luego que le dije que no, en su defensa le dije a mis padres, que Ramiro había sido hijo único, y que su padre había fallecido cuando él tenía apenas dos años de edad, por lo que su madre lo crió, quizás de manera muy sobre protectora, y fina. Pero eso bastó, para que temporalmente, las dudas me asaltaran, así que quise salir de dudas, y me dediqué a tratar de aclarar todas esas tontas ideas que acosaban mi mente.
Pero la verdad es que en esos momentos no logré descubrir nada, raro. Además yo amaba tanto a Ramiro, que no podía creer que él fuera gay. Ya habían pasado un par de meses, cuando leyendo un artículo sobre los chicos, metrosexuales, le propuse que se dejase depilar por mí, para ver que tal quedaba. Yo realmente pensé que me diría que no, pero al aceptar diciéndome, que siempre y cuando él me ayudase a depilar mi vulva, aceptaba.
Esa tarde, aprovechando que mis padres se encontraban de viaje, yo no tan solo le depile las cejas, sino que también el resto de su cuerpo, de la misma manera que él me ayudó a mí a depilar el mío. La cosa es que entre agarrones, caricias, masajes, y besos. Ramiro y yo aparte de que terminamos con nuestros cuerpos completamente depilados, disfrutamos de un salvaje sexo. El ver todo su miembro sin un solo pelito, como se iba deslizando dentro de mi coño, que también se encontraba completamente depilado, fue algo sin igual.
Como se imaginaran, en esos momentos no llegué a pensar que Ramiro fuera gay. Máxime, cuando él mismo aprovecha a la menor oportunidad, que yo le daba, para que nos acostásemos. Lo que si me extraño en una ocasión, fue que al terminar de tener sexo con él, al momento de irnos a vestir, pensé yo, que por equivocación agarró mi falda, en lugar de sus pantalones. Lo vi como de la misma rápida forma que se la puso, tras verse en el espejo, y darse cuenta de su error, se la quitó.
No sé, pero fueron dándose una que otra situación, que me hizo re evaluar, mi manera de pensar con respecto mi novio. Así que una noche que salimos, yo procuré que bebiera más de lo debido, y zas... que tantas veces va el cántaro al rio hasta que se rompe. No sé, qué tiene que ver eso con lo de mi novio, pero suena interesante. Bueno ya Ramiro se encontraba bien borracho, cuando yo le pedí que nos retirásemos, fue cuando él me dijo, que él deseaba quedarse con sus amigos, y que yo agarrase un taxi hasta mi casa.
La verdad, es que ya, hasta su manera de hablar me pareció bien rara, por lo que para que no sospechase ni entrar en una discusión innecesaria, le dije que sí. Yo hice como que me iba a marchar, aunque en realidad me escondí en el baño de las chicas. Y al salir más tarde, vi como Ramiro, y un muy amigo de él, se dirigían al estacionamiento. En ese instante me dije a mi misma, mira que mal pensada eres, Luisa. Seguramente, Jorge lo va a llevar a hasta su casa. Pero de momento veo que Jorge y Ramiro, en lugar de ir hacia los autos, tras darle un billete a uno de los guardias de seguridad, se dirigieron a una especie de oficina, que usan los guardias.
A mí, me pareció eso sumamente raro, por lo que sin hacer el menor ruido los seguí a los dos. Por suerte ellos dos estaban tan ebrios que no se dieron cuenta de que la puerta se quedó abierta. Fue cuando vi a Ramiro mi novio, quitándose toda la ropa, y sin decir nada, arrodillarse frente a Jorge, que también se había quitado toda su ropa, y agarrando la verga de su amigo, se la introdujo en la boca, dedicándose a mamarla por un buen rato, de la misma manera que en muchas ocasiones me ha mamado el coño a mí.
Yo no lo podía creer, pero por suerte me acordé que cargaba mi teléfono Inteligente, y aprovechando la ocasión de la manera más discreta que pude, me dediqué a tomarles fotos, pero ya cuando Jorge se encontraba penetrando a Ramiro. A pesar de que lo estaba viendo, no lo podía creer, mi Ramiro movía sus nalgas de manera impetuosa, al tiempo que no dejaba de pedirle a Jorge, que le diera más y más duro.
En cierta manera me produjo algo de envidia, ver como ambos se divertía y disfrutaban de todo lo que estaban haciendo. Cuando terminaron, yo antes de que salieran de ese lugar, me retiré a casa. Deseaba por una parte terminar con mi novio, pero por otra, no sé que me sucede, que el verlo teniendo sexo con otro hombre y de manera pasiva, como que me acercó más a él. Al siguiente día, cuando me fue a recoger a casa, estando los dos completamente solos, le dije que lo había visto teniendo sexo anal con Jorge, y antes de que me fuera a negar todo, le mostré las fotos. Ramiro se quedó callado, y de golpe se puso a llorar, diciéndome, que eso era algo que él aunque quisiera no podía controlar. Yo lo abracé, lo besé, y esa tarde volvimos a tener sexo, solo que en esa ocasión, yo había adquirido un dildo de latex, y sujetándomelo con unas correas, penetré a Ramiro. Cosa que tanto a él como a mí, nos ha encantado.