Mi vida sexual - Un viaje a Córdoba muy caliente Relato de una amiga 3º
Relato enviado por:
guilgar el 18/5/2018.
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En la cama el me chupó toda, recalentándome. Yo estaba loca solo quería pija, coger, hasta que me reviente. Era una pendeja, una chiquilina de 13 años pero En la cama el me chupó toda, recalentándome. Yo estaba loca solo quería pija, coger, hasta que me reviente. Era una pendeja, una chiquilina de 13 años pero ya estaba recogida y pensaba, de a poco, como mujer. En un momento me puso una almohada debajo de las caderas, allí quedé un momento con la concha y el culo levantados. Le dije: - cógeme, por favor. – Te entró a gustar, no? – Si, métela, no puedo más
Me la fue metiendo, que placer! Me sentía llena, mujer, gozando como loca, cansada, reventada, pero feliz. Una vez toda adentro empezó el meta saca durante un rato, hasta que acabé. Él se contuvo y yo me dije que va a hacer? Seguir? Noooo Me metió un dedo en el culo, cuando lo sentí hurgueteando en mi culito me abrí todo lo que pude, él se acomodó y empezó a meterla. Ya no me dolía, bueno un poquito porque era grande, me la clavó toda y empezamos a movernos; enseguida, no pude contenerlo, acabé a los gritos, él me cogió más fuerte, rápido, enseguida acabó y yo, puta de mierda volví a acabar a los gritos al sentir su leche caliente dentro de mi culito. ¡Qué buena cogida¡ Pero yo no quería más, estaba reventada, re cogida y él tampoco quería más así me lo dijo con una sonrisa. – Vamos a bañarnos, tenés que ir a tu paseo, ya es hora. – ¿Paseo? No puedo ni caminar, ni pensar, me duele todo, no me voy a poder sentar por días. El se rió con ganas – no es para tanto, pero si, eres toda una mujer, te gusta coger y como! Si te viene la menstruación vas tener que cuidarte y allí mientras nos bañábamos rápido, me fue diciendo de las pastillas, como cuidarme y tantas cosas importantes para una mujer.
Salimos del hotel y me dejó en otra cuadra cerca de la diagonal. Nos despedimos con un beso y la promesa de seguir cogiendo, pero más tranquilos, esto entre risas. Fui a un bar a comer un sanguche y beber un café, dentro de todo había sido casi rápido, pero muy intenso. Contenta por haber conocido un macho de verdad, un amante, porque no? Aprendí muchas cosas y cogí a lo loco. Me hizo lo que quiso, pero me gustó, aún el culo la primera vez, que me dolió bastante, pero luego en otra cogida ya no.
Acá no terminan mis vacaciones, seguí cogiendo con él un par de veces más y con otros, si. Me gustaba coger, ¿qué le iba a hacer? Pero ya más tranquila, sin la locura de la primera vez con él.