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Mis vecinas me consuelan… ( CON fotos)

Relato enviado por: narrador el 20/4/2015. Lecturas: 8470
Etiquetas:   Vecinas
Relato completo

Recientemente terminé con mi novia Margarita. Ya que aunque nunca me opuse a que hiciera con su cuerpo lo que le satisficiera, pero cuando me enteré y posteriormente la vi, haciendo la calle, emborrachándose, puteando, y dejándoselo meter por cualquiera, la verdad es que me causó repulsión.
Yo no lo podía creer, y eso que siempre habíamos sido sumamente abiertos y claros, con lo que respecta al sexo. Pero una cosa es divertirse, y otra lo es hacer lo que Margarita hace. Pero no se crean, el terminar con ella me afectó tanto, que dejé de salir, me la pasaba ya fuera en mi casa, o en la piscina, tan solo recordando, como la vi, bien borracha, dejándoselo meter por dos tíos a la vez.

Fue cuando al parecer mi estado de ánimo, llamó la atención de mis dos vecinas. Madre e hija, ellas son de ascendencia eslava, o por lo menos Helga la madre lo es, ya que su hija, nació aquí, y según tengo entendido su padre, se la pasa viajando por cuestiones de negocios.

Yo estaba en la piscina de casa, cuando Helga me llamó para decirme que le gustaría meterse a mi piscina, de paso fue ella quien me contó sobre las locuras de Margarita. Por lo que estaba bien al tanto, de cómo yo me sentía. La verdad es que Helga siempre me llamó la atención, por su manera de andar, de verme, de hablar, seduciendo, pero sin hacerlo evidente. Ya que había días en que les confieso que cuando adolescente, más de una vez me hice una buena paja a nombre de ella.

Al poco rato que llegó comenzamos a charlar, de todo un poco, hasta que me dio curiosidad por saber, como se había enterado de la doble vida de Margarita. Fue cuando me comentó que su esposo, ya se había acostado con la muy puta, dentro de su propia casa, y encima le había pagado con un cheque, que decía claramente. Por servicios íntimos y personales.

Yo la verdad es que aun me dolía lo de Margarita, cuando Helga tomó asiento a mi lado dentro de la piscina, y continuó diciéndome. Además yo vi un video que mi esposo gravó donde, si me lo permites, te explico alguna de las cosas que hicieron. Yo la verdad, no sé si fue por su acento eslavo, o por qué no le entendí de manera muy clara. Pero cuando me dijo que nuevamente que si me lo podía demostrar, le respondí que si, pensando que hablaba del video.

Cual no fue mi sorpresa que en lugar de levantarse Helga de manera descarada, bajó mi traje de baño, y como si fuera la cosa más normal del mundo, al mismo tiempo que me besaba, me agarró la verga.

Yo no lo podía creer que aquella hermosa, y bien formada mujer, con un enorme par de tetas que siempre me gustaron, me estuviera haciendo eso. Yo dejé que me quitase mi traje de baño, y tras manipular mi verga por un buen rato, y darle una corta mamada, me invitó a que fuéramos a su casa, a la que nada más nos bastó atravesar el patio, para entrar en su casa.

Sin demora alguna fuimos a su habitación, donde me recostó en su cama y la de su marido, diciéndome. Esto es para que te des una ligera idea de todo lo que ellos dos hicieron, y de inmediato nuevamente se dedicó a mamar mi verga, para yo luego, de forma gustosa también le mamase su coño a ella.

Yo estaba de lo más inspirado, sintiendo su clítoris entre mis dientes y mis labios, cuando desde la puerta de la habitación apareció su hija. Helga fue la que habló, antes de que su hija, o yo fuéramos abrir nuestras bocas, diciéndonos. Qué bueno que llegaste, vente hija, ¿tú conoces al vecino, verdad?

Su hija no hizo comentario alguno, se nos acercó, y al tiempo que besaba de manera muy libidinosa a su madre, prácticamente también me puso su coño en mi cara. Así que el encuentro entre madre e hija, me dejó sumamente deseoso de verlas satisfaciéndose mutuamente.

Desde ese instante, ambas me continuaron mamando mi verga, y entre la una, y la otra me fui turnando para complacerlas. Una cosa es la larga experiencia de la madre, y otra la frescura, y energía de su hija. Por lo que a la hora de la verdad no me puedo decidir por ninguna de las dos, ya que eso sería imposible para mí.

De paso recientemente Margarita y yo nos encontramos en la calle, ella salía de su empleo en la universidad, y yo iba a recibir clases, cuando nos encontramos. Aunque evidentemente avergonzada, por lo sucedido, apenas la vi le di las gracias. Desde luego que la muy puta, ignora la razón. Pero de no haber sido tan zorra, y acostarse con mi vecino. Yo no estaría disfrutando hoy en día de su mujer y su hija.