Hay que ver, que siempre hay personas muy mal pensadas, y mal intencionadas. Ya que por el hecho de que yo le de ciertas libertades a mi mujer, hay quienes hasta dentro de nuestra mismas amistades, e incluso hasta nuestra misma familia. Me hayan tachado de ser cabrón, y a ella por esas mismas libertades que se toma, la tachen de puta. Sin comprender, que lo que realmente hacemos es disfrutar de la vida…
Adriana mi esposa, y yo desde hace ya varios años, que estuvimos muy consientes de que no podíamos tener hijos, decidimos disfrutar al máximo de la vida, sin llegar a separarnos, por eso. Por eso cuando en una ocasión, en que yo me encontraba de viaje por necesidades de mí negocio, mi mujer asistió a una reunión de ex alumnos, del colegio donde ella había estudiado.
Bueno se encontró que apenas diez años después la mayoría de sus compañeras de clase, estaban con sobre peso, llenas de hijos, o divorciadas y que aquellos chicos con quienes también estudió, ya de sus frondosas cabelleras, apenas quedaba un ligero recuerdo, además que también la gran mayoría ya se había divorciado. Pero que todos al verla se quedaron maravillados por lo bien que Adriana se conserva.
Tal fue el impacto que la nombraron Reina de la fiesta, y junto a ella nombraron como Rey, no precisamente al más buen mozo de los que participaban en la fiesta, sino más bien al más rico de todos ellos. Un chico que en unos pocos años, montó una compañía de programación de computadoras, y sin llegar a terminar en la universidad se hizo millonario. La fiesta transcurrió de lo más amenas, y al finalizar Erik, le ofreció a mi esposa llevarla a casa.
Adriana aceptó, y en el camino, al parecer se detuvieron a seguir charlando un rato en un restaurante. Bueno los dos se pusieron a beber, y bueno, al parecer por lo que me dijo Adriana, comenzaron a recordar cuando ellos salían juntos. La cosa es que tanto Adriana como Erik, del restaurante fueron a un club nocturno, donde siguieron bebiendo, bailando, y recordando el pasado.
Y según me confesó mi esposa, en cierto momento, cuando se encontraban bailando, al él buscar su boca para besarla, ella se sintió como cuando tenía quince, o dieciséis años de edad. Y bueno una cosa llevó a la otra, y esa noche fueron a parar a una de la suite del hotel Hilton. En donde apenas y entraron entre besos y caricias ambos se fueron desprendiendo de toda su ropa. En esos momentos, me confesó Adriana que se sentía tan y tan feliz, que la verdad es que no pensó en mí. Así que cuando entre los besos, las caricias, llegaron a la cama, a ella no le costó ningún trabajo, el dejar que Erik la penetrase. Es más me recalcó que lo disfruto muchísimo, aunque cuando regresó a casa se sintió mal por haberme sido infiel.
Pero al pedirle que siguiera narrándome lo sucedido, Adriana, secándose las lagrimas me dijo, que al estar con aquel tipo, con el que ella había estudiado, se sintió rejuvenecer, y a medida que él la fue penetrando, ella fue disfrutando al máximo de todo lo que él y ella estaban haciendo en esa suite del hotel. Así que cuando ella disfrutó de un intenso orgasmo, y él se vino por completo dentro de su coño, por un corto rato descansaron, hasta que ella de manera voluntaria, y buscando más sexo, se dedicó a mamar gustosa la verga de Erik.
Bueno eso llevó a que volvieran a tener no un sino, varios encuentros más. En los sucesivos días en que yo estuve fuera de casa. Bueno, la verdad es que cuando Adriana me contó todo, me sentí raro, diferente, entre excitado, y contento, no por mí, sino por ella. Y así se lo hice saber, que no estaba para nada bravo con ella, que lo importante para mí en ese momento, es que ella lo hubiera disfrutado. Creo que ese día los dos nos sinceramos, yo la amo perdidamente, y no voy a dejar que el que ella se divierta, nos estropee nuestra relación. Claro que yo también ocasionalmente también me divierto, pero lo hago más que todo para bajar el estrés…Cosa que por lo visto hay personas, como ya les dije, que no nos entienden.