Categorias

Relatos Eróticos

Ultimas fotos

Photo
Enviada por andamios

Photo
Enviada por Mujer22chaparrita

Photo
Enviada por Mujer22chaparrita


Por qué me gusta trabajar limpiando oficinas…. ( CON fotos)

Relato enviado por: narrador el 14/4/2015. Lecturas: 17229
Etiquetas:   Jefes
Relato completo

Desde que llegue de mi pueblo, ya hace varios años, el único trabajo que conseguí fue el de limpiar oficinas. Y después de que me case, seguí haciéndolo. El Inocencio, mi marido todos los días me dice que no hace falta que trabaje yo tanto, pero yo le respondo que no es precisamente por el dinero que lo hago, sino más bien por distraerme, pasar el rato, y hacerle un favor a esa gente.
Bueno la verdad es que, en ocasiones es más lo que me distraigo, y paso el rato, que lo que limpio realmente. Por ejemplo la semana pasada, me tocó limpiar la oficina de uno de los tantos abogados, que son mis clientes. Y en ocasiones hay días, que no sé qué es lo que les sucede, o su mujer les ha cerrado las piernas, y como no tienen a dónde ir, aprovechan que estoy yo disponible. O se han ganado un buen caso y de alguna manera lo quieren celebrar. Bueno quien sabe. Lo que yo sí sé es que, de nada más de verlos ya sé la que se traen.

Y aunque no lo crean se las ingenian, como el día en que apenas llegué, me di cuenta que el abogado se encontraba sentado tras su escritorio con los pantalones abajo. Yo hice como que no me había dado cuenta de ello, y al agacharme para recoger algo de polvo bajo su escritorio, me pidió que diera la vuelta, y ahí estaba con toda su verga por fuera. Nada más le bastó hacerme una pequeña mueca con su boca, para que yo gustosa me pusiera a mamar.

De eso a que me follara sobre su propio escritorio, no tardó mucho. Esa noche sentí como su verga estaba y salía una y otra vez de mi coño, al tiempo que más que gustosa yo movía mis caderas. Cosa que de seguro el pobre de Inocencio mi marido no entendería, razón de más para no decirle nada. Así que entre su mete y saca, y mis fuertes gemidos, yo le pedía que me diera más y más duro. Al tiempo que divinamente me chupaba mis tetas, sin descansar.

No conforme con todo eso, apenas le di la espalda, sin tapujos me lo ha metido por el culo, y la verdad es que no me dolió tanto, pero como se que le gusta que yo chille de dolor, exagero un poco para que se sienta más feliz. Luego se la volví a mamar, para finalmente quedarme sola limpiando la oficina.