Recientemente fui a quedarme unos días en casa de mi tía, sencillamente porque no soportaba las constantes discusiones entre mis padres. Contrario a lo que en casa sucede, apenas llegué mi tía Alondra sonriendo, me dio las llaves de su casa, diciéndome. Si vas a llegar tarde, procura no despertarme.
Aparte de eso, su manera de hablarme, es más como de una amiga, que como una persona mayor. Así que esa misma noche, quedé en salir con varias de mis amigas, con las que comencé a beber, apenas llegamos al Pub. La verdad es que no sucedió nada interesante, y el único chico que me llamó la atención, por su físico. Andaba con su pareja, un gordito que no dejaba de acariciarlo. Por lo que regresé a casa de mi tía, más temprano de lo que yo misma esperaba. Tan es así, que Alondra, aun no se había cambiado de ropa para dormir. Y al preguntarme como me había ido, le conté lo del llamativo tipo, y su pareja. Por lo que las dos nos estuvimos riendo un rato. Hasta que mi tía, se puso a jugar de manos conmigo. Yo al principio no me di cuenta, pero de momento, entendí que Alondra, lo que buscaba era algo más que hablar conmigo. Y sin que ella se lo esperase, y quizás por las copas que tenía yo encima, me quite mi blusa y el sostén, quejándome de que tenía mucho calor, a lo que mi tía al igual que yo, a los pocos minutos, también hizo lo mismo. Al verla con sus tetas al aire, sin más ni más le dije que las tenía bien formadas, al mismo tiempo que comencé a agarrárselas, sin que Alondra dijera nada, o se opusiera a que yo continuase acariciándoselas.
Yo seguí jugando con ella, y a medida que yo seguía agarrando sus senos, le fui desprendiendo su falda, y de igual manera la despojé de sus bragas, dejándola completamente desnuda. Y cuando ella menos se lo esperaba, me puse a mamar su coño. Alondra abrió las piernas subió sus rodillas, permitiendo que yo gustosamente continuase chupando su pálido clítoris, provocándole profundos gemidos de placer. Al poco rato, y sin decirnos nada, cambiamos de posición. Fue cuando la boca de mi tía, comenzó a mamar divinamente todo mi coño, y hasta mi culo. Así las dos, hasta que ella poniéndose de pie, me tomó de la mano, y en total silencio, me condujo hasta su cama, en la que ambas nos acostamos, y continuamos mutuamente restregando el coño de ella contra el mío. Mi tía en cierto momento se puso de pie, se dirigió a su tocador, y de una gaveta extrajo, un tremendo juguete sexual, de color negro. Con el que ella, por un largo rato se dedicó a seguir produciéndome un enorme placer, hasta que hizo que yo disfrutase de un tremendo orgasmo. Tras lo cual, por un corto rato, le estuve mamando su coño, para luego penetrarla a ella por el coño, con su juguete. Las dos finalmente nos quedamos en su cama dormidas. Al siguiente día, mi tía como si nada hubiera pasado entre nosotras dos, me tenía un buen desayuno preparado. Desde esa misma noche, le dije que en lugar de quedarme por unos pocos días, si ella quería, yo pensaba quedarme por mucho más tiempo….