Categorias

Relatos Eróticos

Ultimas fotos

Photo
Enviada por andamios

Photo
Enviada por Mujer22chaparrita

Photo
Enviada por Mujer22chaparrita


Mi vida sexual - Un viaje a Córdoba muy caliente Relato de una amiga 11

Relato enviado por: guilgar el 29/9/2018. Lecturas: 1875
Etiquetas:   Confesiones
Relato completo
Bueno… Pensaba contar lo de mi violación, pero fueron surgiendo las palabras como cataratas, los recuerdos, toda esa experiencia sexual que no fue solo la violación, si no algo más intenso, que sacudió todo mi ser. Por un lado mi corta edad, por otro una madurez que como ya dije, quizás, fue la relación tan profunda, intensa, completa, prácticamente sin piedad, que fue la que recibí con mi macho mayor.. Creo que eso fue muy intenso para mí, me desarrolló sexualmente y ¿por qué no? Me trajo confusión, entre mi edad y la experiencia que recibí en el sexo, maduré de golpe, me recibí de mujer y puta a muy temprana edad.
Entre el 20 y el 24 prácticamente me la pasaba en casa. Le decía a mi madre que no me sentía bien y así era, pero en una forma más intensa que mi pena. A la noche del 24 desperté sintiéndome mojada entre las piernas, al mirar vi que me había venido la menstruación, no hice ningún escándalo, me levante, fui al baño a limpiarme, me puse mi primera toallita y luego fui a limpiar mi cama. No me venía mucho por suerte. Me quedé en la cocina, sentía algo de dolores pero pasables. Preparé mate y mientras se calentaba el agua, tomé algo de vino para “festejar” mi “llegada” a la adultez. Me dije a mi misma que tenía que habla con mi macho mayor por las pastillas. Al otro día me hice la encontradiza y le susurré: - me vino, necesito tu ayuda… Por favor… - No tenés que pedir por favor, yo me ocupo hoy mismo de conseguirte las pastillas. Me dijo como encontrarnos y esperé que llegara la hora del encuentro. Fui hacia el coche cuando llegó la hora y al subir salimos rápido de allí. Me preguntó como la estaba pasando, le dije tranquila, poca cantidad, no es tanto como pensaba. En un lugar, parque, sin gente casi, me dio tres tiras para tres meses, con muchas recomendaciones. Le agradecí con un beso. Ah además me dio la dirección de una farmacia en Buenos Aires donde podría comprarlas sin problemas, me dio una tarjeta de presentación. – Querida estas muy bonita – me dijo – No quiero cobrarte las pastillas, pero cuando se te pase me gustaría estar con voz un rato. – ¿Por qué no? Yo siempre tengo ganas de estar contigo, me gusta tu pija, aunque es tan chiquita. Nos reímos con ganas, especialmente él.
Cuando lo dejé me fui a caminar a tontas y locas. Fui a comer, tomar algo. Estaba bien, pese a todo. Pasó el tiempo… Se me retiró y empecé a tomar las pastillas. ¿Qué hacer ahora? Tengo una promesa con mi macho mayor… Pero… ¿Qué hago? El periodo me dio tranquilidad, ganas de coger tengo, que calmo con mi AMIGO, pero… Me sentía vacía, sin rumbo, sola, extrañaba – un poco – al pibe y su virginidad. Allí, en el negocio, lo de siempre, un franeleo, unas caricias y besos tremendos. Pero yo…
Salí de allí, volví a mi amiga la cerveza, que tomé en casa, sola, pensativa. Vi a través de la ventana a mi macho mayor. Me fui a verlo. Estaba con el auto, arreglándolo o algo así. – Hola, trabajando un poco? - Así parece. ¿Cómo estas vos? Bien… todo terminado. – Me alegro. ¿Por qué no cerras la casa y me acompañas a probar el auto? Salí corriendo para casa, cerré todo con cuidado y me fui donde estaba el auto. Salimos, yo sin saber donde, pero buena puta, le bajé el cierre, saqué la pija y se la empecé a chupar, él a gemir, a agarrar el volante con fuerza. No sé donde fuimos, pero al llegar vi que era como un parque o algo así. Estacionó entre unas plantas, me levantó de su pija y me dio un beso feroz, mientras me acariciaba y corría el cierre del pantaloncito, sacándomelo junto con la bikini. Me acarició, levantó un poco y sentí su boca en mi concha. ¡Como chupaba, mi concha era toda suya! Estaba ya con una calentura tremenda. Me levanté la remera, desabroché el corpiño y le ofrecí mis tetas duras, erguidas. Me dejó la concha y se apoderó de mis tetas. Me recostó en el asiento, sé bajo el pantalón y el bóxer y se me vino encima. – Pará loco! Despacito… La tenés chica pero igual me duele… - ¿la tengo chica? Ahora vas a saber lo que es bueno y me la ensartó de un golpe. – Ayyyyyy Noooooo Me reventás hijo de puta! - Aguántatela… Decías que era chica, bueno ahora ves que no. Allí cogimos como locos, meta saca con ganas. Cuando sentí que me venía alcancé a gritarle: Me voyyyyy No acabés, quiero coger, ayyyyyyyy Me fui con todo, sacudiéndome de la cabeza a los pies. Nos quedamos quietos un momento y escuché que él me dijo: - Ahora el chiquito se te va a meter en el culito. – Noooo, está bien, no es chiquito, por el culo noooo. Era un juego… Me dio vuelta sin resistencia mía y comenzó a meter los dedos en el agujerito. Una vez lubricado sentí su cabeza y me abrí todo lo que pude, sentí el empujón, la cabeza que se me metía adentro y enseguida fue metiendo el tronco, duro, grueso, caliente. Toda adentro empezó el meta saca, sus dedos en mi concha, en mis tetas, hasta que acabó y yo con él. Fue una buena cogida para los dos. Nos separamos, salí del coche para orinar, el limpió el asiento, puso desodorante y así nos pusimos en marcha para la vuelta. Charlamos, nos reímos y me dejó con un beso, cerca de la peatonal.