queriendo perder mi virginidad me tocaron tres diferentes tamaños el mismo diaMi nombre es Alejandra y tengo 15 años, no soy voluminosa ni tengo el cuerpo exuberante, soy una muchacha normal, por lo mismo, desde hace como dos años, siento varias veces al día muchas ganas de que me besen y me abracen, y se me moja mi rajita, por lo que mis amigas dicen que soy muy caliente.
Hace poco me fui de pinta con mis compañeros a Chapultepec, y desde que íbamos en el metro, que como siempre va hasta el gorro, mi amigo Héctor se quedó atrás de mí y empecé a sentir que se pegaba mucho a mis pompas y se me mojó toda mi rajita. Cuando llegamos nos subimos a las lanchas y las que quisimos nos pusimos a fajar con los muchachos, a mi me tocó Héctor, entre besos, abrazos y cachondeo me sentía muy rara, por lo que cuando nos bajamos de la lancha le dije que mejor nos separáramos un rato de la bola para que me calmara. Nos fuimos a sentar entre unos árboles y unas platas con lo que nadie nos veía. Me empezó de nuevo a besar y manosear con lo que sentía cosquillas entre mis piernas, de repente metió su mano bajo mi falda y me acariciaba los muslos, yo quería decirle que no, pero sentía muy raro y me gustaba, luego la subió más hasta agarrar mi monte de Venus, en ese momento le dije que parecía que me había echo pipi porque sentía muy mojado mi calzón, con el pretexto de que se secara me lo quitó y me dijo - vamos a ver si estas muy mojada de ahí - , me puso su mano sobre mi panochita y empecé a sentir mucho calor pero no le dije nada. El se bajó la bragueta y me enseñó su verga ya bien parada diciéndome -si la quieres es tuya- , como yo no le contesté, se subió en mi y con sus piernas abrió las mías, puso su verga en mi rajita y me la empezó a meter muy despacito, yo sentía dolor y al mismo tiempo muy rico, con las sacadas y metidas de verga quería gritar pero me tapó la boca con su mano, de repente me estremecí tanto que sentí que me hacia pipi.
De repente escuchamos – bueno pareja por lo menos acabaron- .
Eran dos policías gordos y que por faltas a la moral nos tenían que llevar a la delegación para hablarles a nuestros padres. Nos espantamos mucho y Héctor les ofreció dinero mismo que no aceptaron y nos subieron a una patrulla. En el camino nos dijeron que si queríamos arreglar las cosas, que me dejara coger por ellos. Me dio mucho miedo, pero más miedo tenia de que mis padres se enteraran que ya había perdido mi virginidad, por lo que dije que si, pero como esa había sido mi primera vez que lo hicieran con cuidado. Dejaron ir a Héctor, a mí me llevaron a un cartucho donde solo había un catre, una mesa dos sillas y muchas botellas de vino y de cerveza vacías y llenas.
Me obligaron a desvestirme toda y me dieron una cerveza disque para el susto. Ya desnuda me empezaron a manosear mis chiches y mis nalgas, Aún con miedo empecé a sentirme rara otra vez. Uno de ellos me puso de rodillas, se bajo los pantalones, y puso su verga en mi boca diciendo –comete la verga de un hombre, no como la del niño que te desvirgó-, era grande y prieta (la de Héctor muy chiquita), me la metí a la boca y empecé a mamar como si fuera una paleta, ya no sentía miedo sino muchas cosquillas en mi panocha. Después de un rato de estar mamándosela, me levantó y me acostó sobre la mesa, separó las piernas y empezó a meter su verga en mi rajita, le dije que me dolía, que estaba muy grande, pero no hizo caso, siguió cogiendo mientras me apachurraba mis chiches, empecé a sentir tan rico que abrí más mis piernas para que entrara hasta el fondo.
Con tanta verga dentro de mí, empecé gritar de placer, hasta que el otro policía sin que me diera cuenta metió en mi boca una verga más gorda y larga que la que tenía adentro,
Así que cogiendo y mamando como loca, sentí de verdad un orgasmo cunado mi boca se llenó de líquido que me tuve que tragar por no soltar la verga que estaba chupando.
Cuando se vació el que estaba adentro de mi panochita, me llevaron al catre, me dieron otras cervezas y mientras descansamos me manoseaban los dos, cosa que me volvió a excitar. Luego el que la tenía más grande y gorda se acostó y me dijo -ven niña, chúpala para que se pare y monta este caballito de papá-, se la empecé a chupar y cuando la tenía bien dura me monte en ella, volví a sentir dolor por lo gorda que estaba, pero no importó, gozaba de lo lindo subiendo y bajando de ese pitote, de repente él pellizcaba mis chiches y yo le gritaba – que rico caballito papá, que rico siento, como me gusta coger-. Estando empalada me atrajo a su pecho, quedando con mis piernas abiertas y las de él adentro.
Cogiendo tan rico, nada más suspiré cuando sentí que el otro policía empezó a besar, chupar y mojar con saliva mi anito, yo sentía tan rico gozando la cogida y la chupada, que no noté cuando el que me tenía penetrada me abrazó inmovilizándome totalmente, mientras el otro empezó a pasar su verga por mi ano, sentía muy rico, pero hasta entonces supe sus intenciones y empecé a decirles que por el ano no, que nunca lo había echo por ahí, que me iba a doler, por favor por atrás no, sin hacer el menor caso, me metió la verga por el culo de un solo empujón, yo solo pude dar un grito de dolor y se me salieron las lagrimas, mientras ellos sacaban y metían sus vergas, yo sentía como chocaban dentro de mí y empecé a experimentar un placer que no conocía al sentir dos pitos dentro de mi cuerpo que me estremecían de placer.
A partir de entonces lo que busco son hombres mayores, vergudos y que me den lo que más me gusta, por donde quieran y como quieran