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Mi novio me invitó a recoger insectos en el bosque, y…. ( CON fotos)

Relato enviado por: Narrador el 30/7/2017. Lecturas: 7344
Etiquetas:   Infidelidades
Relato completo
Lo cierto es que aunque al principio pensé, que sería una excelente excusa de parte de él, para que los dos estuviéramos solos. Después de un buen rato, me di cuenta de que en realidad, lo que a Pedro le interesaba realmente era recoger varios especímenes.
Pedro mi novio formal, es zoólogo, con especialización en entomología. Y lleva a cabo un estudio sobre el proceso reproductivo de ciertos bichos, que según él, se están comiendo los bosques. Yo después de un buen rato de estar insinuándomele, para que me dedicase una poquita de atención, me cansé. Por lo que molesta con Pedro, para pasar la frustración, me fui a caminar, por una de las tantas veredas de ese bosque. Ya llevaba un rato caminando, cuando comencé a escuchar un motor, no muy lejos de donde me encontraba, más que todo, llevada por la curiosidad me dirigí en dirección de donde salía aquel ruido. Realmente no llegué a caminar mucho, ya que a unos cuantos metros de donde yo me encontraba, vi a un tipo, cortando arboles con una sierra de motor. Lentamente me le fui acercando, procurando no hacer ruido, aunque el motor de aquella maquina sonaba muy duro. Él se encontraba talando árboles, sin camisa, además usaba un casco, y tenía puestos unos lentes oscuros, pienso que para protegerse los ojos. Ya que esa máquina además de hacer mucho ruido, y cortar el tronco de los árboles con gran facilidad, producía mucha viruta de madera.

Por un rato mientras lo estuve observando, me puse a pensar que a ese tipo, seguramente con ligeramente insinuármele, un poco. Sería más que suficiente para que quisiera pasar un buen rato junto conmigo, no como el tonto de mi novio que nada más le interesaban sus condenados insectos. Pero apenas terminé de pensar eso, me dije a mi misma, y si no, y si aunque se la pongas en bandeja de plata, ni caso te hace. No será, que no le llamo la atención a los hombres. Lo cierto es que no sé qué me pasó, ya que lo que me provocó fue salir de dudas, y acercándome lentamente, me subí un poco remera, que estaba usando, dejando al aire mis senos. Pero con lo que no contaba, fue con la gran excitación que me produjo el estar haciendo eso, tan fuerte fue, que sentí como que mi coño estaba todo húmedo, y bien caliente.

En cierto momento en que aquel tipo, apagó su máquina, llamé su atención, al él verme con mis tetas al aire, y acariciando mi coño por encima de la ropa, como yo lo estaba haciendo, dejó a un lado la sierra, y dirigiéndose a mí, mostrando una lasciva sonrisa, me preguntó ¿Puedo ayudarla? Al escuchar sus palabras, como que me volvió el alma al cuerpo, y comencé a sentirme mucho más tranquila, tanto que me di cuenta que, lo que había planeado hacer, me pareció una verdadera locura. Pero ya estaba prácticamente entre sus brazos, cuando lo único que se me ocurrió decirle, fue. Pensará que estoy loca, pero estaba acompañando a mi novio, mientras él recogía unos bichos, para no sé qué estudio. Y comencé a insinuármele como no tiene idea, la cosa es que ni caso me hizo, por lo que pensé que no le llamaba la atención como mujer, y me he molestado con él.

En ese momento de inmediato el tipo ese me dijo. Yo no sé qué le pasará a tu novio, quizás en el fondo es gay, pero la verdad es que a mí lo que me gustaría, es enterrarte toda mi verga, hasta que te pusieras a gritar de placer. Yo no esperaba escuchar algo así. Pero el escuchar sus palabras, al tiempo que me comenzara acariciar mis senos, hicieron que me excitara tanto, que casi de inmediato, y sin decir más nada, me agaché frente a él, y en un dos por tres, le bajé sus pantalones, para ponerme a mamar su ya erecto miembro, por un buen rato, hasta que yo misma deseosa de sentir aquel buen pedazo de carne dentro de mí, le pedí que me lo metiera.

A partir de ese momento, me pegó contra el tronco de un árbol, y me penetró como le dio gusto y gana. Y tal como me dijo, me hizo gritar, chillar, y gemir profundamente de placer, a medida que yo movía mis caderas, restregando con todas mis fuerzas, mi coño contra su cuerpo. En mi vida había disfrutado tanto que otro hombre que no fuera mi novio, me enterrase divinamente toda su verga. Al punto que después de que se vino, nuevamente me dediqué a mamársela, hasta que derramó todo su semen en mi cara. Yo la verdad es que me quedé extasiada y bien deseosa de que volviéramos a encontrarnos. Por suerte él tenía algo de agua, con la que me lavé, y tras besarnos, y darle mi dirección y teléfono, regresé donde Pedro. Quien en todo el tiempo que estuve apartada de él, ni cuenta se dio de que yo no estaba….