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Mi vida sexual - Un viaje a Córdoba muy caliente Relato de una amiga 7

Relato enviado por: guilgar el 25/5/2018. Lecturas: 2256
Etiquetas:   Confesiones
Relato completo
Si, recordando ese tan especial, quizás conflictivo o problemático, viaje de “vacaciones” a Córdoba. Mi gran problema ahora es responderme a estas preguntas: ¿Buscar el AMOR? ¿Cómo? ¿Pero el amor se busca o aparece de un momento para otro?Si, recordando ese tan especial, quizás conflictivo o problemático, viaje de “vacaciones” a Córdoba. Mi gran problema ahora es responderme a estas preguntas: ¿Buscar el AMOR? ¿Cómo? ¿Pero el amor se busca o aparece de un momento para otro?
Bueno, llegaron las fiestas y allí me pasó algo muy especial, impensado. Por qué se dio no sé, no lo busqué. El 31 después de la media noche, a eso de la una salí afuera al gran patio y me senté en un banco pegado a la casa, casi a oscuras. Había bebido bastante para mí y estaba, no borracha, pero si achispada. Salió una chica por la puerta, miró para todos lados y al verme vino a mi encuentro. - ¿puedo sentarme? Si no te molesto - Dale sentate… Era una chica jovencita, de mi edad, más pequeña que yo. – Veo que estás aburrida como yo - Así es - Estuvo linda la fiesta, pero ya basta, ¿no te parece? La miré y tuve un impulso irrefrenable: la traje hacia mí y le manifesté: - No te preocupes, entre mujeres podemos ayudarnos, ¿no te parece? Allí la traje hacia mí de la cintura y sin importarme las consecuencias, ni porque lo hacía, le di un beso en la boca. Ella sorprendida se separó de mí, - ¿Por qué? - Me gustas, estamos aburridas, solas, no nos vamos a asustar por un beso, una caricia, no? Allí la volví a tomar, acercándola y le di un nuevo beso, pero oh! Ella esta vez me correspondió. Nos besamos con ganas, yo la empecé a acariciar y en un momento mi mano se perdió debajo del vestido. Le acaricié la conchita. – No, por favor… Mientras lanzaba unos gemidos. - ¿Te gusta? ¿Sos virgen? - Si y no soy virgen. – Mejor… Le corrí la bombacha y sin miramientos le empecé a meter los dedos en su conchita. Ella era todo gemidos suaves, algún ayyyyy… Pero se entregaba al placer. Sentí deseos de coger con ella, con MI AMIGO. – Vení… Vamos a sacarnos la calentura, el aburrimiento. – No… Esto no está bien… Si decir más nada, la levanté y me la llevé casi a la rastra hasta un cuartito limpio, donde se guardan cosas. La puerta estaba sin llave, entramos, cerré la puerta con traba y mire, gracias a una pequeña luz, un lugar para coger. Primero busqué un trapo para tapar la rendija de la puerta, no tenía ventanas mejor! Contenta, al encontrar una colchoneta que llevamos a la playa, la puse en el suelo. Ella temblando estaba parada sin hacer nada, como paralizada. La tomé dándole un gran beso y le corrí el cierre del vestido que ayudé a sacárselo, estaba en corpiño y una bikini, la acosté en el suelo, yo me desnudé, poniéndome encima de ella. Allí la empecé a acariciarla toda, ella gritaba, gemía, yo tapándole un poco la boca a veces, le saque el resto de la ropa y poniéndome encima de ella comencé a frotar mi concha con la de ella. ¡Qué placer! Ella y yo gemíamos llenas de calentura, así seguimos hasta que ella tuvo un fuerte orgasmo, enseguida la seguí acabando como una loca. Nos quedamos quietas, agitadas. – Ahora – le dije – vamos a coger en serio. – Cómo decís… - Si con pija y todo. Allí saqué mi AMIGO, lo mojé en los jugos de la concha y se lo empecé a meter. Allí tuve que taparle la boca, ya que sus gritos: Noooooo Ayyyyyyyy Dejame, no puedo… Eran fuertes Poco a poco se lo fui metiendo, una vez todo adentro empecé el meta saca y ella a gemir y decir: Ayyyyyy Siiiiiiiii Dameeeee mas. Para mí era, no se… Algo de lo cual no era consciente, estaba en una nube de calentura, placer, estar allí cogiéndola – por decir así – era algo nuevo, maravilloso. En casa, luego, pensé en lo que había pasado, era una chiquilina, de eso no cabe la menor duda, peo estaba viviendo experiencias de una persona de más edad, era como un quemar etapas en esta Córdoba recaliente. Ella terminó como un terremoto, una vez se calmó, le dije: - Dale ahora cógeme vos, dame con todo. Así lo hizo conmigo recostada en el suelo, bah la colchoneta, me la metió con ganas, abriéndome la concha con el meta saca, hasta que acabé con una fuerza, a los gritos que tapé con mi mano. Allí quedamos las dos, como dos marionetas sin hilos, cansadas, reventadas, pero felices. Nos levantamos, tratamos de limpiarnos un poco, vestirnos, arreglar el lugar y salir con cuidado para ir al baño. Mientras caminábamos hacia el sanitario me dijo con voz queda: - Perdona, lo que pasó fue muy bueno, pero… ¿Esto indica que somos lesbianas? - No tonta, somos don calentonas, lo hicimos porque teníamos ganas de coger, estábamos aburridas, sin tiempo para encontrar un macho, que se yo… Se dio y lo hicimos, nos gustó y mucho, Lo vamos a repetir pero en mí cama, ¿Vendrías a quedarte en mí casa una noche o varias, como amigas? - Si, ¿Por qué no?. Por esa noche así quedó todo. Nos encontramos en casa, le dije a mi madre si podía traer una amiga a dormir conmigo, dijo que si y a coger se ha dicho. Ella lamentablemente se fue, como tenían planeados sus padres, el 6 de enero a la mañana, lloramos mucho, pero… No había nada que hacer, me dio su teléfono y su dirección, yo los míos y nos despedimos.